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Los gigantes del fútbol francés: ¿es sostenible competir con el resto de Europa?

El PSG, pese al fuerte apoyo comercial que recibe de Qatar, registró unas pérdidas consolidadas de 352 millones entre 2019-2020 y 2020-2021, por los 174 millones del Marsella, los 144 millones del Lyon o los 102 millones del Burdeos.

psg neymar messi 21 22 fútbol francés

El fútbol francés es de los que peor ha transitado por la crisis desatada por la Covid-19. Con estadios cerrados y un futuro audiovisual complicado por su negativa a renegociar con los operadores, las ambiciones de sus principales clubes a nivel europeo no han hecho otra cosa que engordar las pérdidas y evidenciar una cosa: la rentabilidad está muy reñida con la competitividad de la Ligue-1, como reflejan los estados financieros de sus buques insignia, teñidos de rojo incluso antes de la pandemia. El líder, en títulos y negocio, también lo es en pérdidas: el PSG ha perdido 352 millones de euros entre 2019 y 2021, y la sangría sería mayor de no ser por las inyecciones recurrentes de ingresos por parte de Qatar mediante patrocinios cuestionados por toda la industria.

El conjunto parisino ha sido considerado el gran efecto distorsionador del fútbol europeo, con un proyecto enfocado a competir por la Champions League con un presupuesto de Ligue-1. Pero al suyo le han seguido otros financiados con capital norteamericano, como el Olympique de Marsella, propiedad del empresario Frank McCourt y que ya perdió 91,4 millones en 2018-2019; en los dos ejercicios pandémicos suma pérdidas por otros 174 millones.

Esa vocación de gastar más de lo que se ingresa ha acabado afectando a la competitividad sobre el césped y su atractivo mediático. La propia Dncg, el ente que fiscaliza las finanzas de la competición, indica que “la relación entre la nómina total y el número promedio de puntos ganados por partido en el campeonato es relativamente fuerte”, como recoge su último informe sobre 2020-2021 y al que ha tenido acceso 2Playbook.

En la competición tan solo hay seis equipos que superaron los 70 millones de gasto en plantilla durante 2020-2021. Se trata de PSG, Olympique de Marsella, AS Mónaco, Lyon, LOSC Lille y Rennes. Ahora bien, sólo el conjunto confeccionado por Leonardo absorbió el 31,7% de todo el gasto en plantilla, cuatro veces más que sus inmediatos perseguidores; de hecho, más que todos estos equipos juntos. Una brecha que sólo puede haberse incrementado en 2021-2022, con la llegada de Leo Messi o Sergio Ramos.

La relevancia del PSG se aprecia en todos los parámetros que uno quiera analizar, prácticamente siempre representando entre un tercio y casi el 50% de las partidas de ingresos y gastos. Por buscar un símil fácil de entender: en LaLiga, FC Barcelona y Real Madrid están en torno al 40% del negocio total del fútbol español profesional. En Francia, los parisinos supusieron un 35% de todos los ingresos, más que catorce equipos juntos.

“Entre los clubes franceses que han disputado competición europea destaca el PSG, con un presupuesto 2,2 veces superior al presupuesto medio de los clubes de la Premier League”, remarca la Dncg sobre la excepcionalidad parisina. Pero a partir de ahí se abre el abismo, pues el informe apunta que los ingresos agregados del sexto al colista de la Ligue-1, es decir, los que no compiten en Europa, son cuatro veces superiores en la Premier, casi el triple en la Bundesliga y el doble en LaLiga Santander.

La gran distorsión llega en el área comercial, donde el club representa un 47,6% de todos los ingresos de la Ligue-1 por este concepto, gracias al acuerdo con la autoridad turística de Qatar, que está cifrado en más de 100 millones pese a que Uefa y Octagon rebajaron su valor real a mucho menos.

El área audiovisual corrige relativamente esta brecha, pues ahí el PSG representa el 24,1% de los ingresos por televisión de la Ligue-1. Continúa siendo más que los tres siguientes, si bien aquí influye de forma importante los cobros procedentes de Uefa por su participación en la Champions League de 2020-2021, una edición en la que alcanzó las semifinales. De hecho, cobró tres veces más de Uefa (146 millones) que de la propia LFP (50,2 millones) y más del doble que el Marsella, que recibió 46,9 millones y 41,2 millones, respectivamente, de cada organización.

Otro elemento corrector acostumbraba a ser las plusvalías por traspasos, pero nada más lejos de la realidad. Frente a la previsión de obtener 727 millones por este concepto, el conjunto de los clubes de Ligue-1 se tuvieron que conformar con obtener 320,55 millones por esta vía. Y eso es algo que beneficio a nivel competitivo al PSG, un club tradicionalmente comprador y que, cuando se desprende de activos, suele ser con rumbo al extranjero.

Es algo que sucede también en el AS Mónaco, uno de los clubes cuyo modelo de negocio es muy singular. Con unos ingresos de sólo 63,4 millones, el club del Principado asumió unos costes de 241,5 millones de euros y aun así logró que las pérdidas sólo fueran de 116.000 euros. Y fue posible a la constante aportación del oligarca ruso Dmitry Rybolovlev, que el curso pasado aportó 196 millones para cuadrar las cuentas como ingresos extraordinarios.

Es algo que la LFP ha permitido siempre, bajo un concepto de control económico basado en que un club puede perder todo el dinero que sus accionistas estén dispuestos a poner. Así, se entienden los agujeros que asumen cada año desde hace tiempo Olympique de Marsella y Girondins de Burdeos, a los que se añaden unos inconsistentes LOSC Lille o Niza a la hora de amarrar la rentabilidad.

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