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Jornada laboral, ‘staff’ del club y convenio: el camino del deporte femenino a la profesionalización

Tras abrir la senda con el fútbol, el CSD ha lanzado un programa de ayudas a la profesionalización en distintos deportes. La Liga Femenina de baloncesto va a la cabeza, mientras otros deportes como el ciclismo avanzan en paralelo.

Liga Guerreras Málaga 2021 2022

Liga profesional o liga profesionalizada. Dos términos parecidos, pero distintos. Con la primera categoría operan solo dos competiciones, LaLiga y la ACB y, desde el año que viene, la Primera Femenina de fútbol. La segunda denominación es con la que trabajan el resto de ligas femeninas como paso previo a alcanzar el profesionalismo que permita a las atletas no buscar segundos empleos para competir. Un proceso que exige desarrollar las estructuras en los clubes, su negocio comercial y audiovisual, los convenios con las jugadoras y que sus contratos sean a jornada completa. Tras la conquista del fútbol, la gran pregunta es: ¿dónde quedan el resto de deportes femeninos en la carrera por la profesionalización?

La apuesta del Consejo Superior de Deportes (CSD) era clara. Profesionalizar el fútbol femenino para que ejerza de tractor sobre el resto de deportes. Para ello ha asumido un período de tutela de tres años, en los que inyectará cinco millones de euros anuales y supervisará su evolución y el desarrollo de su negocio comercial y audiovisual. El tortuoso proceso de conformar la nueva liga de fútbol por el bloqueo de Barça y Madrid y la crisis de la Covid-19 han frenado en seco otros planes, que ahora comienzan a reactivarse.

Para abrir este camino, el Gobierno lanzará un nuevo programa de ayudas directas a los clubes, tal y como adelantó 2Playbook. “No queremos que esto sirva para pagar más sueldos, queremos que sean los clubes los que decidan donde invertirlos y cubrir ese déficit que siempre ha existido de no tener el dinero suficiente para invertir en otras necesidades porque sus recursos propios son limitados”, explica Albert Soler, director general del CSD. Y advierte de la exigencia a corto plazo: “La profesionalización no se entiende si no hay un contrato laboral de doce meses con las deportistas”.

La jornada laboral y el convenio son dos de los grandes caballos de batalla, como también lo fueron para el fútbol. De hecho, Amanda Gutiérrez, presidenta del nuevo sindicato Futpro, ya avisa de cara a futuras negociaciones y convenios en otras ligas. “Este primer convenio ha sido histórico y positivo, pero tenemos que ser realistas: es de mínimos. Destacamos tres aspectos: salario y parcialidad, lista de compensación y maternidad, aunque llama la atención que, en un convenio colectivo sólo de mujeres, la palabra maternidad aparezca sólo una vez”.

Pero tanto el CSD como las federaciones son conscientes de que el nivel de exigencia con los clubes aún debe ser moderado. Se trata de estructuras en muchos casos amateur, con una capacidad limitada de generar recursos propios y sin el músculo que pueden dar los clubes de LaLiga a sus secciones. Introducir una profesionalización rápida en sus estructuras y las plantillas tensionaría su caja y podría hacer inviable su continuidad. De ahí que federaciones como las de fútbol o baloncesto hablen de ligas profesionalizadas, más como un trayecto a medio plazo, que por conseguir la etiqueta de liga profesional como ACB o LaLiga.

“Somos una liga profesional, pero no reconocida como tal”. Así lo explica siempre Jorge Garbajosa, presidente de la Federación Española de Baloncesto (FEB), en referencia a la Liga Femenina Endesa. Andreu Camps, secretario general de la Real Federación Española de Fútbol (Rfef), apunta que la profesionalización debe ser un proceso generalizado: “Esperamos que la lleve al mejor nivel a las jugadoras, entrenadoras, cuerpos técnicos, árbitras y estructuras de gestión”.

Ambas federaciones llevan años trabajando con un programa de la mano de los clubes para profesionalizar sus estructuras. La FEB, por ejemplo, recomienda que el dinero que reparte a los clubes procedente de la venta del naming de la liga a Endesa se utilice en proyectos, y no en gasto en plantilla. “No podemos obligar, es una recomendación, pero todos han entendido el propósito: mejorar el producto para revalorizarlo a medio plazo”, explica Garbajosa.

Por otro lado, para constituir una liga profesional se requiere unos estatutos, estructura propia como competición y una asociación de clubes. Es decir, recursos económicos. La FEB busca jugar un papel de bisagra, potenciando la creación de estas estructuras y aportando los recursos a cambio de mantener la gestión. En los últimos meses ha intensificado las reuniones con los clubes para definir el modelo comercial y también con las jugadoras para alcanzar un nuevo convenio colectivo que les de más garantías y ajustado a la realidad de las entidades. En esta competición, los presupuestos rondan los 600.000 euros de media.

En la mayoría de clubes sus directivos realizan un trabajo altruista y no hay convenio con jugadoras

Camps, a su vez, sostiene que uno de los principales déficits a los que aún se enfrentan es “no solo la limitación de recursos económicos, sino también el escaso impacto en medios y la dificultad para consolidar una ventana televisiva”. Es un problema compartido no solo por el deporte femenino, sino por todas las disciplinas fuera de LaLiga. La falta de visibilidad no solo impide generar ingresos audiovisuales, sino que pone techo a la inversión de las marcas y, por tanto, a los recursos que pueden generar los clubes y su capacidad de gasto.

En esa carrera está también la Real Federación Española de Balonmano (Rfebm). La Liga Guerreras se beneficiará del nuevo plan del CSD, a diferencia de la de fútbol sala. Sus estructuras, de momento, aún son amateur. La Rfebm segmenta en dos bloques a los clubes. Los que compiten en Europa deben ocho jugadoras a jornada completa y, los que no, solo a dos.

“Esto se hizo para dignificar y regularizar a muchas jugadoras que no tenían ni siquiera un contrato laboral. Más de 170 jugadoras tienen algún tipo de contrato con el club. Más de la mitad, a jornada completa y la otra mitad, en media jornada. Por nuestra parte, a mayor esfuerzo de los clubes en esto, mayor subvención damos”, asegura Paco Blázquez, presidente de la Rfebm. Desde el regulador, además, se ha marcado un plazo de entre dos y tres años para regularizar a todas las jugadoras en la Liga Guerreras, sea total o parcialmente.

El gran obstáculo es negociar un convenio. Las federaciones, al no ser patronales, no pueden realizar esta labor. Dicha función recae en la Lnfs, la Asobal, ACB, LaLiga o la nueva Asociación de Clubes Femeninos. Solo en baloncesto existe una Asociación de Clubes, aunque tras un primer convenio, ahora ya no existe ninguno. Lo mismo sucede en el resto de deportes, y de ahí la importancia de avanzar en el concepto de liga profesionalizada, con una estructura propia como competición que permita avanzar en estas y otras cuestiones clave.

Aun así, al igual que en el básquet, en balonmano ya empiezan a ver el cambio de tendencia y el retorno de talento, como aspira el CSD. “Es difícil competir con clubes de fuera con presupuestos mucho más altos, pero es cierto que muchas jugadoras están valorando el costo vital de jugar fuera y el ahorro que tendrían de volver a casa”, apunta Blázquez. Actualmente en torno al 60% de las que nutren a las Guerreras no compite en España, aunque el gran reto es lograr su vuelta también por condiciones laborales y profesionales.

 

 

¿Cómo es la profesionalización fuera de los deportes de equipo?

“El ciclismo siempre ha sido básicamente un deporte masculino. Tenemos ocho equipos profesionales femeninos, más que de hombres, pero solo se consideran oficialmente profesionales los de World Tour”, lamenta Cerrón, presidente de la Real Federación Española de Ciclismo (Rfec). En esta categoría, la principal en el mundo de la bicicleta, solo Movistar Team tiene presencia.

Al no haber una liga, es la federación internacional, la UCI, la que regula su desarrollo. Las dos divisiones inferiores masculinas, Pro Team y Continental, también son consideradas profesionales, mientras que en femenino son solo las World Tour. “A partir del año que viene ya se estudia exigir más garantías a los equipos femeninos, porque cada vez son más”. En apenas dos años los equipos en estas categorías han pasado de dos a ocho, y Cerrón apunta que la presencia del Movistar Team ha sido “fundamental, un revulsivo muy importante”.

Aun así, deportes como el ciclismo se encuentran en una encrucijada. No pueden optar a programas de ayudas al no tener una liga, ni a las de deportistas individuales, al ser clubes. Su línea de financiación es, principalmente, el patrocinio, como en el masculino. Aplicado al femenino, si se gestiona vía federación se incluiría en el programa Mujer y Deporte, y desde la Rfec lamentan no tener más capacidad.

“Incentivamos con ayudas a los organizadores a que haya carreras, programas para relanzar el ciclismo femenino y acciones a nivel de competición o de ocio”, explica. Desde La Vuelta también se sigue empujando su propia prueba femenina, que ya se ha consolidado en grandes rondas como el Tour. La Ceratizit comenzó con un solo día a modo de exhibición y este año ya va a por las siete etapas. 

El problema de las ayudas y la profesionalización del deporte femenino se lo encuentran también otros deportes como el atletismo o las modalidades de nieve. Raúl Chapado, presidente de la Real Federación de Atletismo, destaca que “la mujer ya ocupa el 45% de las licencias y en campeonatos de España estamos en la paridad, aunque aún estamos lejos a nivel de técnicos, asamblea de jueces o representación en federaciones autonómicas”.

Chapado también alude a las decisiones de World Athletics, la federación internacional, como principal obstáculo: “Aún somos un deporte amateur a nivel mundial, donde solo los grandes atletas pueden estar profesionalizados”. “Como en otros deportes, la mayor parte de estructuras no son profesionales, no pueden generar recursos suficientes y tampoco disponemos del concepto de liga”, admite.

En su caso, las atletas suelen encontrar financiación en organismos privados o facilidades de entrenamiento en universidades y centros de alto rendimiento. También a través de las becas para Deportistas de Alto Nivel (DAN). Eso sí, con la presión que ello conlleva a nivel de obtener resultados deportivos para poder mantener la ayuda anual. Como la Rfec, a través de Universo Mujer se han impulsado programas de formación y participación, aunque la profesionalización es una meta lejana, también en categoría masculina.

Como en el atletismo, Olmo Hernán, director deportivo de la Real Federación de Deportes de Invierno (Rfedi) destaca que “no hay las diferencias que puede haber en otras modalidades, pero en la práctica en la mayoría predomina la presencia de hombres”. Al igual que en el atletismo, son disciplinas donde las mujeres también han tenido un gran protagonismo, con referentes como Blanca Fernández Ochoa o, ahora, Queralt Casteller.

En las modalidades de nieve “solo existen niveles de profesionalidad en Europa Central”, explica Hernán. “No creo que sean más de 50 o 60 atletas y lo que reclamamos es que esos esfuerzos se hagan en las federaciones, pero estamos muy lejos”.

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