El Mundial FIFA 2026: banco de pruebas para la IA que transformará el fútbol

Quedan menos de tres meses para que arranque el Mundial de 2026 y la gran novedad no estará solo en el formato de competición y el reglamento. Estará, sobre todo, en la forma de organizarlo.

Pablo Sala

Pablo Sala

La FIFA y Lenovo ya han anticipado que quieren convertir esta edición en el torneo más apoyado en inteligencia artificial de la historia, con herramientas aplicadas al análisis de partidos, el arbitraje, la operación diaria del evento y la experiencia del aficionado.

No es un detalle menor. El próximo Mundial tendrá 48 selecciones y 104 partidos, frente a los 32 equipos y 64 encuentros de Qatar 2022. Además, se disputará en tres países y con una escala de audiencia y operación muy superior. La propia FIFA habla de un torneo con siete millones de asistentes y una audiencia global potencial de 6.000 millones de espectadores. En un evento así, la tecnología deja de ser un complemento y pasa a formar parte del sistema central del evento.

La primera gran pieza de ese plan se llama Football AI Pro. FIFA la define como un asistente de IA generativa que estará disponible para las 48 selecciones del torneo. Su función será generar análisis previos y posteriores a los partidos en formato texto, vídeo, gráficos y visualizaciones 3D, a partir de cientos de millones de datos futbolísticos propiedad de la FIFA. No se utilizará durante el juego en directo, pero sí antes y después de cada encuentro.

La segunda capa tiene que ver con el arbitraje y la transparencia. FIFA y Lenovo han anunciado avatares 3D de los jugadores para mejorar la representación visual de las decisiones de fuera de juego, y una nueva versión de Referee View, la cámara del árbitro, estabilizada con IA para ofrecer una imagen más clara a árbitros, televisiones y aficionados. No es solo una mejora visual. Es una forma de hacer más comprensible la decisión arbitral y de hacer vivir la experiencia al espectador.

La tercera pata, quizá la más interesante desde el punto de vista de gestión, está en la operación del torneo. Lenovo ha detallado un Intelligent Command Center que generará resúmenes diarios con IA, monitorizará en tiempo real lo que ocurra en el Mundial y ayudará a detectar tendencias y responder a incidencias. A eso se suman los digital twins (representaciones digitales exactas) de las sedes y sistemas de navegación para gestionar mejor flujos, movilidad y experiencia en el recinto. Dicho de forma sencilla: menos intuición y más decisiones apoyadas en datos.

El valor de esta apuesta no está solo en lo que hará la FIFA. Está en lo que anticipa para el resto del ecosistema deportivo. Desde siempre, la innovación tecnológica en el deporte ha seguido un camino natural: primero la prueban las grandes competiciones, luego llega a los grandes clubes y, con suerte, mucho más tarde aterriza en estructuras pequeñas. Esta vez, sin embargo, el recorrido puede ser bastante más corto.

La razón es simple. Muchas de las capacidades que hoy presenta la FIFA ya no son patrimonio exclusivo de una organización multimillonaria. Un club modesto ya puede analizar datos de sus partidos, generar informes automáticos, crear contenido para redes sociales en minutos, ordenar mejor su documentación o construir asistentes personalizados para responder dudas internas. No con el presupuesto de la FIFA, claro, pero sí con herramientas mucho más accesibles que hace apenas dos años. Esa es la verdadera ruptura. La IA ya no solo eleva el techo de los grandes. También baja la barrera de entrada para los pequeños.

Esto cambia la forma de gestionar clubes y eventos. En los clubes, porque permite profesionalizar tareas que antes dependían de tiempo, paciencia y muchas horas manuales: informes deportivos, seguimiento de jugadores, comunicación con familias, patrocinios o planificación de la temporada. En los eventos, porque abre la puerta a operar mejor con menos estructura: más control de flujos, mejor uso de la información, más contenido generado a partir de un mismo activo y más capacidad para reaccionar rápido.

El Mundial de 2026 va a servir, por tanto, como escaparate y como laboratorio. Escaparate, porque mostrará hasta dónde puede llegar la IA en el mayor producto del fútbol global. Y laboratorio, porque muchas de esas soluciones terminarán validando una idea que ya empieza a verse en clubes y entidades de tamaño medio: que profesionalizar la gestión no depende solo del presupuesto, sino también de la capacidad de adoptar herramientas que antes estaban fuera de alcance.

La reflexión de fondo es esa. La tecnología sigue premiando a quien se mueve primero, pero por primera vez en mucho tiempo la distancia entre la FIFA y un director de club no es únicamente económica. También es una cuestión de mentalidad. Hoy un dirigente de cualquier tamaño tiene a su alcance herramientas suficientemente potentes para analizar, ordenar, comunicar y decidir mejor. Lo relevante ya no es si puede acceder a ellas. Lo relevante es si está dispuesto a incorporarlas a su forma de trabajar.


Pablo Sala es gestor deportivo especializado en inteligencia artificial. Creador de la comunidad SALA IA PRO, donde los clubes de fútbol aplican la IA para profesionalizar y rentabilizar el club.

 

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