El Sevilla FC vive en un constante lío accionarial. La frustrada venta del club a un grupo inversores liderado, públicamente, por Sergio Ramos ha desatado ha desatado ataques cruzados entre los grandes accionistas y el entorno del futbolista. Este lunes por la tarde hablará Ramos ante los medios, pero, antes, los actuales propietarios del club reactivan la búsqueda de nuevos inversores que inyecten, al menos, 80 millones de euros en una ampliación de capital. Esta operación se entiende que es urgente en un periodo en el que la salud financiera de la entidad es delicada.
Los accionistas aseguran que ya exigían este importe en las negociaciones que han tenido tanto con el grupo que encabeza Ramos como con otros. “No es elección de los compradores, sino exigencia de los vendedores, y desde el primer momento en el que se inician las negociaciones se les obligó a ampliar en 80 millones de euros”, aseguran. Esto contradeciría las informaciones que apuntaban a que el acuerdo entre club y Ramos se había roto por la intención de los inversores de que se lanzara una ampliación de hasta 120 millones, rebajando con ello el importe a percibir al contado por los accionistas.
Según estos, “el pasado 26 de enero de 2026, se suscribió, por parte de dos de los principales grupos de accionistas, a la que se adhirieron posteriormente los otros dos grupos principales, un acuerdo de venta de hasta el 85% del capital social, por un precio por acción que se pagaría al contado y con obligación de ejecutar posteriormente una ampliación de capital por importe 80 millones de euros, sobre la base de la formalización de una carta de intenciones vinculante con el grupo Five Eleven Capital y Sergio Ramos”.
Tras ser refrendado el acuerdo el 11 de mayo con la incorporación de algunas peticiones nuevas de los compradores, siempre desde la versión de los actuales accionistas, los nuevos inversores encabezados públicamente por Sergio Ramos sumaron a un nuevo inversor, el grupo mexicano DMI. La cuerda se rompe el 27 de mayo, a pocos días de vencerse el acuerdo (31 de mayo), cuando la parte compradora declaró “su expresa voluntad de no cumplir el acuerdo”, y que el Grupo DMI era “su único inversor”. Desaparecía de la ecuación Five Eleven, el socio inicial de Ramos en este proyecto.
Por todo ello, los actuales propietarios del Sevilla FC califican de “engaño” la operación y han denunciado a Ramos y Five Eleven por presunto incumplimiento de contrato. Le reclaman el pago de la cláusula penal y le requieren que “cese de inmediato en el incumplimiento de su deber de mantener la absoluta confidencialidad” ligada a la información a la que tuvieron acceso con la due diligence realizada.
Esta tarde, Ramos contestará en una rueda de prensa en la que se espera que dé más detalles e informaciones sobre esta operación frustrada.