Barça 2031: el reto de pasar de la ‘economía de palancas’ a la sostenibilidad ordinaria vía Camp Nou

Joan Laporta encara su segundo mandato consecutivo como presidente del FC Barcelona, con el reto de hacer buena su apuesta: que el estadio genere los ingresos suficientes para cubrir el servicio de la deuda sin limitar al área deportiva.

Joan Laporta

El FC Barcelona ha optado por la continuidad. Los socios decidieron ayer con un 68,18% de votos favorables (32.934 personas) que Joan Laporta permanezca como presidente en un nuevo mandato que se extenderá hasta 2031. “Es un apoyo a la obra hecha y nos da fuerza para que continuemos esa obra, que es acabar el Camp Nou, construir el nuevo Palau...”, reivindicó eufórico el abogado catalán, que por delante tiene un desafío que marcará el devenir del club. Cómo sostener un negocio milmillonario y encauzarlo hacia la rentabilidad, en un periodo en el que los ingresos del renovado Spotify Camp Nou serán determinantes para sostener una estructura de costes que entre 2021 y 2026 ha necesitado la activación de palancas por más de 800 millones de euros.

 

Un agujero patrimonial sin solución a corto plazo

El FC Barcelona es uno de los grandes clubes europeos que más dinero ha perdido entre el estallido de la pandemia y la posterior recuperación de la industria del fútbol. La errática gestión del área deportiva en la última etapa de Josep Maria Bartomeu y la dramática caída de ingresos por la Covid-19 sumió en pérdidas al club. Tras casi doblar el patrimonio neto (132,6 millones de euros en 2018-2019), los números rojos de las dos temporadas siguientes lo dejaron en 450,7 millones negativos.

Independientemente de las opiniones sobre a quién son atribuibles las pérdidas de 2020-2021, mezcla de pandemia, depreciaciones y provisiones de pérdidas futuras, lo cierto es que el agujero patrimonial sólo se ha podido ir reduciendo a base de ganancias extraordinarias con la venta de activos. Siempre que se cumpla el presupuesto, Laporta ya sabe que el desequilibrio patrimonial continuará rondando los 150 millones de euros al cierre de 2025-2026.

“Podemos prever que el punto de inflexión será el regreso al estadio. Volver a fondos propios en dos años es viable, pero lo importante es sentar las bases. No podemos tomar decisiones de manera reactiva”, razonaba meses atrás con 2Playbook el CEO del Barça, Manel del Río. En su opinión, “esta temporada aún nos engancha a medias, porque no estamos a pleno rendimiento. Por eso el beneficio no es boyante. Hay que asegurar ordinarios positivos e ir más rápido dependerá de los extraordinarios si se dan”.

La sostenibilidad económica está condicionada por la deuda del Espai Barça, la venta de activos y el control de la masa salarial

Rentabilidad sujeta al Spotify Camp Nou

Bartomeu se apoyó en la compraventa de futbolistas para esquivar las pérdidas en sus últimos años, especialmente tras la salida de Neymar. Y Laporta ha buscado una vía igual o más lucrativa en el corto plazo: la venta de activos. Tras las pérdidas récord de 481,3 millones de 2020-2021 con la que se quiso hacer limpieza de balance, el mandato actual tan solo arroja beneficios en dos temporadas y pérdidas en las otras dos.

En ambos casos, un resultado fuertemente influenciado por los extraordinarios de las palancas activadas en los últimos cuatro años y que han permitido tapar un agujero operativo de más de 100 millones de euros anuales.

El ejercicio 2026-2027 debería ser el primero en el que el efecto de operaciones no recurrentes ya no distorsione tanto la fotografía, ya que esta temporada aún se recogerá en las cuentas la venta de paquetes de asientos VIP a largo plazo. La hoja de ruta actual prevé que la paulatina reactivación del negocio del Spotify Camp Nou (taquilla, abonos y hospitality, pero también la tienda y el museo) compense con creces lo que han aportado esas operaciones con nuevos ingresos recurrentes.

 

Entre Barça Vision, Sixth Street y la palanca VIP

El Barça ya ha absorbido en su operativa el coste de la venta de un 25% de los derechos de televisión de LaLiga a Sixth Street. La cesión parcial de una de sus principales fuentes de ingresos permitió a Laporta cantar unas plusvalías extraordinarias de 667,5 millones de euros, si bien lo que realmente se cobró fueron 519 millones. A cambio, el club lleva renunciando a aproximadamente 40 millones de euros anuales desde 2022-2023 que se transfieren directamente a la firma de inversión norteamericana. Ese gap de recursos será especialmente importante a medio y largo plazo, con Real Madrid y FC Barcelona con estadios ya 100% operativos, pero los blancos con una ventaja competitiva sobre el rendimiento que obtienen por sus retransmisiones.

Quizás el frente más problemático de los próximos años sea Barça Vision, ahora reconvertirá en Barça Produccions. Laporta admitió en campaña que la creación de ese brazo digital y audiovisual respondió a la necesidad de generar nuevos ingresos extraordinarios para cumplir en 2022 con las exigencias de LaLiga en materia de inscripciones. Chiliz -antigua Socios.com- y Jaume Roures compraron la valoración de 400 millones para esa nueva compañía, si bien el renovado presidente admitió que, al menos en el caso del cofundador de Grup Mediapro, se le dieron garantías de recompra más adelante.

Ya en 2023, incluso se planteó usar el Nasdaq para sacar a bolsa a la compañía y se habló de una valoración de 1.000 millones de dólares. Sin embargo, ni el mercado compró la valoración, y ni siquiera algunos de los socios que se habían comprometido a invertir, como Libero, estaban cumpliendo con la inversión firmada. Esta situación, unida a la ausencia de ingresos relevantes respecto al plan de negocio, obligó el año pasado a una primera devaluación de la tasación inicial, bajando de 400 millones a 178,3 millones de euros.

La depreciación no ha sido mayor por las operaciones que se han dado entre socios a esa última tasación. De un lado, el Barça recompró sus acciones a Jaume Roures para darle salida, mientras que Aramark dio la sorpresa convirtiéndose en inversor justo después de adjudicarse el servicio de food & beverage del Spotify Camp Nou. Sin embargo, el ralentí al que evolucionan los ingresos de los negocios incluidos en la compañía podrían exigir una nueva revisión por parte del auditor, comprometiendo el regreso a beneficios en el medio plazo.

El club arrastra un fuerte desequilibrio patrimonial y depende del nuevo Spotify Camp Nou para aumentar ingresos y recuperar la rentabilidad

Espai Barça, el interrogante de calendario, coste y retorno final

La asamblea de compromisarios autorizó a la junta directiva a endeudarse en 1.500 millones de euros para ejecutar el Espai Barça, un proyecto que inicialmente incluía tanto la reforma del Camp Nou, como el desarrollo de todo su entorno y la construcción de un nuevo Palau Blaugrana. El calendario inicial establecía que el estadio estaría terminado a finales de 2025 -ahora ya se habla de 2028- y el pabellón se inauguraría a principios de 2027 -ahora se dice que no antes de 2029 o 2030-. Es decir, que los retrasos que se acumulan son muy relevantes, con la afectación que eso tiene en términos de cumplimiento del plan de negocio.

Ferran Olivé, tesorero de la junta directiva con Joan Laporta, ha defendido durante la campaña que la financiación coordinada por Goldman Sachs será suficiente para abordar todos los trabajos, pese a los sobrecostes que aparentemente se están produciendo con el Spotify Camp Nou. Por el contrario, la candidatura de Víctor Font presentó una alianza por la que un operador de venues se encargaría de financiar el grueso de las obras a cambio de asumir la explotación del non-matchday. Según sus cálculos, el coste estaría más cerca de los 400 millones de euros si ya se quiere cumplir con los requerimientos de una posible NBA en Europa.

El acuerdo con Sixth Street por los derechos de televisión de LaLiga aporta liquidez inmediata al club, pero reduce ingresos anuales a largo plazo

El retraso en las obras es relevante si se tiene en cuenta el calendario de devolución de la deuda. En junio de 2025 se reestructuraron 424 millones de euros que debían devolverse en 2028. Ahora, la devolución de este importe no empezará hasta 2033 y se extenderá hasta 2050 con un interés del 5,19%, frente al 6,5% al que cotizaba ahora. A la espera de nuevas ventanas de refinanciación, el Barça debe amortizar 208 millones de euros en 2028, otros 500,2 millones entre 2029 y 2032, y 362,8 millones que vencen más allá de diez años. Un total de 1.495,1 millones de euros, frente a los 1.478,1 millones que se firmaron en abril de 2023 por cancelación de coberturas de tipos. En cualquier caso, entre capital e intereses se acabarán desembolsando aproximadamente 2.800 millones.

En cuanto a ingresos, pocos cambios. El modelo de financiación se blindó para que todo el dinero se devuelva con las ventas adicionales que genere el Spotify Camp Nou respecto al escenario anterior. El plan de negocio original establecía un extra de 247 millones de euros por temporada, distribuidos de la siguiente manera: meeting & events (15%), hospitality (24%), patrocinio y title rights (24%), museo y visitas (15%), y taquilla y restauración (22%).

Por ahí pasa el crecimiento futuro del club, pues los derechos de televisión dependen de LaLiga y UEFA, con un aumento que no superará el 10% respecto a los ingresos actuales tras los últimos tenders. En patrocinio, las principales posiciones en equipación ya están asignadas, por lo que el incremental de ingresos a medio plazo es inferior al que se ha registrado en un mandato en el que se ha renovado con Nike y se firmó a Spotify.

 

Masa salarial a la baja por inercia, ¿hasta cuando?

El gasto del Barça en plantilla deportiva llegó a rondar peligrosamente los 650 millones de euros en el tramo final de la etapa de Bartomeu, fruto de la necesidad -más bien decisión- de afrontar elevados fichajes con salarios altos para renovar una plantilla cuyo coste de adquisición fue casi nulo y derivó en algunas de las nóminas más altas del fútbol europeo. Hoy, esa cifra se ha logrado bajar hasta una previsión de 565 millones de euros para 2025-2026 si no se producen desviaciones presupuestarias.

Más allá de no renovar a Leo Messi, la junta de Laporta optó por asumir lo que denominaron como “la inercia de los contratos”. Es decir, dejar que vencieran los compromisos con los futbolistas para ir adelgazando la masa salarial, especialmente la del primer equipo. Ese impacto se vio claramente en 2023-2024, cuando a la marcha de pesos pesados como Messi, Sergio Busquets, Jordi Alba, Gerard Piqué o Sergi Roberto, se le unió el abono de los pagos diferidos durante la pandemia.

El coste de la plantilla deportiva bajó entonces a 485,5 millones, una cifra que subió a 515,3 millones en 2024-2025 y escalará hasta los citados 565 millones de euros esta temporada. Paradójicamente, la mejora de los ingresos en paralelo han hecho que el peso de esta partida sobre los ingresos totales baje, del 76% de promedio durante la presidencia de Bartomeu, a un 53% con Laporta al frente, si bien subiría en torno al 71% descontado el efecto de las palancas, razón de más por la que es tan relevante que al menos se recuperen a muy corto plazo los ingresos por taquilla y abonados que había antes de la pandemia.

El equipo femenino mantiene su apuesta competitiva, aunque su impacto económico y el contexto de ligas como la NWSL plantean nuevos retos

El polideportivo, ¿rentable, sostenible o competitivo?

Las secciones del Barça han generado un déficit promedio de 43,5 millones de euros anuales durante la última década; es decir, un agujero de 478,6 millones directo a las cuentas que todas las juntas directivas han defendido como un atributo del “més que un club”. El debate sobre dónde debería estar el límite económico del polideportivo no es nuevo, pero se ha acentuado en estos tres últimos años en los que el primer equipo de fútbol tenía dificultades para inscribir jugadores.

La normativa de control económico de LaLiga divide el límite salarial entre plantilla inscribible (jugadores y staff del primer equipo) y no inscribible (femenino, cantera y secciones), pero al final todo va al mismo bote. Cuánto más se destina a baloncesto, balonmano, fútbol sala y hockey patines, menos margen hay para el fútbol. Si bien las dos candidaturas han hablado de proponer reformas que no penalicen por invertir en las disciplinas indoor, el foco se pondrá previsiblemente en la generación de nuevos ingresos una vez el Palau nuevo esté construido.

La encrucijada del Barça es que con un menor presupuesto podría continuar siendo competitivo en el ámbito estatal, pero no sería suficiente para competir con las grandes potencias europeas. Y ahí el interrogante es si el club blaugrana puede o quiere liderar una reestructuración de la pirámide competitiva como la que se está forjando en el baloncesto con la entrada en escena de la NBA.

 

El fútbol femenino, un oasis de inversión en Liga F

Algo parecido sucede con el Barça Femenino, que sobre todo en el último año ha visto condicionada su planificación a las necesidades del masculino. La sección, una apuesta que también se ha mantenido inquebrantable, ha alcanzado ya la autosuficiencia económica, si bien empieza a no ser suficiente. La pujanza de la NWSL en Estados Unidos y la WSL de Inglaterra han dejado a Liga F en una situación de inferioridad en términos de negocio e inversión por parte de los clubes, restándole atractivo competitivo en comparación con otros países.

Con unos ingresos propios de 18 millones de euros, el Barça maneja más presupuesto que varios equipos conjuntamente en la categoría, pero se ha topado con que ningún otro equipo acompaña ese nivel de inversión para que el producto crezca.

La redacción propone