‘Bienvenido, Mister Marshall’: el fútbol europeo recoge el flotador del capital estadounidense

Las firmas de inversión del país norteamericano están presentes en el 20% de los clubes de la Premier League, la Serie A y la Ligue-1. En España, el empresario Robert Sarver ha invertido ya 45 millones de euros en el RCD Mallorca.

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El fútbol europeo vive hoy como los habitantes de Villar del Río en los años 50, buscando impresionar a los estadounidenses. La película de Luis García Berlanga, Bienvenido, Mister Marshall, podría tener un remake en este complicado 2020, pero esta vez con los clubes de fútbol de Europa como expertos agasajadores. La crisis de la Covid-19 ha elevado el efecto llamada del capital norteamericano, que ya está presente en el 20% de los sesenta clubes que componen la Premier League, la Serie A y la Ligue-1.

Pero, ¿por qué ha crecido el interés de los inversores estadounidenses en el fútbol del Viejo Continente? La consultora Kpmg lo resume en cinco claves: la maximización de las ganancias, la expansión en nuevos mercados, la creación de perfiles de marca o de relaciones públicas, el posicionamiento geopolítico y la mejora del trabajo en la comunidad local.

Según los últimos datos publicados por la Uefa, el mercado europeo de fútbol incrementó sus ingresos operativos de 13.000 millones de euros en 2010 a 21.000 millones de euros en 2018. La evolución se ha visto irremediablemente cortada en esta última temporada, a causa de una pandemia que, al contrario de lo que pudiera parecer, se ha convertido en una oportunidad de negocio para quien tenga recursos.

El mejor ejemplo es la venta de la AS Roma, que fue adquirido este verano por el multimillonario estadounidense Dan Friedkin por 700 millones de dólares (591 millones de euros). La nada desdeñable cuantía final fue, sin embargo, inferior a la pactada originalmente con la antigua propiedad, un grupo de inversores liderados por el también norteamericano James Pallotta. Hoy ya trabaja para excluir al club de Bolsa y poder trabajar sin la interferencia de la volatilidad de los mercados.

Sin salir de Italia, el histórico Parma Calcio pasó recientemente a manos del grupo Krause. La familia propietaria del holding que lleva su nombre pagó en torno a 100 millones de euros por el 90% de las acciones del club, en el que seguirán como minoritarias familias importantes de Italia como los Barilla, dueño del fabricante de pasta.

La Roma pasó este verano a manos de Dan Friedkin, un empresario norteamericano que pagó 700 millones de dólares por el club

Asimismo, el Venezia FC, de la Segunda italiana, también cambió de menos en los últimos meses. El abogado estadounidense Joe Tacopina, representante legal de famosos como el músico y productor Jay-Z, se hizo con las riendas del club de la Serie B tras adquirir experiencia en los consejos de la AS Roma y el Bologna FC.

En Francia, una gran ciudad de fútbol en horas bajas ha visto aterrizar capital estadounidense en su club. El Toulouse FC, descendido esta pasada temporada a la Ligue-2, ha sido adquirido por el fondo RedBird Capital Partners, que se hizo en verano con el 85% de la propiedad y en EEUU ha lanzado un fondo para seguir comprando franquicias. Su fundador, Gerry Cardinale, es su cara visible y cuenta como socios a los dueños de los New York Yankees de la MLB (la familia Steinbrenner) y los Dallas Cowboys de la NFL (Jerry Jones).

Otro ejemplo de dueño americano polideportivo lo encontramos en España. El RCD Mallorca es propiedad desde 2016 del empresario Robert Sarver, quien controla al mismo tiempo a los Phoenix Suns de la NBA. El multimillonario ya ha invertido casi 45 millones de euros en el club balear, tras elevar a nueve millones de euros la última ampliación de capital puesta en marcha, tal y como adelantó 2Playbook.

Europa ha perdido la mayoría en el ‘pastel’ de propietarios extranjeros de clubes

Tras cinco años de gran auge de la inversión extranjera en las grandes ligas, actualmente sólo el 46% de los equipos que han sido adquiridos por un inversor extranjero tienen como dueño a una persona nacida en el Viejo Continente.

Por detrás se sitúan ahora los empresarios norteamericanos, que controlan un 25% de los equipos que han sido adquiridos por un propietario internacional, por el 21% que tiene como máximo inversor a un empresario o hólding asiático. Los jeques de Oriente Próximo, aunque acostumbran a adueñarse de grandes equipos, no suman más que el 8% de las nuevas adquisiciones de clubes.

 

Un mercado estable, a pesar de la Covid-19

Aunque este año no finalizará con la cifra récord de 45 transacciones de clubes, el 2020 acabará con una veintena de operaciones corporativas en el fútbol europeo, en línea con lo que se venía registrando en 2018 y años precedentes, según Kpmg. Esto significa que la Covid-19 no ha alentado, ni mucho menos, al capital extranjero.

Los dos últimos ejemplos los encontramos en Inglaterra. A pesar de la muy delicada situación que vive el fútbol inglés de segundo y tercer nivel, dos clubes históricos como el Sunderland y el Derby County cambiarán de dueños en las próximas semanas. El primero de ellos se lo quedará en propiedad un fondo de inversión liderado por Kyril Louis-Dreyfus. Este joven empresario, de 22 años de edad, es hijo de Robert Louis-Dreyfus, antiguo máximo accionista del Olympique de Marsella y expresidente de Adidas.

El Derby, por su parte, dejará de ser propiedad del empresario británico Mel Morris, que ha alcanzado un acuerdo con el holding Derventio, controlado por el jeque de Emiratos Árabes Sheikh Khaled Zayed Bin Saquer Zayed Al-Nayhan. El nuevo dueño del equipo de Wayne Rooney es primo del presidente del Manchester City.

El hijo del expresidente de Adidas y antiguo máximo accionistas del Olympique de Marsella acaba de adquirir el Sunderland inglés

Los inversores han comenzado a centrar su atención en objetivos secundarios, que van desde clubes de divisiones inferiores con potencial de promoción hasta clubes de ligas menos mediáticas pero con posibilidad de clasificar para competiciones europeas, destaca el informe de KPMG.

Asimismo, la consultora asegura que las firmas de inversión estadounidenses están perfectamente preparadas para penetrar en el mercado del fútbol europeo, ya que cuentan con los recursos para actuar con rapidez en un momento tan oportuno. Y en este sentido, aunque Europa ha sido un mercado de interés para los empresarios chinos en los últimos años, ahora la influencia estadounidense puede crecer aún más, ya que la inversión asiática se ha diluido por la pandemia y el deterior de las relaciones internacionales, entre otros aspectos.

“Los inversores estadounidenses ven el fútbol europeo como un mercado con oportunidades de generación de beneficios a largo plazo”, según Shawn Quill, directivo de la división de sports business de Kpmg en Estados Unidos, que deja para la reflexión una idea que puede cuajar en muchas grandes ligas del fútbol continental: “Estos empresarios ven estas inversiones como una oportunidad tanto para diversificar su cartera de clubes deportivos como para promover de forma cruzada las franquicias bajo su paraguas de propiedad en un nuevo mercado”.

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