El deporte femenino continúa en fase de crecimiento en términos de viabilidad y negocio, y el ranking de las deportistas mejor pagadas elaborado por Forbes refleja esa realidad. Según la publicación estadounidense, las 20 deportistas que más dinero ingresaron en el último año sumaron 293 millones de dólares (249,6 millones de euros) antes de impuestos y comisiones, un 13% más que en 2024, lo que confirma que el crecimiento ya no es coyuntural, sino estructural.
La lista vuelve a estar liderada por Coco Gauff, que encadena su segundo año consecutivo como la atleta mejor pagada del mundo, con 33 millones de dólares (28 millones de euros). La tenista estadounidense es el mejor ejemplo de hacia dónde se dirige el negocio: apenas 8 millones de dólares (6,8 millones de euros) proceden de premios deportivos, mientras que 25 millones de dólares (21,25 millones de euros) llegan de acuerdos comerciales con marcas como New Balance, Bose, Mercedes-Benz o Chase. Su perfil global, su juventud y su capacidad para conectar con audiencias fuera del tenis explican su liderazgo pese a no cerrar el año como líder del ranking WTA.
Tras ella aparece Aryna Sabalenka, con 30 millones de dólares (25,5 millones de euros), en un año en el que fue número uno del circuito femenino y batió el récord histórico de premios en una sola temporada. La mitad de sus ingresos proceden de los premios económicos, mientras que la otra mitad los consigue fuera de la pista vía patrocinio. Iga Swiatek, tercera con 25,1 millones de dólares (21,3 millones de euros), completa un podio monopolizado por el tenis. El patrón se repite a lo largo del ranking: diez de las veinte deportistas proceden del mundo de la raqueta, que continúa siendo el gran motor económico del deporte femenino.
La explicación está en la combinación de visibilidad y calendario global con una estructura comercial consolidada. El tenis femenino ofrece exposición durante todo el año, presencia en mercados clave como Estados Unidos, Europa y Asia, y una tradición de patrocinio que facilita acuerdos multimillonarios. No es casualidad que, junto a Gauff, Sabalenka y Swiatek, figuren en el top 10 nombres como Qinwen Zheng (22,6 millones de dólares; 19,21 millones de euros), Madison Keys (13,4 millones de dólares; 11,39 millones de euros), Naomi Osaka y Elena Rybakina (12,5 millones de dólares cada una; 10,63 millones de euros), o Jessica Pegula (12,3 millones de dólares; 10,46 millones de euros).
Coco Gauff encabeza por segundo año consecutivo la lista con 33 millones de dólares, impulsada por los patrocinios más que por los premios deportivos
Fuera del tenis, el ranking refleja realidades muy distintas. En el golf, disciplinas como la LPGA han aumentado de forma notable los premios, lo que permite que jugadoras como Nelly Korda (13 millones de dólares; 11 millones de euros) o Jeeno Thitikul (10,3 millones de dólares; 8,7 millones de euros) combinen ingresos deportivos relevantes con patrocinios de alto nivel. Aun así, la comparación con el circuito masculino sigue siendo amplia, ya que los premios de la LPGA están muy por debajo de los del PGA Tour o LIV Golf.
El baloncesto femenino muestra otra paradoja. Estrellas como Caitlin Clark (12,1 millones de dólares; 10,29 millones de euros), Sabrina Ionescu (10,5 millones de dólares; 8,93 millones de euros), Angel Reese (9,4 millones de dólares; 7,99 millones de euros) o Paige Bueckers (9,1 millones de dólares; 7,74 millones de euros) obtienen la mayor parte de sus ingresos fuera de la pista. Sus salarios en la WNBA continúan siendo bajos a la espera del nuevo convenio, lo que obliga a las jugadoras a apoyarse en patrocinios, ligas alternativas como Unrivaled y una fuerte presencia en redes sociales para maximizar su valor económico. Según destaca Forbes, este contexto podría cambiar a medio plazo con la renegociación del convenio colectivo y la entrada en vigor de nuevos contratos audiovisuales. La cuestión salarial es uno de los caballos de batalla de las negociaciones.
Golf y baloncesto ganan peso en el ranking, aunque sus estrellas siguen dependiendo en gran medida de los ingresos fuera de la competición
El ranking también evidencia la diversificación del deporte femenino. La esquiadora Eileen Gu, cuarta con 23,1 millones de dólares (19,6 millones de euros), genera casi todos sus ingresos fuera de la competición, mientras que el atletismo entra por primera vez en la lista con Sydney McLaughlin-Levrone con 8,2 millones de dólares (7 millones de euros) y el rugby lo hace de la mano de Ilona Maher (8,1 millones de dólares; 6,9 millones de euros), impulsada por su enorme impacto en redes sociales.
En conjunto, Forbes subraya que el 72% de los ingresos de las 20 deportistas mejor pagadas procede de actividades fuera del terreno de juego, una cifra que explica por qué el tenis lidera el ranking y por qué disciplinas con menor visibilidad mediática aún dependen del crecimiento de audiencias y de la inversión comercial para reducir la brecha con los hombres. El dinero está llegando al deporte femenino, pero su reparto sigue premiando, sobre todo, a aquellas disciplinas individuales capaces de ofrecer alcance global y retorno inmediato a las marcas.
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