El nuevo negocio del fútbol: ¿todos los estadios pueden convertirse en templos de la música?

El Atlético de Madrid facturará más de 10 millones por los conciertos de Bad Bunny, mientras que Bruce Springsteen ha elegido el Reale Arena para su concierto en España en 2025. Hay clubes que ven inviable esta vía por el mantenimiento del césped.

Concierto en el Riyadh Air Metropolitano

El fútbol y la música siempre han estado ligados por la pasión que despiertan entre millones de aficionados en todo el mundo. Sin embargo, en los últimos años esa relación ha ido mucho más allá de la afinidad emocional: los estadios de los principales clubes europeos se han convertido en escenarios de conciertos multitudinarios, capaces de generar ingresos millonarios tanto para los equipos como para los artistas. Y si bien la industria musical reclama mayor oferta de salas de conciertos, es en los grandes recintos donde se dan cita las estrellas del momento, desde Bad Bunny hasta Taylor Swift, pasando por Bruce Springsteen o AC/DC.

España, uno de los mercados que más ha crecido en el sector de la música en vivo tras la pandemia, se encuentra en el epicentro de este fenómeno. Según el Anuario de la Música en Vivo 2025, elaborado por la Asociación de Promotores Musicales (APM), el país alcanzó en 2024 una facturación récord de más de 725 millones de euros por venta de entradas, lo que supone un 25% más que el ejercicio anterior. Este volumen sitúa a España entre los 15 mercados más potentes del mundo en directo, consolidando un sector que ya ha dejado atrás la época de restricciones sanitarias.

Los estadios de fútbol han asumido un rol protagónico en este auge. Recintos que durante décadas se dedicaron casi en exclusiva a albergar competiciones deportivas, ahora se han transformado en motores económicos alternativos para los clubes, que los rentabilizan como auténticos centros de espectáculos masivos. Ahora bien, un deseo común que no todos pueden explotar, ya sea por la imposibilidad de garantizar que el césped no sufra grandes desperfectos, la flexibilidad de los acuerdos de concesión con los ayuntamientos, o simplemente el estar ubicado en ciudades donde las giras no suelen hacer parada.

 

 

 

Madrid y Barcelona, la pugna musical

El Riyadh Air Metropolitano, del Atlético de Madrid, ha sabido sacar partido del creciente tirón musical mientras el Santiago Bernabéu ajusta su calendario de eventos. Allí tendrán lugar diez de los doce conciertos que Bad Bunny celebrará en España en 2026, y el club colchonero facturará algo más de un millón de euros por cada evento, según ha podido saber 2Playbook. Más de 10 millones de euros para el Atlético de Madrid, que este año ya ha abierto las puertas de su hogar a Ed Sheeran, Imagine Dragons, Aitana, Lola Indigo o AC/DC. Además, el club tiene un plan con Live Nation y Oak View Grow para construir un pabellón de conciertos complementario que afianzaría el entorno del Metropolitano como pool musical de Madrid.

Según los datos de APM, Madrid se situó en 2024 como la capital española con mayor facturación por conciertos en vivo, alcanzando los 185 millones de euros, por encima de Barcelona, que tradicionalmente había liderado este mercado y se quedó en 113,5 millones.

La reforma del Bernabéu fue decisiva en este cambio de tendencia. El estadio merengue, reconvertido en un espacio multipropósito con cubierta retráctil y un sistema de césped desmontable, se diseñó con el objetivo de acoger conciertos, espectáculos y otros eventos durante los días en los que no hay competición. En apenas dos años, artistas como Karol G, Taylor Swift o Luis Miguel han llenado el coliseo blanco con cifras de asistencia que superan las 100.000 personas por evento. Sin embargo, los problemas derivados de la falta de insonorización del recinto han dejado en stand by la organización de recitales en el estadio.

 

 

Madrid superó en 2024 a Barcelona en facturación por conciertos con el tirón del Metropolitano y Bernabéu

 

 

Barcelona, pese a seguir siendo una de las capitales culturales de Europa, se ha visto penalizada por la falta de infraestructuras modernas adaptadas a las exigencias de la música en vivo. El Estadi Olímpic Lluís Companys, el Palau Sant Jordi y el Sant Jordi Club, gestionados por Barcelona de Serveis Municipals (BSM), son los grandes equipamientos de la ciudad elegidos por artistas de renombre como Coldplay o Aitana. Y, aunque el estadio no fue construido con fines musicales, no deja de ser un espacio situado cerca del centro en una zona no residencial, lo que facilita tanto la logística como el descanso de los vecinos. Con todo, las promotoras llevan tiempo reclamando su remodelación para que la ciudad pueda competir en igualdad de condiciones.

Está por ver qué uso conseguirá el FC Barcelona con el futuro Spotify Camp Nou y, sobre todo, el nuevo Palau Blaugrana, en cuyos diseños iniciales ya se contemplaba una disposición afín de las gradas para que fácilmente se pudiese reconvertir en una sala de conciertos cuando fuese necesario. Es más, Spotify figura como socio para la celebración de conciertos.

 

Los clubes como empresas de entretenimiento

La entrada de los clubes en el negocio de los conciertos no responde solo a una cuestión de oportunidad económica, sino a una estrategia empresarial cada vez más evidente: los equipos ya no se conciben únicamente como instituciones deportivas, sino como marcas globales de entretenimiento que actúan como activo ancla de unos recintos que para exprimir su rentabilidad deben llenarse de actividad. No es sólo albergar esos espectáculos, sino que estos los posicionen como destino de otras actividades, como eventos corporativos o ferias de gran consumo.

Y la realidad es que albergar grandes conciertos está siendo más lucrativo que ser sede de eventos deportivos adicionales. Por ejemplo, el CA Osasuna facturó 300.000 euros por ceder su estadio, El Sadar, para un amistoso entre Argentina y Estonia. Si bien se trataba de un partido de fútbol, la operación demostró el potencial de rentabilizar el recinto más allá de los partidos oficiales. Con todo, sigue lejos de los 18 millones que recibió el Real Madrid por las cuatro noches en que Karol G hizo sold out en 2024, según El Confidencial.

 

El público responde: más conciertos, más asistentes

El auge de este negocio se explica también por un cambio de hábitos en la sociedad española. Según la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2024, el 48,3% de la población asistió a un espectáculo musical en directo y un 34% acudió específicamente a un concierto. Estas cifras reflejan una tendencia al alza en el consumo cultural, especialmente entre los jóvenes, que encuentran en la música en vivo una de sus principales formas de ocio.

Los datos de asistencia a conciertos en estadios son apabullantes. Solo Bruce Springsteen, con sus conciertos en el Metropolitano y el Estadi Olímpic Lluís Companys, reunió a más de 275.000 personas en 2024 y este año ha vuelto a España, pero ofreciendo la exclusiva al Reale Arena, estadio de la Real Sociedad. Karol G congregó a casi 220.000 asistentes en el Bernabéu, mientras que Luis Miguel, con una gira de 12 conciertos en varios recintos, superó los 200.000 espectadores. Incluso bandas como Metallica o Rammstein, con menos fechas, lograron llenar estadios con más de 90.000 y 85.000 entradas vendidas respectivamente.

Estos números no solo benefician a los artistas y a las promotoras, sino también a los clubes, que reciben un porcentaje de la recaudación y, en muchos casos, ingresos adicionales por derechos de explotación de la marca, restauración y merchandising.

 

Impacto en las ciudades y el turismo

El fenómeno de los conciertos en estadios trasciende a los clubes y alcanza a las ciudades en su conjunto. Cada evento masivo supone un revulsivo para la hostelería, el transporte y el turismo. Se calcula que los diez conciertos de Bad Bunny dejarán un impacto de entre 185 millones y 220 millones de euros, tanto como lo que toda la industria musical madrileña facturó a lo largo de 2024, según datos de la Asociación de Promotores Musicales de Madrid (APM). Madrid ha sabido capitalizar este efecto, consolidándose como un destino de referencia para giras internacionales.

 

 

 

El futuro: el reto de convertir estadios en hubs culturales

Todo apunta a que la tendencia seguirá creciendo en los próximos años. Los clubes son conscientes de que los estadios no pueden permanecer vacíos durante los meses de verano o los parones de liga. Transformarlos en hubs culturales y de entretenimiento garantiza ingresos recurrentes y refuerza la imagen de marca.

El modelo estadounidense, con recintos multifuncionales que albergan desde partidos de la NFL hasta conciertos de Taylor Swift, sirve de referencia para los clubes españoles. El objetivo es claro: que el estadio sea una máquina de facturación los 365 días del año.

Sin embargo, esta realidad plantea retos. Por ejemplo, clubes como el Sevilla FC y el Real Betis, que tienen proyectadas mejoras y ampliaciones en sus estadios, compiten con otros recintos de titularidad pública como La Cartuja. A otros estadios situados cerca de Madrid y Barcelona les resulta complicado adjudicarse grandes eventos, especialmente cuando una ciudad se hace con la exclusiva de un artista, como ocurrió con Coldplay en Barcelona o Taylor Swift en Madrid.

El cuidado del césped también es un foco de dificultad. Clubes como el Málaga CF, que gestiona La Rosaleda en régimen de concesión administrativa, han preferido no levantar la mano para atraer conciertos. Además de evitar rivalizar con el festival Starlite, la dirección prefiere centrarse en generar actividad durante la temporada. “Se puede trabajar más y mejor durante el año la explotación del estadio que durante el verano con conciertos”, explicó Kike Pérez, director general del Málaga CF, en declaraciones a 2Playbook.

Otros clubes que sí tienen el recinto en propiedad, como el Levante UD, han reforzado esta apuesta. Es más, cuentan con su propia empresa para la celebración de eventos, LinkShow, de la que depende Tickelio, la plataforma de venta de entradas para los eventos y conciertos del Ciutat de València. Este verano han pasado por el estadio artistas como Leiva, Arde Bogotá o Rigoberta Bandini. ¿El desafío futuro? Poder mantener este cartel con el debut del Roig Arena.

 


Sobre Intelligence 2P

Intelligence 2P es la unidad de estrategia e inteligencia de mercado de 2Playbook, cuya plataforma de datos monitoriza en tiempo real el negocio de 60 clubes de LaLiga, Liga F y Primera Rfef; 200 clubes de ligas europeas; 22 clubes de ACB y Primera FEB y 80 clubes de Euroliga, Eurocup, BCL, Euroliga y Eurocup femeninas.

La plataforma también contabiliza la asistencia a todos los eventos deportivos, de entretenimiento y música en España, así como más de 23.000 contratos de patrocinio en el mercado español y otros 7.000 contratos de las ligas europeas y norteamericanas de fútbol y baloncesto, segmentados por competición, tipología de activos, marcas, categorías de producto y valor económico aproximado de cada acuerdo. Si quieres más información, contacta con nosotros a través de intelligence@2playbook.com.

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