Soler (CSD): “No nos ponemos de perfil ante lo que nos compete, sea la Superliga o las Federaciones”

El director general del CSD asegura a 2Playbook que la liga femenina de fútbol no se ha profesionalizado por los problemas que existen en el fútbol masculino, y abre la puerta al salto profesional de otras ligas que tengan visión de crecimiento y negocio.

Albert Soler, director general CSD

Marc Menchén / Patricia López

Es el brazo ejecutor del Consejo Superior de Deportes (CSD) que lidera José Manuel Franco y uno de los gestores deportivos con más nombre y experiencia del país. Seis meses después de que tomara posesión como director general del organismo, Albert Soler conversa con 2Playbook sobre los retos que afronta el deporte español, y no rehúye ningún charco: Ley del Deporte, profesionalización de la liga femenina de fútbol y de otras competiciones que también persiguen este fin, la financiación de las federaciones y su necesaria visibilidad para impulsar su negocio y autonomía financiera, hasta ahora muy dependiente de las subvenciones del CSD. El organismo contará con el presupuesto más elevado de su historia, 315 millones de euros, de los cuales 107 millones proceden de los fondos europeos y otros 32 millones del negocio audiovisual de LaLiga.

Soler aclara que las disputas y la falta de acuerdo que han impedido la profesionalización de la Primera Iberdrola poco tienen que ver con la competición en si misma, sino con las tensiones que existen desde hace años en el fútbol masculino. “La nube tóxica del fútbol masculino afecta al fútbol femenino por una sencilla razón: excepto dos clubes independientes, el resto son los mismos protagonistas del fútbol masculino”, afirma.

 

El presupuesto del CSD para 2022 crecerá un 25%, hasta 315 millones de euros. ¿Qué objetivos se han definido?

Los presupuestos vienen, entre comillas, condicionados a las condiciones que Europa nos pone y cómo gastarnos ese dinero. Es decir, los 107 millones que tenemos de los fondos de la UE, nos lo podemos gastar en lo que nosotros queramos. Van dirigidos a la remodelación y mejora de los centros de tecnificación y de alto rendimiento que están repartidos por las comunidades autónomas. Con lo cual, si de los 315 ya le quitas 107 millones, teniendo en cuenta que teníamos 205 millones anteriormente, no es un incremento tan grande en cuanto al presupuesto ordinario. Lógicamente el dinero de la UE va a deporte, pero no a aquellos proyectos que a lo mejor nosotros hubiéramos priorizado de otra forma. Solo faltaría, y bienvenidos sean.

 

¿Cuáles son las prioridades a las que destinareis los 208 millones de presupuesto ordinario? Cinco millones irán a la profesionalización de la Primera División femenina de fútbol…

Las prioridades son el deporte femenino y, en concreto, el fútbol femenino. Si las cosas van como tienen que ir, existirá una liga profesional. Y, si no, ese dinero seguirá destinándose a deporte femenino. Vemos el fútbol femenino como uno de los tractores para estas políticas de igualdad en el deporte entre hombres y mujeres.

“Si en la práctica la profesionalización de un torno no va a cambiar en nada a la liga, no tiene sentido profesionalizarla; sería hacerle un flaco favor”

¿Por qué en el fútbol femenino?

Creemos que es lo que tiene más proyección desde un punto de vista, no solo mediático o social, sino también económico. Las capacidades de crecimiento que tiene hoy en día el negocio en el fútbol femenino están por explotar, por evolucionar aquí en España. Haciendo esta inversión, lo que pretendemos es que en los próximos dos o tres años, que es el periodo en el que el Gobierno va a invertir específicamente en fútbol femenino, coja una velocidad de crucero para que una vez dejemos de invertir, la propia organización lo genere por sí misma y pueda mantener una estructura ejecutiva propia.

 

El ministro de Cultura y Deporte Miquel Iceta ha afirmado que la Primera División femenina será profesional con o sin acuerdo con los clubes. ¿Cómo evitar el efecto contagio de la tensión que se da en el fútbol masculino profesional?

Estamos viendo que es imposible. La nube tóxica del fútbol masculino afecta al fútbol femenino por una sencilla razón: excepto dos clubes independientes, el resto son los mismos protagonistas, y son secciones de fútbol femenino creados en clubes que viven del fútbol masculino. Esto te marca el modelo del deporte femenino y del fútbol femenino en particular. A veces los problemas del masculino afectan al femenino, sea porque el club económicamente tiene un problema y acaba priorizando el masculino, o sea porque siempre es la segunda sección del propio club y por lo tanto se prioriza el presupuesto para el masculino. Invertir esta tendencia es muy complicado, y si nos vamos al fútbol, encima existe un problema coyuntural a nivel personas.

 

¿Cuál es el punto de fricción?

En el fútbol femenino, es un único punto de los estatutos: la explotación de los derechos comerciales, es decir, qué se considera un derecho colectivo y qué un derecho individual de los clubes. Incluso en el reparto audiovisual están de acuerdo. El conflicto no está en el fútbol femenino, sino que está en el fútbol masculino porque esta cuestión está judicializada en la LFP. Hay equipos que no quieren que se repita en el fútbol femenino lo que ha ocurrido en el fútbol masculino, y por eso ponen una serie de exigencias en los estatutos y se quieren imponer mayorías del 90%. Encontrar un equilibrio es muy difícil, porque son 16 clubes, algunos con 800 millones de presupuesto y otros con menos de un millón. Las diferencias son tan grandes, que lo que preocupa a los grandes, a los pequeños ni les interesa, y viceversa. Ahora estamos intentando ponernos de acuerdo en lo que la liga puede comercializar de manera conjunta y lo que no.

 

Asobal y la Liga Femenina Endesa también están por la labor de profesionalizarse. ¿Les llegará el turno tras la Primera División femenina de fútbol?

Una liga profesional no tiene por qué existir, sencillamente, porque un grupo de clubes se pongan de acuerdo en que quieren constituir una liga profesional. De entrada, debe contar con una estructura propia de liga autofinanciada. Lo que hemos hecho con el fútbol femenino es una excepción, porque existe una voluntad política de profesionalizarla y por eso la financiaremos durante los primeros años. Pero aquí no se trata de que un grupo de clubes decidan montar una liga profesional al margen de la Federación. Hay que valorar qué implica formarse como liga profesional, si ello va a permitir contar con varios equipos compitiendo en liga europea o traer talento español que está jugando en el extranjero. Si se plantea con esa visión y con el objetivo de generar más negocio para los clubes y la propia competición, tiene sentido. Pero si en la práctica esa profesionalización no va a cambiar en nada a la liga, no tiene sentido. No vamos a hacerle un flaco favor al concepto de liga profesional creando ligas profesionales.

 

¿Se ha desvirtuado un poco la función del CSD, al ser el organismo al que todos los agentes señalan?

El liderazgo del deporte español es de esta casa. Y el liderazgo significa eso. Es decir, no es meternos en todos los charcos gratuitamente. Es que, si somos competentes en resolver esos conflictos, lo vamos a hacer. ¿Que en el pasado no se ha hecho? Quizás porque los anteriores directivos del CSD no han querido hacerlo. Nosotros vamos a pronunciarnos en todo lo que seamos competentes. José Manuel Franco y yo no nos vamos a poner de perfil en ningún tema que nos toque, sea la Superliga, el fútbol femenino o gestionar los conflictos de las 65 federaciones deportivas. El día a día del CSD no es sólo fútbol, aunque nos ocupe mucho tiempo. Las federaciones es una competencia directa que tenemos sobre el deporte de alta competición, y debemos tener un control y una supervisión sobre todas las federaciones a las que repartimos dinero.

 

Sacar adelante la Ley del Deporte es uno de los objetivos del CSD para esta legislatura. ¿Qué cambios se esperan respecto al borrador presentado meses atrás?

Hemos recibido más de 200 enmiendas, pero no habrá grandes cambios. Se buscará eliminar la conversión a SAD para competir en una liga profesional; ese es el cambio más destacado. Llevamos trece años haciendo una ley, y eso tiene una lectura: el deporte tiene poca carga ideológica. La Ley no cambia con un cambio de Gobierno. El deporte se rige más por sus propios cánones. Ahora el texto está en el Ministerio de Cultura y Deporte, que lo elevará al consejo de ministros para su aprobación antes de empezar el trámite parlamentario. Queremos que sea una Ley que se vaya adaptando a las nuevas realidades que vayan apareciendo en la industria del deporte, como puede ser la introducción de los fondos de inversión.

“Sería un sueño que existiera una OTT para todo el deporte federado”

Es algo que sí planteaba el borrador de la Ley. Otra cuestión que también reflejaba es que ninguna liga puede hacerse con los derechos audiovisuales de una competición de otra disciplina, en referencia a LaLigaSports. ¿Ese artículo se mantendrá?

En el anteproyecto sí, pero está por ver cómo evoluciona ese texto cuando llegue a tramitación parlamentaria. Hay debate, porque son dos modelos distintos. ¿Cuál de los dos es mejor? Desde el CSD queremos que sea el mejor para la Federación, para que pueda tener más difusión y recibir más dinero por sus derechos.

 

¿El CSD quiere que los derechos de las federaciones se vendan de manera centralizada? Se creó la Fundación del Deporte España Global a partir de los Pactos de Viana, en parte, con ese fin…

Es correcto. Tras los Pactos de Viana, el Consejo, a través de una fundación pública, iba a gestionar esos esos derechos y que las federaciones los vendieras de manera centralizada porque, cuanto más unidas estén las federaciones en este tema, más fácil será que un operador esté interesado en este proyecto. Al final no ha podido ser por cuestiones jurídicas, y está por ver cómo resolver esto, y tenemos varias opciones. Además, es una cuestión que está muy vinculada al tema de la digitalización recogido en los fondos europeos. Quizás lo adoptamos dentro de la Fundación Deporte Joven. Otra opción, que sería un sueño, es que existiera una OTT para todo el mundo del deporte y que la gestionara el que fuera más capaz desde un punto de vista comercial y tecnológico. Una posibilidad es que los haga Rtve a través de su plataforma online.

 

¿Qué rol debe jugar Rtve? Desde la crisis económica, ya no invierte tanto en derechos...

Lo lógico es que la televisión pública pueda ser un canal donde visualizarse todos estos deportes, pero, ¿cómo se financia esto? Televisión Española ha tenido siempre un déficit muy importante. No puedes pedirle a la televisión pública, por muy pública que sea, un proyecto que no es sostenible. Y hoy en día tampoco es necesario tener una infraestructura tan amplia, tal y como está el sector audiovisual a nivel tecnológico con la irrupción de las plataformas digitales. 

 

Se repartirán 55,8 millones a las federaciones en 2022. ¿Se está trabajando para aumentar la independencia económica de estos organismos?

Se está trabajando en la modernización de la gestión de las federaciones. Ya hay federaciones modernas, pero algunas se han quedado en el modelo de 1986, cuando llegó un campo a estos organismos con la elección de Barcelona como sede olímpica. El mundo deporte ha evolucionado muchísimo desde entonces y algunas han hecho un gran esfuerzo y un gran trabajo en esa modernización y son digitales, pero hay otras que siguen siendo analógicas. Ahí es donde nosotros tenemos que invertir también. Ojalá tuviéramos más dinero para repartir en las federaciones, aunque esto no se trata de un café para todos. Se trata, y es lo que vamos a iniciar, de un proceso más de especificidad y de selección de aquellos deportes en los cuales vamos a invertir con el objetivo de atender al alto rendimiento.

 

Se han comprometido a destinar 8 millones de euros a ayudas económicas a los clubes ACB y 2 millones a la Asobal. ¿Se plantean nuevas aportaciones?

No está previsto para la temporada siguiente porque por suerte ya vemos que los pabellones pueden acoger público. También es cierto que los clubes se han adaptado y han sido más realistas a la hora de calcular sus ingresos. Si vemos que algún club presenta muchos problemas, lo estudiaremos, pero no está pensado ampliarlo a más años. Los clubes ACB recibirán los ochos millones como compensación por 2019-2020, pues hay clubes cuyo presupuesto depende en hasta un 35% del ticketing. Nos encontramos en que algunos clubes estaban en quiebra absoluta. En Asobal, la ayuda de dos millones sí se repartirá entre dos temporadas, 2019-2020 y 2020-2021.

 

A falta de que se resuelva se avance en la posible candidatura de Madrid 2036 para albergar unos Juegos, el proyecto Pirineo-Barcelona parece que avanza, aunque aún no se ha materializado.

Esto no es tanto un tema deportivo como un tema político. Si fuera por el CSD, se haría mañana mismo, pero aquí hay que poner de acuerdo a dos administraciones, Aragón y Cataluña, y el COE es el que tiene el encargo de hacer este acercamiento. Nosotros estamos expectantes a que ese acuerdo se pueda producir y cuando se pueda haremos el rol que nos toca como Gobierno. Lógicamente cada uno tiene su rol. Las comunidades tienen su rol, las ciudades tienen su rol y el gobierno tiene el suyo en unos Juegos Olímpicos. Eso no lo organiza el cese de cese de forma parte de esa organización, como ha pasado cuando ha habido otras candidaturas aquí en Madrid, principalmente.

 

Hablando de los fondos europeos, ¿podrán beneficiarse los gimnasios?

Esta mañana, en una reunión del Consejo Asesor del Deporte Español a la que ha acudido el presidente de la CEOE, ha apuntado que los fondos pueden llegar a generar una cierta frustración porque se están generando expectativas a nivel global. No me refiero solo al mundo del deporte. Hemos decidido que vamos a hacer las inversiones en los centros que tenemos catalogados como centros de alto rendimiento o de tecnificación porque tenemos competencia para ayudar a la alta competición. Tenemos complicado encontrar un criterio objetivo que decida a qué complejos sí y a cuáles no.

La redacción propone