Luis Rubiales dimite como presidente de la Rfef y abre el periodo electoral

El dirigente mantiene su discurso inicial y sólo da un paso al lado porque “hay poderes fácticos que impedirán mi vuelta”. Los estatutos obligan a retrasar las elecciones a 2024 si no se quiere un presidente temporal y repetir elecciones en 2024.

Luis Rubiales, en la pasada Asamblea General. (Foto: RFEF)

El organismo se limitó a confirmar en un comunicado que el ya expresidente había presentado “esta noche” -por la de ayer- su dimisión y que así se lo había hecho saber “a través una carta a Pedro Rocha Junco”, que asumió el cargo temporalmente después de que Rubiales cesara al resto de vicepresidentes primeros en la previa de la asamblea en la que se aferró al cargo.

El cese, que incluye la renuncia al cargo de vicepresidente de Uefa, hace saltar cualquier previsión que tuviera Rocha de mantenerse en la presidencia hasta las próximas elecciones. En el comunicado, la Federación confirma que “se inicia el procedimiento descrito en el artículo 31.8 de los estatutos federativos vigentes”, en referencia a la constitución de una comisión gestora encargada de convocar elecciones a la presidencia.

Los candidatos para relevar a Rubiales deben asumir que “el que resulte elegido ocupará el cargo por tiempo igual al que restase por cumplir al sustituido, siendo además de aplicación, en lo que a éste respecta, la norma que prevé el artículo 23.2, del presente ordenamiento”. Y ahí reside una de las claves en cuanto a la celeridad del proceso y el margen que él tendría para buscar volver a presentarse.

Si se intenta forzar la maquinaria electoral para que los comicios sean en 2023, el ganador sólo ocuparía el cargo hasta una nueva votación en 2024 a la que no podría presentarse. En cambio, si todos aceptan que la gestora aguante hasta principios del año que viene, los candidatos saben que ocuparían el cargo durante todo el ciclo olímpico. Es algo que requeriría que el Consejo Superior de Deportes (CSD) avale avanzar la votación del segundo al primer semestre.

En su carta de despedida, Rubiales mantiene el discurso inicial con el que se presentó a la asamblea en la que se esperaba su dimisión. De hecho, su renuncia no es tanto por el convencimiento de haber obrado mal, sino porque “hay poderes fácticos que impedirán mi vuelta”. “Es evidente que no podré volver a mi cargo. Insistir en quedarme a la espera y aferrarme a ello no va a contribuir a nada positivo, ni a la Federación ni al fútbol español”, añade.

Dado el paso al lado, Rubiales se centrará en el judicial después de los procedimientos abiertos por Fifa, Consejo Superior de Deportes (CSD) y la propia Fiscalía, una denuncia esta última a la que también se sumó Jenni Hermoso. “Tengo fe en la verdad y voy a hacer todo cuanto esté en mi mano para que prevalezca. Mis hijas, mi familia y la gente que me quiere han sufrido los efectos de una persecución desmedida, así como muchas falsedades, pero también es cierto que en la calle, cada día más, la verdad se está imponiendo”, concluye en su comunicado.

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