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Talento, apuestas y SAF: la fórmula de Brasil para volver a ser gigante entre los clubes de fútbol

El Brasileirao se prepara para una profesionalización en la gestión que acompañe el crecimiento del negocio de los equipos: el ‘top-20’ ya otea los 2.000 millones. Flamengo facturó 100 millones más que el cuarto de LaLiga en 2025 y le dobla en valoración.

Flamengo Palmeiras Brasil 2025

El Brasileirao quiere ser considerada una gran liga a nivel mundial. Tiene todos los mimbres para hacerlo: talento, dinero fresco y afición. Pero la corrupción y las deudas acumuladas por clubes y por la propia federación –su presidente se vio forzado a dimitir hace un año por fraude– imposibilitaban dar el paso. Ahora, bajo el liderazgo de Samir Xaud, la Confederação Brasileira de Futebol (CBF) está apostando por acuerdos y normativas que profesionalicen la gestión de la competición. Los clubes, desde hace años, van muy por delante. Sólo el Flamengo facturó 2.100 millones de reales brasileños (340 millones de euros) en 2025; en LaLiga, el cuarto club en ingresos, el Real Betis, llegó a 215 millones, según datos extraídos de Intelligence 2P, la unidad de estrategia e inteligencia de mercado de 2Playbook.

El club de Rio de Janeiro, el más popular del país, dobla en valoración al verdiblanco. El Flamengo alcanzó un precio de mercado de 962 millones de dólares (807 millones de euros) en 2025, tras creer un 10% en el último año, según un informe de Sports Value que tasa y analiza a los 30 clubes más poderosos del fútbol brasileño. En total, este top-30 vale 8.935 millones de dólares (7.500 millones de euros), un 20% más interanual. En LaLiga, el valor conjunto es del doble: 18.458,7 millones de euros, según datos de LaLiga Stock Market 2025.

 

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Al Fla le sigue el Palmeiras, tasado en 829 millones de dólares (700 millones de euros). Los dos se colarían en el top-30 de clubes con mayor precio de mercado del mundo, en la posición 21 y 26, respectivamente. El tercero de Brasil, el Corinthians del ex Barça y Atleti Memphis Depay se quedaría cerca, en el puesto 33, valorado en 749 millones de dólares (630 millones de euros).

Estas cifras muestran el liderazgo del Brasileirao en Sudamérica –no hay más clubes de la región entre los 40 más caros del mundo– y el paso hacia delante que ha dado desde la pandemia, principalmente.

 

¿Por qué es tan fuerte el Brasileirao?

El fútbol brasileño ya no quiere ser visto en las grandes ligas como un fabricante que exporta todo su talento. Al menos, no sólo como esto. También quiere competir contra Europa y MLS, que hoy son los dos principales mercados a los que emigran la mayoría de futbolistas sudamericanos. En el pasado Mundial de Clubes se evidenció su crecimiento, con sus cuatro equipos participantes pasando la fase de grupos y el Fluminense alcanzando las semifinales.

Para llegar a este nivel hay que tener en cuenta dos claves. El primero, el tirón comercial de sus grandes clubes en la octava economía a nivel mundial por tamaño -la primera de Latinoamérica-; la segunda, el atractivo inversor que han adquirido a través de las SAF (el equivalente a las SAD españolas). Quedan pocos holdings del fútbol que no tengan ya un pie en el fútbol brasileño, y los que restan, como Qatar Sports Investments (QSI) –dueño del PSG–, suenan con fuerza para entrar en el capital de alguno de los principales equipos del país. Tanto City Football Group (CFG), con el EC Bahia, como Red Bull, con el RB Bragantino, hace años que lideran proyectos allí en busca del mix negocio-talento.

 

 

También arrancó un proyecto ambicioso en Brasil el empresario norteamericano John Textor, como cabeza visible del holding Eagle Football, que también controlaba el Olympique de Lyon y el Crystal Palace, entre otros. Con una notable inversión en fichajes, llevó al Botafogo a la conquista de su primera Libertadores en 2024, año en el que también fue campeón brasileño tres décadas después. Sin embargo, acusado de una gestión irresponsable, Textor fue defenestrado por el resto de inversores en Eagle, y no está garantizada su continuidad en el equipo carioca: el CEO dimitió la semana pasada por diferencias con él y tiene a la federación en contra tras deslizar posible amaños de partidos. Desde finales de enero, tiene prohibido vender jugadores y activos del Botafogo mientras continúan sus litigios con Eagle.

 

Un país gigante en todos los aspectos

Brasil es uno de los mayores mercados del mundo en términos de consumo, con una renta per cápita que crece año a año entre una población de 214 millones de personas. Su PIB ya supera los dos billones de euros. Si a eso se le suma la aprobación de la Ley de las SAF, en 2021, que permite la transformación de los clubes en sociedades anónimas, la consecuencia es el despegue de una liga que ya se aproximaba en ingresos a la Ligue 1 en 2024. Su negocio conjunto se aproximaba a los 2.000 millones de euros. Hoy, con la profunda crisis del fútbol francés –que todo hace indicar que irá a más– y los ambiciosos proyectos brasileros, los objetivos han crecido.

Para muestra un botón: el Flamengo firmó el verano pasado un nuevo patrocinador principal. Betano se promociona en el frontal de la camiseta rojinegra a cambio de 268,5 millones de reales brasileños (43 millones de euros) por temporada. Esto le sitúa a la altura de contratos de clubes de primer nivel europeo como el Atlético de Madrid o el FC Inter, sin ir más lejos.

 

 

El área comercial es el gran impulsor del negocio del Brasileirao. Y en ese despegue, la mayor ofensiva la está haciendo el sector del juego online. No es casualidad que Betano sea la marca que ha roto la banca. Entre los ocho primeros clasificados de la última Serie A Betano –la empresa también tiene el naming de la liga–, seis tienen una casa de apuestas deportivas como main sponsor y un séptimo la publicita en la trasera de la camiseta. El único que no promociona este sector es la revelación del campeonato, el Mirassol.

 

La casa se empieza por el estadio

El siguiente paso para los grandes clubes pasa por explotar el negocio del matchday y, también, del non-matchday. En este sentido, varios de los grandes equipos no cuentan con estadio propio, y la mayoría pudo beneficiarse de los cerca de 25.000 millones de euros que el país invirtió para la celebración del Mundial de Fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos de Río en 2016.

El Flamengo, que dice tener algo más de 100.000 socios, juega en el Maracaná, de titularidad pública. Por ello, ha adquirido unos terrenos en Rio de Janeiro para construir un estadio para 80.000 personas con un presupuesto de entre 1,5 billones y 2 billones de reales brasileños (entre 242 millones y 323 millones de euros). El objetivo es poder inaugurarse en 2029.

Otros grandes clubes, como Atlético Mineiro, han estrenado campo recientemente y el Santos de Neymar derribará su actual estadio para levantar uno nuevo y moderno con cerca de 30.000 asientos. Algo similar planea hacer Red Bull Bragantino. Estas renovaciones apoyarían el plan del país de acoger el Mundial de Clubes de 2029.

 

‘Fair play’ financiero: “No es un castigo, es una protección”

Todo ello apoya la apuesta de la propia federación brasileña de fútbol (CBF) por elevar el negocio de la liga, todavía bajo su gestión. En los últimos meses ha viajado por el mundo, se ha reunido con ligas europeas –entre ellas, LaLiga–, y está cerca de anunciar nuevos cambios relevantes para el Brasileirao. Entre las primeras medidas adoptadas, la inclusión del fuera de juego semiautomático y de nuevas tecnologías.

Pero el gran cambio vendrá por la parte de las finanzas y del modelo de competición. Aunque todavía todo es muy embrionario, el presidente de la CBF, Samir Xaud, nombrado hace menos de un año, ya habla alto y claro sobre la necesidad de incorporar un fair play financiero que evite la burbuja del fútbol brasileño y reduzca las tensiones de deuda que viven hoy muchos de sus equipos.

Según los datos de Sports Value, el apalancamiento es todavía alto en general. Los 30 principales clubes agrupan una deuda operativa de 1.900 millones de dólares (1.600 millones de euros). Equipos como el Atlético Mineiro mantienen una deuda operativa de 290 millones de dólares (245 millones de euros), seguido del Cruzeiro, que fue propiedad de Ronaldo Nazário hasta 2024, con una deuda de 185 millones de dólares (155 millones de euros), y de un gigante como el Corinthians, con 178 millones de dólares (150 millones de euros). Cabe destacar el bajo apalancamiento de los dos más grandes, Flamengo y Palmeiras, con una deuda operativa de 35 millones y 65 millones de dólares (30 millones y 55 millones de euros), respectivamente.

En su plan de convertirse en la Premier League de América, la CBF quiere que el Brasileirao se parezca a LaLiga en su gestión. Para Xaud la inclusión de un control económico “no es un castigo, es una protección”, apuntó recientemente. En este camino, el presidente brasileño debe llegar antes a un acuerdo con los clubes, que están enfrentados en dos bloques audiovisuales: Forte y Libra.

Con actualizaciones constantes, el quid de la cuestión está en el reparto de un cada vez mayor bote de dinero. Entre los dos bloques, sus acuerdos con grandes grupos de medios están valorados en unos 2.600 millones de reales brasileños (420 millones de euros) por temporada. Una cifra que irá a más, presumiblemente, a medida que se alcancen acuerdos para la venta conjunta y los planes de internacionalización que tienen en marcha los equipos. El Flamengo, sin ir más lejos, retransmite gratis sus partidos para su afición internacional a través de su canal oficial en YouTube. Asimismo, igual que Bundesliga en algunos mercados europeos, los clubes brasileños están apostando por dar un partido por semana a streamers sudamericanos, como el argentino La Cobra,  para atraer al público joven en mercados estratégicos para la liga.

A todo ello se suma el fuerte incremento del negocio de la Libertadores, el equivalente a la Champions League en Sudamérica. Esto ha derivado en que los premios a los clubes se hayan disparado, y los más beneficiados de ello son los brasileños. Sus clubes dominan la competición y llevan enfrentándose en las finales desde hace años, con ocasiones en las que meten tres clubes en semifinales. En 2025, Conmebol repartió 209,1 millones de dólares (179,2 millones de euros). El campeón, Flamengo, se embolsó 33,2 millones de dólares (28,5 millones de euros), apenas cinco millones menos que el Atalanta por ganar la Europa League en 2023-2024. Los ocho participantes del Brasileirao se llevaron, en conjunto, 80 millones de dólares (67 millones de euros), un dinero que apuntala todavía más su reinado en Sudamérica.

También se ha sumado al debate en las últimas semanas una posible reducción del número de clubes en Primera División, de 20 a 18 equipos, algo que ya hizo la Ligue 1 tras la pandemia, y la creación de un play-off al estilo Bundesliga: el decimosexto de la Serie A se enfrentaría al tercero de la Serie B.

 

El mercado de fichajes: el escaparate y el riesgo

Finalmente, otra clave que muestra la fortaleza y crecimiento del negocio de los grandes clubes brasileños es su comportamiento en las últimas ventanas de fichajes, donde han ido ganando más protagonismo comprador que vendedor. Van de récord en récord, hasta el punto de que están recuperando para el Brasileirao a talento brasileño que marchó a Europa a precios más altos de los que pagaron por ellos algunos clubes de la Premier League.

El mejor ejemplo es Lucas Paquetà, que se ha convertido en el fichaje más caro de la historia del fútbol sudamericano. El Fla ha pagado 42 millones de euros al West Ham, donde era titular y luchaba por la permanencia. Pocos días después se cerró el traspaso de Jhon Arias, que apenas ha durado medio año en el Wolverhampton Wanderers. Los Wolves pagaron 17 millones al Palmeiras en julio por el colombiano; ahora el Fluminense lo repesca para Brasil por 25 millones de euros. Son movimientos impensables hace pocos años.

De hecho, la influencia global del Brasileirao ya se hace notar en la zona alta de los rankings de traspasos de FIFA. La liga absorbió el 86% de la inversión de todos los clubes Conmebol en enero y se acerca a las grandes ligas europeas en gasto sin necesidad de ligar esa inversión a los beneficios que saca cada temporada por la venta de talento.

En la última ventana casi dobló en gasto a LaLiga tras alcanzar una cifra récord de 180 millones de dólares (152 millones de euros). Y si se compara con todo 2025, el Brasileirao invirtió 433 millones de dólares (365 millones de euros) por los 741 millones de dólares (625 millones de euros) del fútbol profesional español.

Además, en las últimas ventanas de transferencias de jugadores se evidencia la apuesta del fútbol brasileño por retener su talento. En este pasado enero ya compró más caro de lo que vendió fuera, con unos ingresos de 155 millones de dólares (130 millones de euros) por traspasos internacionales. De hecho, sus cifras estuvieron en línea con las de LaLiga (139 millones de dólares) y la Premier League (150 millones de dólares). Otro aspecto más del negocio del fútbol mundial en el que los clubes brasileños vuelven a equipararse a los gigantes europeos.

 


Sobre Intelligence 2P

Intelligence 2P es la unidad de estrategia e inteligencia de mercado de 2Playbook, cuya plataforma de datos monitoriza en tiempo real el negocio de 60 clubes de LaLiga, Liga F y Primera Federación; 200 clubes de ligas europeas; 22 clubes de ACB y Primera FEB.

La plataforma de datos monitoriza más de 34.000 contratos de patrocinio, de los que 25.000 corresponden al mercado español y más de 8.000 a propiedades deportivas y competiciones internacionales, segmentados por competición, tipología de activos, marcas, categorías de producto y valor económico aproximado de cada acuerdo. Si quieres más información, contacta con nosotros en intelligence@2playbook.com.

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