El fútbol sala y su reto de ser profesional: ¿cómo aprovechar el efecto Asobal?

Los clubes de élite, asociados en su mayoría en la Liga Nacional de Fútbol Sala (Lnfs), siguen enfrentados a la Rfef, que les quitó la gestión en 2019. Piden al CSD recuperar el mando de la competición, que mueve 20 millones anuales sólo en plantillas.

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“Si recuperásemos la gestión, no tardaríamos ni diez minutos en firmar grandes patrocinadores y acuerdos”. El mensaje de Javier Lozano, presidente de la Liga Nacional de Fútbol Sala (Lnfs), tiene un destinatario: el Consejo Superior de Deportes (CSD). El ente público que rige el deporte español se ha convertido en la última esperanza de la patronal –que agrupa a la mayoría de clubes de élite– para volver a tener el control sobre la competición. ¿La fórmula? La profesionalización. Una medida que “llevamos mucho tiempo solicitando”, explican desde la Lnfs, y que ahora vuelve a coger velocidad con el plan del CSD de otorgar esta etiqueta a las principales ligas deportivas del país. Luis Rubiales, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (Rfef), que ya le quitó la organización del torneo en 2019, se opone frontalmente a ello.

En este contexto, la Lnfs tiene la referencia del balonmano. La Asobal ha logrado este verano el sello de liga profesional, garantizándose independencia y seguridad frente a las posibles injerencias de la federación. Como en el futsal, la patronal también tiene al regulador en contra del cambio. Sin embargo, tiene a favor un aspecto fundamental para el CSD: la unidad. Todos sus clubes votaron a favor de la profesionalización. Hoy por hoy, el futsal no está en ese escenario. Desde el enfrentamiento con la Rfef, la asociación de clubes ha retenido a la mayoría de equipos de élite, pero algunos han decidido salirse. En esta próxima temporada, en Primera, cuatro –de dieciséis– de los equipos no forma parte de la asociación: Movistar Inter, Osasuna Magna Xota, Aspil-Jumpers Ribera Navarra y Jaén Paraíso Interior.

“Cuando en 2018 llenamos el WiZink estaban a favor de la profesionalización. Supongo que no habrán cambiado en ese planteamiento”, apuntan desde la asociación. El hecho hace referencia a la Copa de España de aquella edición, celebrada en el WiZink Center de Madrid, y que reunió a más de 12.000 espectadores en las jornadas de sábado y domingo. “Fue la constatación social de que habíamos pasado del futbito al fútbol sala. En ese momento es cuando tendría que haber llegado la profesionalización”, afirmaba recientemente Lozano.

¿Qué traería la profesionalización al futsal? Lo primero, una obviedad: independencia y garantías a la hora de explotar el producto. Y, según el presidente de la Lnfs, “unas posibilidades inmensas”. Sin entrar a valorar cifras, Lozano asegura que en los últimos años han ido a verle “muchas empresas interesadas en patrocinarnos, con cantidades importantes”. Sin embargo, “les he tenido que quitar la idea debido a la situación actual”. La Primera Femenina de fútbol ya se ha asegurado 42 millones de euros en cinco años a través de LaLiga, que es lo mínimo que le ha garantizado a cambio de asumir su explotación comercial.

“Nosotros trabajamos 24/7 por el fútbol sala, pero cuando dependes de una federación eres un departamento más. Es una lástima porque durante muchos años hemos tenido una gran relación con la Rfef y, sin ser profesionales, actuábamos como tal”, lamenta Lozano. En esto último reside otro de los puntos por los que la Lnfs considera “injusto” que no se les haya otorgado ya la etiqueta de liga profesional: “Cumplimos con todos los requisitos”. ¿Y la unidad que tanto requiere el CSD? “En el fútbol femenino tampoco la había al principio”. Para acelerar en el proceso, en julio, la Lnfs solicitó formalmente una reunión con el secretario de Estado para el Deporte y presidente del CSD, José Manuel Franco. Por ahora, no han recibido fecha y hora para ese encuentro.

Otro de los aspectos que más está cuidando el CSD a la hora de otorgar el rango de profesional a una competición es el del control económico y la garantía de que los clubes sean viables en la nueva categoría. De obtener la profesionalización, la liga partiría con un presupuesto mínimo para los clubes de 350.000 euros. “Hasta 2019, cada medida que hacíamos en cuánto al control económico era progresiva. Los clubes son heterogéneos, así que debes ir al ritmo del peor. Los primeros años hacíamos controles, y nuestro auditor veía las cuentas de todos los clubes y mandaba un informe que era más pedagógico que coaccionador”, recuerda Lozano.

Entre sus medidas para el control económico, “que los recursos sean fiscalizados para que no vayan sólo a fichas”. Hoy se van 20 millones a confeccionar plantillas competitivas, donde destaca el Barça, vigente campeón de Europa, que agrupa una cuarta parte del total. “Se marcaban pautas para mejorar el deporte y lograr que hubiera más profesionales en los clubes”, explica el presidente sobre una época pretérita en la que, casualmente, “asesorábamos a otras ligas como Asobal”.

 

El lío de la TV y el retorno

El “nos lo merecemos” que clama la Lnfs lo adjunta con una lista de datos. La Primera División alcanzó un retorno mediático de 131 millones de euros, según datos de Kantar Media, con una media de 12 millones de euros por club. Como en el gasto, la valoración del Barça también se diferencia sobre el resto: 37 millones.

Por otro lado, en la primera temporada postpandemia, la Lnfs logró su récord histórico de retransmisiones con un total de 417 partidos en directo en GOL, LaLigaSportsTV, autonómicas y locales. La televisión, y en particular su acuerdo con LaLiga, le aporta más de un millón de euros anuales a la Lnfs para repartir entre sus clubes. En la próxima temporada, la asociación distribuirá 1,3 millones de un contrato que valoró la competición en 5 millones para el ciclo 2019-2023. Desde la patronal reconocen que están a la espera de ver la situación de la profesionalización para acometer próximos pasos.

La factura audiovisual, la más importante de todas, ha sido motivo de discusión y de ruptura. Los cuatro clubes ya citados que salieron de la Lnfs, más algunos que compiten hoy en Segunda División, formaban parte del acuerdo, y por el que fueron denunciados por “incumplimiento de contrato”. Sus derechos comenzó a comercializarlos la Rfef, que lanzó un tender el pasado enero en el que pedía 5,2 millones por todo el fútbol sala hasta 2027, incluyendo la Primera División. El objetivo para 2023-2024 –primero sin operador asegurado– es facturar 835.000 euros por la máxima categoría.

Por otro lado, la federación tiene impugnadas las bases de la competición del pasado curso, en el que introdujo un aval mínimo de 60.000 euros en Primera para competir o el 10% del gasto de la campaña anterior, una medida nunca antes tomada en el fútbol sala. Y como hiciera con la Primera Federación, también solicitaba un mínimo de capacidad de los pabellones para 2022-2023: 2.000 espectadores. “Algo inviable porque muchos son municipales”, respondía entonces la Lnfs.

¿Y cuántas personas practican fútbol sala de forma federada? Según el último informe de licencias de la Rfef, en España se expidieron 82.470 fichas de jugadores en 2020-2021, de los que un 12,6% (10.391) eran jugadoras. En cuanto a los técnicos, se contabilizaron 12.227. Si lo comparamos con el balonmano, éste contó con 92.539 licencias federativas en 2021, según la última actualización del estudio anual que publica el Consejo Superior de Deportes (CSD). Cifras similares que dan esperanza al futsal de élite en su negociación con el Gobierno para dar este importante paso.

 

Las cuentas de la Lnfs y su plan de asesoramiento

Aun sin la gestión, la Lnfs ha trabajado desde 2019 “como si siguiéramos con la explotación” –aseguran desde la patronal–, y ha sumado nuevas vías de negocio. Por ejemplo, la de la asesoría. “Tenemos credibilidad y know-how. Ahora mismo estamos en conversaciones con dos países europeos porque quieren crear ligas profesionales del futsal”, apunta Lozano.

Sus cuentas, donde también obtiene recursos de patrocinadores como Joma, Sierra Cazorla o BeSoccer, sufrieron el golpe Covid. En el total de las dos temporadas impactadas por la pandemia ha registrado un déficit de cerca de 100.000 euros, con unos ingresos estabilizados en 2 millones de euros anuales.

“Somos referencia a nivel mundial. Han venido países como Brasil o Argentina a que les ayudemos con sus ligas. Hemos colaborado con Portugal en la elaboración de su plan estratégico. Hemos ayudado a diferentes países a mejorar la organización de la competición, a enseñarles a dar importancia al marketing… Nos da coraje esta situación porque estamos asesorando a todo el mundo y luego aquí estamos como estamos”, remata Lozano.

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