El Pilates se ha consolidado como una de las disciplinas con mayor tracción en el fitness, impulsado por el interés creciente en el entrenamiento orientado a la salud, la prevención y la funcionalidad. Este cambio de enfoque se enmarca en un contexto demográfico marcado por el envejecimiento de la población y el avance de la denominada silver economy. En España, más del 51% de la población supera los 45 años, y la tendencia de la pirámide demográfica apunta a que este segmento crecerá en los próximos años. Una transformación que está impulsando la demanda de servicios vinculados al bienestar y favoreciendo modelos de negocio con alta recurrencia y fidelización.
En este escenario, el sector del fitness está dejando atrás el modelo centrado en la estética para avanzar hacia propuestas más orientadas al mantenimiento físico y la calidad de vida. En este contexto, Pilates10 se consolida como una de las compañías con una propuesta de valor más orientada al acompañamiento del cliente y a un modelo de negocio recurrente y replicable. El proyecto nació hace más de dos décadas en Barcelona como un gimnasio orientado al público femenino, pero la evolución del mercado llevó a la compañía a replantear su posicionamiento.
“Esto nace de la necesidad de encontrar una especialización potente, de buscar una diferenciación dentro del mercado”, explica Albert Montserrat, gerente y propietario de Dona10 y Pilates10. La empresa identificó en el Pilates una disciplina de nicho con potencial diferencial dentro del fitness, especialmente por su vínculo con la salud y el control corporal. El paso hacia un modelo de clases grupales permitió democratizar y ampliar el acceso a la actividad, alejándose del formato altamente personalizado y de coste elevado que existía hasta entonces y permitiendo desarrollar un modelo más escalable.
Un modelo basado en grupos reducidos y alta fidelización
“El Pilates era una actividad diferencial respecto a otras actividades de fitness. Veía que tenía fuerza, contenido, muy enfocado a la salud, trabajo de la mujer, y una propuesta más física que estética”, añade Montserrat. El sistema de Pilates10 se apoya en un formato de grupos reducidos, que permite combinar escalabilidad con cierto nivel de personalización en el entrenamiento. Las sesiones están diseñadas para adaptarse a diferentes niveles de condición física y a perfiles con necesidades específicas, incluyendo patologías o limitaciones de movilidad.
El objetivo es mantener un seguimiento individual dentro del grupo. “Trabajamos con grupos reducidos, de hasta doce personas, con el foco en conocer bien a los clientes, desde su nombre a sus patologías”, apunta el directivo. “Nuestro entrenamiento se basa en un método de trabajo enfocado en la salud a largo plazo con resultados que tienen impacto también a corto plazo”, indica el fundador de la empresa. Este enfoque se traduce en un modelo con alta fidelización y recurrencia de ingresos, donde el cliente no solo busca entrenamiento, sino continuidad y acompañamiento, lo que permite sostener niveles elevados de ocupación en los centros y una mayor estabilidad del negocio frente a modelos de alta rotación. Algunos estudios de la cadena operan con ocupaciones superiores al 90%.
Así es un estudio de Pilates10
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Rentabilidad y escalabilidad: el núcleo del modelo de franquicia
Con una red en crecimiento y una estructura operativa ya testada, Pilates10 continúa su expansión en el mercado español con un enfoque centrado en la estabilidad del negocio, la replicabilidad del sistema y la reducción del riesgo para el inversor. Se trata de un modelo validado durante más de dos décadas de gestión de centros propios, periodo en el cual no ha cerrado ninguna instalación. El grupo combina salud, fidelización y rentabilidad en un modelo que busca posicionarse en un segmento en crecimiento dentro del fitness, apoyado en la silver economy y en la profesionalización del Pilates como actividad de negocio.
La expansión se ha acelerado tras la pandemia, en un contexto de mayor demanda de servicios de salud y bienestar, pero también de mayor sensibilidad del inversor hacia modelos con menor riesgo operativo. Una vez consolidado su modelo en ocho centros propios, desarrolló un sistema de franquicias que le ha permitido crecer de forma sostenida, sumando 13 establecimientos operados por terceros en los últimos cuatro años. Las tres primeras franquicias ya han iniciado la apertura de un segundo estudio. El grupo recibió en diciembre el premio a la franquicia con mejor proyección de crecimiento por parte de la Associació de Franquícies de Catalunya y ya cuenta con una veintena de localizaciones repartidas por Cataluña, Comunidad de Madrid y Andalucía.
El crecimiento de Pilates10 se articula a través de un sistema de franquicia basado en inversiones ajustadas y una estructura operativa diseñada para facilitar la expansión. Su modelo está pensado para operar en mercados no necesariamente premium, con inversiones contenidas que facilitan conseguir retorno, lo que amplía el rango de ubicaciones viables.
La inversión media se sitúa en torno a los 150.000 euros, con variaciones que pueden alcanzar los 200.000 euros en ciudades como Barcelona. Los centros suelen contar con entre 120 y 150 metros cuadrados y entre 8 y 12 máquinas de reformer.
Protocolos, control operativo y acompañamiento continuo
Más allá del concepto de Pilates , la compañía sitúa su principal diferencial en la gestión operativa del negocio. El modelo se basa en la estandarización de procesos en áreas como la captación de clientes, la formación de equipos, la gestión comercial o la apertura de centros. Todo ello con un sistema de seguimiento continuo. “Lo que más repiten los franquiciados es que todo está pautado, muy protocolizado y somos muy cercanos”, explica Montse Pujol, directora operativa. La compañía realiza un seguimiento mensual de los centros, con capacidad de intervención rápida en caso de desviaciones en los resultados y un sistema de soporte pensado para acelerar el punto de equilibrio en la apertura.
Uno de los principales frenos detectados por la compañía en el proceso de expansión es la incertidumbre del inversor ante el emprendimiento en el sector fitness. La principal barrera no es la demanda, sino el miedo a emprender en un sector percibido como complejo o volátil. Para contrarrestarlo, el modelo se apoya en un acompañamiento integral que abarca desde la búsqueda del local hasta la apertura del centro, incluyendo obra, equipamiento, contratación de personal y preventa.
El objetivo es reducir la curva de aprendizaje del franquiciado y minimizar errores en las fases iniciales del negocio. La compañía busca que cada nuevo operador entre en un sistema ya validado, con metodología, protocolos y estructura operativa testada. El hecho de disponer de diferentes clubes propios también permite testear nuevos productos y conceptos que, si funcionan, ofrecen posteriormente a los franquiciados.
Según explica la compañía, varios centros han alcanzado el punto de equilibrio en los primeros meses de actividad gracias al trabajo de preventa y acompañamiento comercial. “Estuvimos analizando varias cadenas pero cuando conocimos Pilates10 no nos quedó ninguna duda. Nos transmitieron seguridad, confianza y firmeza desde el primer momento. Sentimos tranquilidad y acompañamiento desde que tomamos la decisión”, explica Liz Tiano, franquiciada responsable de Pilates10 Gràcia, en Barcelona.
El sistema incorpora mecanismos de preventa para acelerar la ocupación inicial, con el objetivo de que los centros arranquen con una base de clientes activa desde el inicio de la actividad. Esta instalación abrió sus puertas a principios de 2025 en una ubicación donde han abierto otros estudios cercanos en los últimos meses. El centro abrió con 98 socios captados en preventa y superó los 150 en los dos primeros meses, hasta alcanzar más de 500 clientes en su primer año de actividad. “No imaginé que podía llegar a abrir un centro con socios apuntados. El trabajo de acompañamiento empieza desde la preventa, pero no termina nunca, porque siempre te ayudan a seguir creciendo”, señala.
Formación propia en un mercado con escasez de talento disponible
La formación de entrenadores es otro de los pilares del modelo. Pilates10 cuenta con una academia propia, Pilates10 Academy, para formar a sus técnicos y garantizar la homogeneidad metodológica en todos los centros. El proceso formativo es más extenso que en otros modelos del sector, con el objetivo de asegurar la capacidad de adaptación a perfiles con diferentes necesidades físicas.
“Uno de nuestros grandes pilares es la formación y el acompañamiento constante del profesorado. Trabajar con personas implica entender cada cuerpo, cada necesidad y saber adaptar el ejercicio de forma profesional y segura”, explica Montse Pujol. “En Pilates10 trabajamos tanto con personas sanas como con clientes con distintas patologías o necesidades específicas. Por eso creemos que formar a un profesor de Pilates requiere tiempo, experiencia y una formación continua real. No es algo que pueda aprenderse en un curso rápido de pocas semanas”, añade Albert Montserrat.
La marca apuesta por incorporar profesores con una buena base y seguir acompañándolos con formación presencial y online continua, asegurando así un alto nivel técnico y una atención muy personalizada en todos sus estudios. Este enfoque se ha convertido en una de las grandes diferenciaciones de Pilates10 dentro de un sector donde cada vez se valora más la especialización y la calidad del servicio"
Con una red en expansión, franquiciados repitiendo inversión y un modelo basado en recurrencia y ocupación elevada, Pilates10 busca consolidarse en el mercado español del wellness especializado apoyándose en un sistema operativo orientado a sostener el crecimiento y la ocupación de los centros.
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La compañía facilita información a todos aquellos inversores que deseen abrir una franquicia de Pilates10. Para más información, se puede contactar a franquicias@pilates10.com.