El entrenamiento híbrido se consolida como una de las tendencias de mayor crecimiento en el sector del fitness a escala global, y España no es una excepción. Las disciplinas que combinan fuerza, resistencia y ejercicios funcionales han ganado terreno tanto en grandes cadenas, gimnasios independientes como en competiciones especializadas, impulsando un cambio en la forma de entrenar de millones de usuarios. Se trata de un mix que abarca un público más transversal que otras modalidades más nicho y que permite entrenamientos medibles, estructurados y con un componente social.
Los datos respaldan esa transformación. Entre quienes hacen ejercicio semanalmente el 25% entrena musculación y el 27,2% practica deporte de alta intensidad, lo que las sitúa como las dos disciplinas más practicadas en España, según la Encuesta de Hábitos Deportivos 2024-2025. En términos absolutos, 6,2 millones de personas realizaron deporte de fuerza, 7,2 millones actividad de alta intensidad y 4,7 millones running en el último año. Tres de las cuatro actividades más practicadas ya están directamente vinculadas al ecosistema híbrido.
En este contexto, Thomas Wellness Group refuerza su posicionamiento en este segmento a través de SINGULARWOD, su marca especializada en equipamiento para entrenamiento funcional. La compañía ha desarrollado una nueva línea de productos concebida específicamente para este tipo de circuitos, con el objetivo de elevar la calidad, durabilidad y experiencia de uso en los centros deportivos.
“Hasta ahora utilizábamos material estándar en centros enfocados a este tipo de competiciones, pero decidimos desarrollar una gama con un estándar de calidad muy alto, centrada en la máxima durabilidad y el máximo rendimiento en cada uso”, explica Alberto Tejero, product manager de Thomas Wellness Group. El desarrollo responde al aumento del número de usuarios y al uso intensivo que soporta este equipamiento en los gimnasios.
Así ha equipado Thomas Wellness Group el HybridBox La Eliana
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La nueva gama incluye soluciones diseñadas para reproducir las condiciones de competición y mejorar la operativa diaria en los centros. Entre ellas destacan una estantería híbrida con diana adaptada a las medidas oficiales, un trineo con especificaciones de competición, balones medicinales con numeración visible para identificar rápidamente el peso y sandbags con un rango ampliado de cargas, desde pesos inferiores a los estipulados en competición hasta opciones más elevadas para atletas avanzados que quieran elevar su exigencia durante los entrenamientos previos a cada prueba.
En una competición en la que cada segundo importa, es imprescindible cuidar cualquier detalle. “Buscamos productos que ayuden a los atletas a mejorar su rendimiento y reducir el tiempo de reacción durante el entrenamiento. Si tienen que coger su peso, que lo hagan de la manera más rápida y óptima posible”, señala Tejero. La compañía también ha reforzado aspectos como dobles costuras, materiales de mayor resistencia y mejoras en diseño, con el objetivo de prolongar la vida útil del equipamiento en entornos de uso intensivo.
El auge de los formatos de competiciones de fitness híbrido
El auge de este tipo de instalaciones responde, en gran medida, al crecimiento de las competiciones de fitness híbrido. Hyrox, uno de los circuitos más populares, organizó 89 eventos en todo el mundo en 2025, con 779.073 finalistas y una media de 8.750 participantes por prueba. La participación global ha pasado de 175.000 atletas en 2023-2024 a más de 650.000 en 2024-2025, y los organizadores prevén superar el millón de participantes en 2026. Algunos eventos ya registran cifras propias de grandes carreras populares: el celebrado en Londres reunió más de 34.000 participantes en un solo fin de semana.
A este fenómeno se suman nuevos circuitos que combinan fuerza, resistencia y entrenamiento funcional, como Deka, Xenom o ATHX Games, que ha anunciado una gira europea con 14 eventos en 10 países en 2026. La proliferación de estas competiciones refuerza la demanda de espacios y equipamientos adaptados a un modelo de entrenamiento cada vez más extendido en gimnasios y centros boutique.
Para los operadores, el reto ya no es únicamente incorporar una zona de entrenamiento híbrido, sino cómo diseñarla y equiparla para diferenciar su propuesta. “Nos dimos cuenta de que había que dar un plus de calidad para que los box profesionales sepan que, cuando compran un producto de SINGULARWOD, están adquiriendo un material robusto y preparado para un uso intensivo”, apunta Tejero.
Este cambio también se refleja en el perfil del practicante. Los formatos híbridos atraen especialmente a usuarios mayores de 30 años y a un número creciente de mujeres, que encuentran en estos circuitos un modelo de entrenamiento estructurado, medible y con un fuerte componente social. “Al ser una actividad que democratiza el uso de algunos productos, se abre mucho el espectro de personas que los usan. Muchos centros nos han corroborado que tienen un mayor abanico de usuarios tras introducir formatos híbridos”, afirma. Como resultado, cada vez más gimnasios incorporan zonas hybrid y circuitos específicos dentro de sus instalaciones.
El crecimiento del entrenamiento híbrido también está ampliando el tipo de centros que lo incorporan. “Se está expandiendo más allá de los box tradicionales y se está convirtiendo en una forma de entrenamiento social, donde la gente entrena junta, compite y crea comunidad”, añade el directivo. Esta evolución, explica, está llevando a muchos operadores a diversificar su oferta y a apostar por circuitos que combinan rendimiento, comunidad y experiencia de usuario.