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Competir en España es más difícil que hacerlo en la mayoría de países europeos, lo cual dice mucho y bien de las compañías españolas y de los empresarios españoles más veteranos, que son los que todavía a día de hoy tiene los mejores resultados

España lleva dos años consecutivos extraordinariamente buenos en el sector del fitness, los años 2024 y 2025, batiendo records de abonados e ingresos, lo que nos ha llevado a todas las marcas a un optimismo desbordante, en muchas ocasiones excesivo.

Después de los años de pandemia, en los que el sector sufrió lo indecible, con caídas de abonados e ingresos por encima del 50%, éste se ha recuperado de manera fascinante, y como decía al principio, 2024 fue el mejor año de la historia, y 2025 ha superado a 2024. Los tres factores que bajo mi punto de vista han sido determinantes para este proceso han sido: 1) la incorporación masiva de los jóvenes al fitness, convirtiéndolo en algo imprescindible en sus vidas tanto por razones deportivas como estéticas y sociales (no creo que el componente salud haya sido importante para este colectivo), 2) la concienciación social, después de la pandemia y en todas las edades, de la importancia del ejercicio físico para la salud y para “estar en forma”, y 3) el crecimiento de la población española como consecuencia de la entrada de aproximadamente 600.000 nuevas personas en nuestro país en los últimos cuatro años, la mayoría de los cuales han pasado a residir en grandes ciudades, no en la España despoblada.

No obstante lo dicho, los resultados económicos y los balances de las empresas del sector no en todos los casos están alineados con este optimismo generalizado que impera en el sector, probablemente porque la calidad del fitness en España es de las mayores del mundo, la competencia ha crecido mucho, el endeudamiento es grande, y además muchas veces no se tiene en cuenta la competencia municipal, que en España fue la que primero desarrolló el fitness, y es un subsector con mucha penetración en la población senior.

¿Cómo veo yo 2026? Creo que seguirá siendo un buen año para el fitness, que seguirá madurando y concentrándose, pero que también, bajo mi punto de vista, empieza a percibir síntomas de saturación, sobre todo en las grandes ciudades en las que el sector ha crecido pareciendo que la demanda es infinita, e infinito no hay nada en esta vida. Seguirán desapareciendo marcas, como hemos visto estos dos últimos años consecuencia de los procesos de M&A, lo cual creo que es bueno para el sector, y espero que dejen de aterrizar nuevas, como también hemos visto los últimos años.

Llegará, como ha llegado a otros sectores, la saturación casi total, de eso no me cabe duda. No será en 2026, pero no quedan muchos años -España no va a seguir creciendo medio millón de personas al año indefinidamente, y los jóvenes y muy jóvenes ya se han incorporado de forma masiva al fitness- y cuando esto ocurra no todos los que hoy consideramos grandes campeones sobrevivirán, solo lo harán los mejores, los que tengan los balances más saneados y los que sean capaces de sobrevivir con rentabilidades menores.

Muchos me han oído decir que el que yo siempre he considerado el mejor, el nº1 en Europa, dejó España después de casi 15 años. Y no lo hizo porque sus resultados fueran los peores, ni porque su propuesta de valor no fuera excelente, lo hizo porque competir en España es más difícil que hacerlo en la mayoría de países europeos, lo cual dice mucho y bien de las compañías españolas y de los empresarios españoles más veteranos, que son los que todavía a día de hoy tiene los mejores resultados y los que más me han enseñado a mí en mi ya larga trayectoria profesional.

 

Rafael Cecilio

Presidente de Dreamfit

 

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