La escalada ha dejado de mirar únicamente a la montaña para ganar espacio en la ciudad. España ya supera los 220 rocódromos comerciales, según datos de Intelligence 2P, la unidad de estrategia e inteligencia de mercado de 2Playbook, en un contexto en el que la disciplina ha pasado de ser una práctica minoritaria a consolidarse como una nueva infraestructura deportiva urbana. El fenómeno ha llevado a SPORTCITIES a incorporar la escalada deportiva como deporte invitado en su próxima edición, que se celebrará en Valladolid el 21 y 22 de octubre de 2026.
El crecimiento del sector se refleja especialmente en las grandes ciudades. Cerca de un 23% de los rocódromos del país se concentran en los diez municipios más poblados, que reúnen 52 instalaciones comerciales. Madrid lidera el mercado con 18 centros, seguida de Barcelona, con 11, y Valencia, con seis. Zaragoza suma cuatro instalaciones, mientras que Murcia y Las Palmas cuentan con tres cada una. Málaga, Palma y Alicante tienen dos centros, y Sevilla, uno. Estas diez ciudades concentraban 9,7 millones de habitantes en 2025, el equivalente al 19,8% de la población española.
“La escalada deportiva representa perfectamente la evolución que estamos viendo en ciudades y municipios: deportes antes asociados al entorno natural que hoy se convierten en infraestructura urbana, accesible y abierta a nuevos públicos”, explica Raúl Calleja, director de SPORTCITIES. “Los rocódromos ya no son únicamente espacios de entrenamiento para escaladores expertos; se han transformado en centros deportivos y sociales que combinan actividad física, ocio, comunidad, bienestar y tecnificación”, añade.
La expansión de la escalada indoor también ha acelerado la profesionalización del negocio. Aunque el mercado sigue muy atomizado, apenas una decena de operadores gestionan más de un centro en España. En conjunto, estas cadenas concentran 35 rocódromos comerciales y otros tres en construcción, con los que alcanzarán las 38 instalaciones en los próximos meses. Indoorwall es el único operador con más de cinco centros operativos, con nueve establecimientos. Le siguen Climbat y Sputnik Climbing, con seis cada uno. Esta última marca sumará el séptimo este verano y el octavo en 2027. Sharma Climbing y Monobloc cuentan con tres instalaciones -aunque la primera abrirá el cuarto en Zaragoza en los próximos meses-, mientras que Urban Monkey, Tsunami Climb, Espacio Acción, Bloc District Barcelona y Arkose operan dos centros.
Calleja (SPORTCITIES): “La escalada estaba muy ligada a la montaña, al desplazamiento y a un componente técnico que limitaba la entrada de nuevos practicantes. El rocódromo ha democratizado el acceso”
“El principal cambio es la accesibilidad. Históricamente, la escalada estaba muy ligada a la montaña, al desplazamiento y a un componente técnico que limitaba la entrada de nuevos practicantes. El rocódromo ha democratizado completamente el acceso”, sostiene Calleja. El director de SPORTCITIES destaca además la convergencia entre fitness, ocio experiencial y deporte social: “Muchos usuarios llegan desde gimnasios, centros boutique o actividades wellness buscando retos físicos diferentes y actividades con un fuerte componente comunitario”.
“La escalada conecta especialmente bien con valores que hoy buscan las nuevas generaciones: reto personal, comunidad, sostenibilidad, bienestar y actividad física no convencional”, sostiene Calleja. “Y eso encaja plenamente con la filosofía de SPORTCITIES, que analiza cómo el deporte está redefiniendo las ciudades y las infraestructuras del futuro”.
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El ajuste tras el boom de la pandemia y el impulso de los JJOO
El sector, sin embargo, también atraviesa una etapa de ajuste tras el boom registrado durante la pandemia y el impulso generado por la entrada de la escalada en los Juegos Olímpicos. “Hubo un pico de aperturas y de usuarios. Ahora el ritmo se ha desacelerado y ya no sólo se abren centros: también empiezan a cerrarse algunos”, explica Jaume Oliveras, director de operaciones de Entre-Prises Centers, matriz de Climbat. “El mercado está entrando en una etapa con menos aperturas, menos riesgo y más foco en la rentabilidad”, añade.
Entre-Prises Centers opera actualmente seis centros en España, además de uno en Francia y otro en Reino Unido. La compañía ha optado por reforzar un posicionamiento orientado a familias y ocio activo. “Nos hemos enfocado en un modelo muy familiar y accesible. Nuestros centros cuentan con zonas infantiles y espacios para cumpleaños porque cada cliente busca una experiencia diferente”, apunta Oliveras.
La evolución del modelo de negocio también explica parte del crecimiento del sector. Los rocódromos han incorporado nuevas líneas de actividad más allá de la escalada: restauración, escuelas infantiles, tecnificación, eventos y espacios sociales. Algunos operadores han añadido incluso áreas de fitness y entrenamiento funcional para ampliar su público y aumentar el tiempo de permanencia de los clientes en las instalaciones.
Oliveras (EP Centers): “Hace veinte años, quienes competían eran perfiles veteranos. Ahora la mayoría de deportistas no superan los 25 años”
“El mercado ha cambiado y el consumidor también. Hoy un rocódromo funciona bajo modelos muy similares a los de otros operadores deportivos”, afirma Calleja. “Muchos proyectos requieren inversiones importantes y superficies cada vez mayores, lo que ha atraído el interés de operadores deportivos, promotores inmobiliarios y fabricantes especializados”, añade.
La seguridad se ha convertido en otro de los grandes focos del sector. “Cada accidente tiene un impacto importante sobre toda la industria y eso ha hecho que mejorar la seguridad sea una prioridad”, admite Oliveras. El directivo señala que el sector trabaja cada vez más coordinado para profesionalizar protocolos y reforzar la conciencia colectiva alrededor de esta cuestión.
El impulso olímpico también ha contribuido a rejuvenecer el perfil del usuario. “Tokio 2020 y París 2024 han convertido la escalada en una disciplina global, muy visual y aspiracional para las nuevas generaciones”, sostiene Calleja. Oliveras coincide: “Hace veinte años, quienes competían eran perfiles mucho más veteranos. Ahora la mayoría de deportistas no superan los 25 años y han surgido clubes especializados en rendimiento”.
La combinación entre deporte, comunidad y ocio urbano explica que la escalada haya pasado del nicho al mainstream en apenas una década. Y también que los rocódromos empiecen a formar parte de la conversación sobre cómo diseñar las infraestructuras deportivas de las ciudades del futuro. Un cambio que ya empieza a transformar la forma en que ciudades, operadores y usuarios entienden los espacios deportivos.