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Euroliga: un negocio próximo a los 100 millones impulsado por IMG y la apertura de nuevos mercados

La competición ha triplicado sus ingresos y aumentado su audiencia un 75% bajo el liderazgo de Jordi Bertomeu, cuya continuidad avala una parte importante de los clubes. El objetivo es facturar un 15% más en 2022-2023, sin renunciar al control financiero.

Micic Final Four 2022 Euroliga

La Euroliga afronta uno de los momentos más decisivos de su historia. El consejo, formado por los once clubes fundadores y accionistas, debe votar la continuidad o no de Jordi Bertomeu tras 22 años en el cargo. Bajo su gestión se impulsó el formato de competición semicerrado, la Eurocup, se profesionalizó la organización y se creó la estructura comercial que permitió maximizar ingresos de la mano de IMG. Su negocio se ha triplicado desde 2014-2015 y la principal competición europea de baloncesto podría alcanzar los 100 millones en facturación, según ha podido saber 2Playbook.

Se desconoce la cifra de negocio exacta de la organización. Según los datos a los que ha accedido este medio, la previsión para 2022-2023 es que sus ingresos crezcan otro 15% interanual y alcanzar así esta cifra. Además, tras perder un 30% de las ventas el primer año de la pandemia, en el que se canceló la competición, logró rebotar en 2020-2021 y superar la facturación de 2018-2019.

La cuestión económica es uno de los principales avales de la junta presidida por Bertomeu, para el que no ha surgido un relevo natural que combine el gorro de gestor del negocio con el de político para gobernar a los propietarios de los clubes. Tras impulsar la Euroliga en el 2000, en 2005 logró recuperar los derechos comerciales de la liga y avanzar en su profesionalización para comercializarlos. Una de sus primeras decisiones fue la firma del acuerdo con Telefónica, que permitió el primer salto sustancial en ingresos para el baloncesto europeo.

Con la parcela comercial encarrilada, el foco se puso en transformar una organización aún en desarrollo en una competición profesional de la mano de los clubes bajo el formato de licencias semicerrado. Ahí fue cuando nació Euroleague Commercial Assets (ECA), la sociedad que alimenta todo su ecosistema y que dio lugar al sistema de licencias semicerrado.

Al disparar los ingresos se ha podido mejorar también el reparto económico entre los participantes, que cada año asumen una importante inversión para retener el talento antes de que decida dar el salto a la NBA. Se desconoce a cuánto ha ascendido el importe cobrado por cada equipo en las últimas temporadas, pero sí que prácticamente se multiplicará por tres en 2022-2023 respecto a 2014-2015.

El reparto procede de la joint venture de la Euroliga junto a IMG, que se puso en marcha en 2016-2017. Esa misma temporada entró en vigor también el nuevo formato semicerrado de liga, que permitió trabajar con licencias permanentes y dar una mayor estabilidad a los clubes. El acuerdo con IMG se firmó a diez años y siempre garantiza un mínimo de distribución incluso si no se cumplieran los objetivos económicos.

Tanto el modelo de reparto como el de licencias implantado por la actual directiva han sufrido modificaciones en los últimos años. Tras la última modificación introducida en la pandemia, el denominado market pool (que se basa en los acuerdos audiovisuales y comerciales generados en cada mercado para dar más o menos porcentaje a esos clubes), copa ahora el 80% del reparto, por solo el 20% de los criterios deportivos.

De esta forma se dio más seguridad a los equipos en un momento de gran incertidumbre y fuerte caída en los ingresos. Anteriormente, se había apostado por balancearlo para que el reparto fuera 55%-45%, dando una mayor importancia al rendimiento sobre la pista. La organización ha tratado de dar flexibilidad económica para evitar que ningún equipo tenga problemas de pagos.

En 2012 se convirtió en pionera en Europa en establecer el sistema de clubes accionistas y miembros permanentes. Esto permitió diseñar estrategias a largo plazo y acelerar su crecimiento. Fue el paso clave para poder sellar el acuerdo con IMG, la llave que ha permitido llevar a la competición al siguiente nivel comercial.

El sistema de licencias también ha sufrido modificaciones en estos últimos años. Los últimos fueron el año pasado, cuando se otorgó a FC Bayern y Asvel la condición de accionistas, aunque su situación aún no se ha desbloqueado por el bloqueo de los seis clubes que lideran la oposición a Bertomeu. La transferencia de acciones, que saldrá de la autocartera de la Euroliga y a partes iguales del capital de los once clubes, no se ha realizado y aún no tienen voto en el consejo. Y eso que son la puerta de acceso a dos de los mayores mercados audiovisuales y publicitarios de Europa, como son Alemania y Francia.

El bloqueo de Olympiacos, Panathinaikos, CSKA, Zalgiris, Maccabi y Milano también ha frenado otras decisiones clave. Entre ellas, la aplicación de las medidas de control económico, puestas en cuarentena por la pandemia y que ahora deben volver a ratificarse, con tal de garantizar la viabilidad a largo plazo. La confrontación entre clubes miembro se ha acuciado por la crisis de la Covid-19, ya que hasta ahora la gran mayoría de decisiones se habían aprobado por consenso en las juntas del consejo.

Una de las propuestas que hay ahora sobre la mesa es cambiar el criterio de aprobación de los acuerdos, pasando de mayoría simple a una cualificada. De esta forma, se evitarían situaciones como la actual, donde seis clubes están en la posición contraria de los otros cinco. Esta medida, no obstante, no saldrá adelante a corto plazo, y antes queda por resolver cómo dirimir el futuro equipo gestor, si debe ser el liderado por Jordi Bertomeu o el tándem propuesto por el flanco griego y ruso, y que formarían el exjugador Dejan Bodiroga -sin experiencia en la gestión- y el consultor Marshall Glickman, que no genera consenso entre el resto de equipos.

La realidad es que no existen razones comunes para todos los clubes. Lo que sí ha tocado de lleno ha sido el control financiero que la Euroliga logró aprobar. Los equipos balcánicos y bálticos no tienen este tipo de medidas en sus ligas domésticas, y se han encontrado con un choque cultural que agrandó el cisma. A ellos finalmente se sumaron Zalgiris y Milano por distintas cuestiones, creando la tormenta que podría suponer la salida de Bertomeu.

El objetivo final siempre ha sido reducir paulatinamente la aportación de los principales accionistas y que ganase peso la generación propia de ingresos. La pandemia obligó a flexibilizar el plan inicial, aunque fue insuficiente para otros que, además, demandaban más reparto de ingresos para hacer sostenibles proyectos de elevadas inversiones y escasos ingresos y que, además, no contaban con el fútbol detrás como salvavidas.

Las cifras no económicas

A expensas de aclarar la salida o continuidad del dirigente español, la Euroliga también saca pecho en el resto de apartados. La audiencia de partidos completos se ha disparado un 75% entre 2014-2015 y 2021-2022, según los datos a los que ha accedido 2Playbook. Todo ello con un panorama televisivo disruptor, con el auge de las OTT y audiencias a la baja de otras competiciones en las televisiones de pago.

Actualmente solo en Lituania se puede ver la Euroliga en la televisión pública. Los contratos audiovisuales son la piedra angular en el reparto de ingresos a los clubes y en la propia facturación de la competición. Aun así, la métrica interna más utilizada por la organización es la del interés, un informe anual que elabora Nielsen y que muestra que desde 2015-2016 el interés en la liga ha crecido un 30%.

Ello se debe al despegue digital, cuya audiencia se ha multiplicado por cuatro desde entonces, y al desarrollo de nuevos mercados. Las audiencias en Francia, Alemania, Rusia, Italia y Reino Unido han crecido un 120% desde 2018-2019, y en los llamados mercados core (España, Turquía, Grecia, Israel y los balcánicos) ha aumentado un 56%.

Finalmente, no se ha descartado la intención de tener equipos potentes en dos capitales como París y Londres. De hecho, dos clubes de ambas ciudades disputarán la Eurocup la próxima temporada, en lo que se espera que pueda ser la antesala para que sus proyectos maduren deportiva y económicamente. De lograr llegar a las dos ciudades por las que también suspira la NBA, se espera un fuerte despegue de la asistencia media, que también se ha triplicado desde las 3.500 personas en el año 2000, a las cerca de 9.000 antes de la pandemia.

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