Después de varios años de rumores, los clubes belgas han dado el primer paso para crear una liga que aúne a sus equipos con los clubes neerlandeses. Si el proyecto sale adelante supondrá la unión de dos ligas que se sitúan en el ‘top-10’ de la Uefa.

Después de varios años de rumores, los clubes belgas han dado el primer paso para crear una liga que aúne a sus equipos con los clubes neerlandeses, conocida popularmente como BeNeLeague.

Con la continua amenaza fantasma de la Superliga europea, que va a desembocar en una revolución del formato tradicional de la Champions League, se están pasando por alto otros cambios, como la llegada de la Conference League o la reestructuración de la pirámide competitiva del fútbol español, que, a pesar de no acaparar tantas portadas, también supondrán grandes cambios en el sistema actual.

Si el proyecto de la BeNeLeague sale adelante será una revolución para el panorama futbolístico, ya que supondrá la unión de dos ligas que actualmente se sitúan en el top-10 de la Uefa.

Las buenas relaciones entre belgas y neerlandeses son de sobra conocidas, cuentan con una gran historia de acuerdos políticos y económicos, pero también deportivos. La futura liga de fútbol no es una idea nueva, ya que ni sería la primera vez que los países comparten competición deportiva ni tampoco lo sería en fútbol.

El balonmano y el hockey hielo son dos de los deportes que más años llevan competiendo en esta modalidad de liga. Además, este año se les sumará el baloncesto ya que, el pasado diciembre, las federaciones y clubes llegaron a un acuerdo para arrancar la nueva liga en la temporada 2021-2022. El fútbol femenino también usó este formato, pero la competición solamente duró tres temporadas.

En fútbol masculino, los clubes belgas han sido los que han dado el primer paso para materializar este acuerdo, pero aún queda mucho camino por delante para ver en que termina esta iniciativa.

Bélgica y Países Bajos ya co-organizan su principal liga de balonmano y hockey hielo

Para empezar, faltaría que tanto la federación como los clubes neerlandeses aceptasen y después ya se entraría en temas comerciales de derechos televisivos, ver en qué estado se encuentran los contratos actuales y qué supondría la rescisión anticipada de esos acuerdos, incluso si podrían llegar a tener algún derecho preferente a la hora de adquirir los nuevos.

Otra cuestión muy importante es saber qué entidad sería la responsable de gestionar la nueva competición y qué peso específico tendrían en ella cada uno de los clubes y las dos federaciones en la toma de decisiones, tanto comerciales como deportivas.

En tema deportivo, habría que ver si se optaría por una verdadera BeNeLeague en formato de liga regular, una versión “descafeinada” con una primera fase nacional de “conferencias” para después pasar a play-off o final four, o tal vez, un híbrido de ambas.

La repartición de las plazas de competiciones europeas es otro tema importante ya que habría que valorar si seguir otorgándolas por mérito deportivo o si entraría algún tipo de política de compensación que asegure la presencia de ambos países. Quizás mantener los campeonatos coperos de cada país pueda ser una solución óptima para asegurar la presencia europea de ambos.

Otra cuestión a tener en cuenta sería el número de clubes que la formarían, si la nueva estructura solamente sería la primera división o si iría más allá, con una estructura más global con dos divisiones controlando para que no haya un salto tan grande entre categorías, limitando así la variabilidad y el impacto de los equipos que entran en ella, como hace LaLiga.

Lo cierto es que esta unión podría originar un sinfín de beneficios, ya sea una revalorización televisiva y comercial que atraiga a nuevas marcas e inversores, como dar a los aficionados un producto de mayor calidad y espectáculo.

Esta unión podría originar un sinfín de beneficios: revalorización televisiva y comercial, así como un producto de mayor calidad para los aficionados

El hecho de contar con equipos de mayor entidad aumentará el nivel de los partidos, lo que será un aliciente más para que los espectadores vuelvan a los estadios y llenarlos, algo habitual en los estadios neerlandeses, aunque extraño en los belgas, donde existe una gran polaridad entre los grandes y pequeños clubes.

Quizás esta fusión podría ser el impulso definitivo que necesitan, e incluso puede que esta unión tenga el potencial suficiente como para convertirse en una de las principales ligas europeas, la puntilla definitiva para desbancar del top-5 a las ligas que se han visto especialmente golpeadas por la Covid-19, como la Ligue 1.

Hoy en día, ya no hablamos de empresas deportivas sino de entretenimiento o Sportainment, por lo que las properties deben potenciar su papel como generadores de contenidos, y en un panorama donde la lucha por atraer la atención del consumidor es cada vez mayor, se hace más necesario que nunca el repensar los modelos competitivos actuales y transformarlos para dar un valor extra que pueda captar el interés del público.

Quién sabe si en esa búsqueda por no caer en la indiferencia y en el olvido del espectador veamos, en un futuro, más fusiones de ligas menores que aprovechen su proximidad geográfica para ganar entidad y negocio, por no hablar de la creación de nuevos formatos de competición que vayan más allá del avid fan despertando la curiosidad del casual fan.

Sin duda, nos esperan unos tiempos de cambio que prometen ser emocionantes.

 

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