Ofensiva de Viding en España: más de 18 millones para crecer en Madrid, Salamanca y Valladolid

Sin tener en cuenta el negocio aportado por los seis gimnasios adquiridos a Illes, la gestora de instalaciones deportivas prevé facturar entre un 15% y un 20% menos que en 2019, cuando generó unas ventas de alrededor de 12 millones de euros.

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De las crisis también pueden surgir oportunidades, y Viding está dispuesto a explorar todas las opciones para convertirse en uno de los grandes players del sector del fitness español. La gestora de instalaciones deportivas, que recientemente ha sellado la compra de la cadena balear Illes, prepara una inversión de más de 18 millones de euros para crecer con centros propios en Madrid, Salamanca y Valladolid, según ha podido saber 2Playbook.

Las obras de los clubes de Madrid y Salamanca empezarán en las próximas semanas. La fórmula empleada para crecer en suelo privado ha sido alcanzar acuerdos con dos congregaciones religiosas, lo que les permitirá construir dos centros deportivos en unos terrenos anexos de sendas instituciones educativas. El centro de Valladolid también es en suelo privado, pero no se ha alcanzado un acuerdo con ningún centro

Es una posibilidad que anteriormente han explorado otras gestoras de instalaciones, y el ejemplo más claro es Enjoy Wellness, que, al igual que Viding, debutó en el sector del fitness explotando centros deportivos municipales en régimen de concesión administrativa. La compañía opera tres clubes en colaboración público-privada en Sevilla, Madrid y Tarragona; el resto son propios y han sido adquiridos a otros operadores.

Se encuentran en la capital hispalense, donde en julio de 2018 compró un club a O2 Centro Wellness; Lleida, con la compra de Ekke a finales de 2019 y seis complejos más en Mallorca, adquiridos a Illes. “Es cierto que en los últimos años hemos crecido con adquisiciones, pero próximamente queremos hacerlo por la vía orgánica”, explica a este medio Álvaro Gumuzio, director de marketing de la empresa.

El modelo de instalación que opera Viding son grandes complejos enfocados al público familiar, donde se da servicio desde al abonado menor de edad hasta el más veterano. Son centros que suelen implicar una inversión superior a los seis millones de euros, que cuentan con piscina, zona de aguas, salas para actividades dirigidas y sala de fitness, así como espacios de entrenamiento al aire libre.

En el centro municipal de Madrid la inversión se elevó a 13 millones de euros, por los 8 millones que destinó al primer club que abrió en Sevilla. En el marco de los Juegos Mediterráneos de Tarragona levantó un complejo municipal de 14 millones de euros. Se desconoce cuánto se invertirá en cada proyecto que Viding tiene en el road map, aunque Gumuzio afirma que el desembolso total superará los 18 millones de euros con seguridad. La compañía cuenta con 36.000 abonados y da trabajo a 325 profesionales.

 

 

 

En cuanto a la adquisición en Baleares, la idea de la compañía es integrar su marca sin dejar de utilizar la original por la que es conocida en la región. De este modo, se hará un rebranding para operar como Viding-Illes. “No vamos a perder la marca, pero haremos una integración gradual; no será necesario realizar una fuerte inversión porque los centros están bien, y sólo se hará una puesta al día en algunos”, describe. La cadena balear facturó 6 millones de euros en 2019.

Sin tener en cuenta el negocio de Illes, la previsión de Gumuzio es cerrar 2021 con entre un 15% y un 20% menos de negocio respecto al que movía antes de la pandemia. La cadena facturó en torno a 12 millones de euros en 2019, por lo que, a igual número de centros, la previsión es generar unas ventas de algo más de 10 millones de euros. Este importe será mayor, puesto el negocio que Illes genere en el segundo semestre de 2021 se contabilizará en el grupo Viding.

Son unas previsiones que se cumplirán si el último trimestre de año se consolida la tendencia positiva que la cadena ha registrado durante los últimos meses. “Estamos en una sólida tendencia de recuperación que, aunque no es espectacular, se ha visto favorecida porque la pandemia está más controlada; no prevemos acabar 2021 con los niveles de ventas de 2019, algo que esperamos lograr en el último trimestre de 2022 si la situación económica y sanitaria no empeora”, apunta.

La empresa está controlada por HB 10 (Hermanos Becquer 10), grupo del que dependía Taper, que ya no forma parte del perímetro de esta sociedad. HB 10 es accionista de Viding, pero también lo es del grupo de inversión inmobiliaria Azora. “Tenemos una estructura financiera muy sólida y no hemos necesitado hacer ninguna ampliación de capital ni pedir préstamos, más allá de algunos ICO”, afirma el director de marketing. Jaime Gross, que durante los últimos años ha sido director general de Viding, ya no continúa en la compañía.

La cadena ha adaptado su oferta a la nueva realidad trabajando en dos direcciones: ofreciendo entrenamiento y clases dirigidas al aire libre dentro y fuera de los centros y con el lanzamiento de Viding en casa, una plataforma de acceso limitado a sus clientes e incluido en la cuota. “Lo hemos hecho para ofrecer deporte fuera de club y para fidelizar”, argumenta.

De cara al futuro, el grupo no descarta la posibilidad de cobrar un plus por ello, algo que hasta el momento ha descartado. “Si es un servicio de valor añadido, podría plantearse cobrar en un futuro”, afirma.

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