El pádel es el deporte de moda. Su amplia accesibilidad y su filosofía social lo han consolidado como una de las prácticas que más usuarios ha ido ganando en los últimos años, ampliando el perfil de los jugadores. La práctica de este deporte tiene múltiples beneficios para la salud, entre los que se encuentran la mejoría cardiovascular, el fortalecimiento de la musculatura y la mejora de la coordinación.
Esa misma filosofía accesible para una gran masa de usuarios ha amplificado el perfil de los practicantes. “Actualmente vemos que cada vez más gente se apunta a jugar al pádel, independientemente de su condición y preparación física”, comenta el Doctor Mindaugas Gudelis, especialista de la Unidad de Medicina y Traumatología Deportiva de la Clínica Tenis Teknon de Quirónsalud.
Sin embargo, ese mismo crecimiento también ha traído consigo un aumento de las lesiones, especialmente entre jugadores amateurs que empiezan a jugar sin una preparación física previa.
La preparación es clave
Los jugadores más principiantes tienen tendencia a no seguir una correcta preparación previa a la práctica, incluyendo no calentar de forma adecuada o no cuidar la técnica. Movimientos explosivos, cambios de dirección constantes y gestos repetitivos de golpeo generan una carga importante sobre tendones, articulaciones y musculatura. El Dr. Gudelis destaca que “muchas veces los jugadores empiezan a jugar al pádel para ponerse en forma, y es precisamente en ese momento cuando aparecen más lesiones. Lo ideal sería primero ponerse en forma y después jugar al pádel”.
El especialista de Quirónsalud, Proveedor Médico de Salud del Rafa Nadal Academy Pádel Tour por tercer año consecutivo, agrega que “por eso las lesiones más frecuentes entre los jugadores son las musculares y también las lesiones de codo, como la epicondilitis lateral o codo de tenista”. La epicondilitis es una de las lesiones más frecuentes de este deporte. Esta patología está caracterizada por una sobrecarga en los tendones del antebrazo que causa dolor en la cara externa del codo, provocada por movimientos repetitivos como los que se realizan en este deporte. Es una lesión frecuente en jugadores que acumulan muchos partidos en poco tiempo o que utilizan una técnica incorrecta.
Las lesiones lumbares y molestias en la espalda también tienen su papel en el pádel si no se vigilan correctamente. Este deporte conlleva en su práctica, no solamente golpes bruscos que puedan provocar estas lesiones, sino movimientos giratorios o flexivos que, realizados sin cuidado o sin haber calentado correctamente, pueden perjudicar seriamente a la salud del jugador. Además, los jugadores que disputan varios partidos al día o juegan varias veces a la semana tienen más probabilidades de sufrir lesiones por sobrecarga.
Tampoco hay que olvidar otras patologías relacionadas con sobrecargas musculares, esguinces de tobillo o molestias en el hombro. La preparación física, el desarrollo de la técnica e incluso la utilización de material correcto también pueden ser elementos clave para evitar este tipo de lesiones.
La preparación física es fundamental para prevenir estas lesiones, pero también son importantes las rutinas de movilidad y activación previa al ejercicio, así como los estiramientos lumbares.
Aun así, hay otros elementos a tener en cuenta para poder realizar este deporte de forma segura. “También influyen otros factores como la edad, la genética de los jugadores, así como las actividades deportivas practicadas previamente. Si el deportista ha practicado anteriormente deportes, el riesgo de lesión suele ser menor respecto a si ha llevado una vida sedentaria”.
Escuchar al cuerpo
La prevención empieza mucho antes del primer saque. Un calentamiento adecuado debería incluir ejercicios para activar hombros, codos, columna y glúteos, además de movimientos de movilidad articular.
Escuchar al cuerpo es tan importante como hacer una preparación correcta. No hay que ignorar las molestias físicas. Una lesión que comienza siendo una pequeña dolencia, pero que se va agravando al seguir con la práctica del deporte, puede convertirse en una patología crónica.
Es necesario acudir a un especialista en el momento en el que se empiece a notar alguna molestia y realizar los ejercicios fisioterapéuticos adecuados para iniciar la recuperación tras la lesión.
Un calentamiento adecuado debería incluir ejercicios para activar hombros, codos, columna y glúteos y movimientos de movilidad articular
Asimismo, ya sea en competición profesional o de cara a una práctica más recreativa, es vital poner atención en una reincorporación progresiva para evitar recaídas que puedan generar futuras lesiones más graves. También influye el material utilizado: elegir una pala con peso y equilibrio adecuados, utilizar calzado específico para pádel y adaptar el equipamiento al nivel de juego puede ayudar a reducir la carga sobre articulaciones y tendones.
El auge de este deporte es tan evidente como la necesidad que tienen sus practicantes de seguir ciertas pautas para evitar lesiones. La preparación física es clave, como también lo es la preparación técnica. “Recomendaría pasar por el gimnasio y preparar el cuerpo antes de empezar a jugar. Luego, empezaría con clases de pádel para adquirir una buena técnica, incorporando también trabajo cognitivo y de toma de decisiones en la pista”, concluye el Dr. Gudelis.