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El responsable de negocio de Euroliga cambia canasta por portería: ficha por el Spezia de la Serie A

Luca Scafati pone fin a una etapa de más de trece años trabajando para la principal competición europea de clubes de baloncesto, donde llegó a formar parte del órgano ejecutivo. La competición buscará un sustituto en las próximas semanas.

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La Euroliga pierde a uno de sus hombres fuertes en el quinteto de los despachos. Luca Scafati, responsable de negocio de la principal competición europea de clubes de baloncesto, ha puesto fin a un ciclo de trece años para fichar por el Spezia Calcio de la Serie A, según ha podido saber 2Playbook. La Euroliga iniciará la búsqueda de su relevo en las próximas semanas.

Scafati ha sido uno de los grandes nombres de la Euroliga en los últimos años e, incluso, llegó a formar parte del comité ejecutivo. Ahora, pone rumbo a un club que el año pasado debutó en la máxima competición del fútbol italiano tras 114 años de historia, donde ocupará una posición de mayor rango y hay más recorrido profesional, en tanto que está casi todo el modelo de negocio por desarrollar.

Aun así, fuentes consultadas por este medio aseguran que en Euroliga se encontraba, desde una perspectiva tradicional, “a solo dos puestos del máximo cargo”, es decir, el de consejero delegado. En algunos círculos lo veían como uno de los potenciales sucesores de Jordi Bertomeu.

El directivo italiano ha sido una de las piezas clave en el proceso de transformación e innovación deportiva y de negocio de la Euroliga en estas últimas dos décadas. Bajo su tutela se han producido los grandes cambios en el modelo de negocio que han permitido a la competición pasar a un sistema semi-cerrado.

Scafati se había posicionado como uno de los principales directivos dentro de la Euroliga

De su mano también nacieron en 2017 los denominados como Business Operations & Club Services (BOCS), los grupos de trabajo para trabajar junto a los clubes en potenciar las áreas comerciales y crear modelos de negocio sostenibles a largo plazo. 

También se ha desarrollado en esta etapa el complejo reparto de ingresos de la Euroliga, que se divide en porcentajes en función de méritos deportivos e ingresos generados en el país que juega cada club por televisión y patrocinios, entre otras partidas. Para la temporada 2020-2021 se modificó parcialmente el modelo, de forma que todos los equipos tuvieran garantizada una aportación mínima por la parte deportiva que diera más seguridad a los proyectos.

De esta forma, los clubes podrían prever la mayor parte del presupuesto sin marcarse objetivos de clasificación y asumir más pérdidas en caso de no lograrlo. Tras el último consejo, además, se aprobó flexibilidad las normas del fair play financiero hasta 2022-2023 para capear los efectos de la Covid-19. El ajuste más destacado, que los accionistas podrán aportar el 50% del presupuesto, un 10% más de lo pactado antes de la crisis sanitaria para este ciclo.

A cambio, se elevó el presupuesto mínimo para los clubes de 5,4 millones a 7 millones de euros. También se ha validado el mismo reparto económico para 2021-2022, que da más peso a la distribución del pool de mercado, garantiza el pago mínimo por el deportivo y otorga 1,5 millones de euros adicionales al ganador.

Scafati ha sido clave para desarrollar el plan de negocio para configurar la actual Euroliga

La Euroliga no ha proporcionado cifras sobre el impacto que la crisis sanitaria ha tenido en su negocio las dos últimas temporadas. Bertomeu aseguró que en 2019-2020 el negocio se contrajo un 14%, pero aún se desconoce cómo ha afectado en la última temporada y las previsiones para 2021-2022.

Además de la crisis de la Covid-19, Scafati también ha afrontado en el último año y medio el reto de dar un giro al modelo de ingresos de la Eurocup. La Fiba y su competición de clubes se convirtieron en una amenaza para la segunda competición de la Euroliga. Para contrarrestarlo, se ha creado un sistema semi-cerrado con licencias a largo plazo y se ha formalizado un grupo de trabajo para estudiar modelos de negocio junto a los clubes.

La marcha de Scafati se produce meses después de la salida de otro de los principales directivos de la competición: Eduard Scott. El hasta entonces director de operaciones trabajó durante quince años en la Euroliga. Sus funciones se repartieron entre Ibrahim Erkan, quien lleva la parte deportiva, y Diego Guille d’Arlot de Saint-Saud, quien lleva 17 años liderando la parcela más institucional en la gestión del día a día y la relación con los clubes.

Quienes sí se mantienen en el cargo son las ejecutivas españolas, dos de las mujeres de confianza de Bertomeu. Por un lado, Roser Queraltó, al frente del área de desarrollo de negocio y, por otro, Yolanda Jaramillo, directora financiera. Ambas tienen presencia en el consejo y han superado las dos décadas de trabajo en la Euroliga.

Otro español, Xavi Puyada, lidera el departamento de fair play financiero, que a principios de año inició la búsqueda de refuerzos. Finalmente, Rogier Jungerius figura como director de patrocinios y activaciones desde hace casi siete años y Xavi García, otro veterano con más de veinte años de servicio en Euroliga, como director de tecnología.

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