La UEFA no aceptará la venta de parte del negocio del Mundial de fútbol a inversores externos. La confederación europea ha anunciado que las selecciones nacionales adscritas a su organismo “no participarán en ninguna competición de la FIFA” mientras siga vigente el proyecto de crear una nueva sociedad comercial en la que entrarían fondos y capital privado. El objetivo de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, pasa por conseguir que este producto alcance una valoración de 20.000 millones de dólares (17.400 millones de euros).
“La Copa del Mundo no está en venta”, ha sentenciado la UEFA en su declaración. El organismo que preside Aleksandr Ceferin ha asegurado que sus 55 federaciones miembro “se mantienen unidas” y que la concepción “en secreto” del proyecto resulta “irresponsable e indefendible”.
“Esto no es sólo un profundo fracaso de liderazgo, sino una renuncia al deber de la FIFA como guardiana del fútbol mundial”, han agregado desde la confederación de la que Infantino fue secretario general entre 2009 y 2016.
“El fútbol cambiará para siempre”
Desde la UEFA denuncian, asimismo, que “no se trata de una «decisión democrática», sino de una gobernanza basada en la intimidación: un acto de coacción indigno de una institución a la que se le ha confiado la gestión del fútbol mundial”. Para el rector del fútbol europeo, las federaciones nacionales de todo el mundo “se enfrentan ahora a un ultimátum: aceptar la apropiación irreversible de las competiciones más importantes del fútbol o asumir las consecuencias”.
Además, la confederación se muestra temerosa de las consecuencias que puede traer para el fútbol este proyecto. “En el momento en que los inversores externos adquieran participaciones en las competiciones de la FIFA, el fútbol cambiará para siempre. La rentabilidad comercial se convertirá en una obligación permanente. Las expectativas de los inversores se convertirán en una presión diaria. A partir de ese momento, cada decisión sobre el calendario internacional, cada decisión sobre los formatos de las competiciones y cada decisión que dé forma al futuro del fútbol ya no estará motivada por lo que mejor sirva al deporte, sino por lo que mejor sirva a los accionistas”, han asegurado en un extenso comunicado.
En resumen, la UEFA considera que “este modelo no tiene cabida en el fútbol mundial. El futuro del fútbol no puede verse dictado por las expectativas de aquellos cuyo principal deber es maximizar la rentabilidad financiera. El fútbol no puede hipotecar su futuro en aras del beneficio económico”.
En una apelación que recuerda notablemente a su oposición a la ya extinta Superliga europea de clubes, la UEFA ha asegurado que no levantará su boicot hasta que la FIFA ofrezca “garantías vinculantes de que nunca más abrirá su gobernanza ni sus competiciones a la propiedad privada”.
“Hay momentos en los que las instituciones no se juzgan por lo que están dispuestas a aceptar, sino por aquello en lo que se niegan a ceder. Este es uno de esos momentos. Hay cosas que, sencillamente, son demasiado importantes como para venderlas. La Copa del Mundo de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, nunca estará en venta”, ha apostillado el organismo que preside Ceferin.
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