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Escudé (IBE): “No queremos que ninguna de las empresas deportivas tenga que bajar la persiana”

Barcelona ha decidido organizar todo un carrusel de eventos deportivos populares en otoño para impulsar la práctica de ejercicio y lanzar un mensaje al tejido empresarial: la ciudad ve el deporte como una palanca de recuperación económica tras la Covid.

DavidEscudé

P. López / M. Menchén

Barcelona ha situado el deporte como un eje fundamental en su estrategia de recuperación económica de la ciudad tras la Covid-19, y prueba de ello es el calendario de eventos deportivos previsto para este otoño. La Fiesta de la Mercè ha sido el epicentro, con la organización de la carrera popular de 10km, las Extreme Barcelona, el Fitness Day y la fiesta de Barcelona Esport Inclou. Todo ello, organizado durante un único fin de semana.

En las próximas semanas se sumará el Triatlón de Barcelona, cuya gestión ha recuperado excepcionalmente el Ayuntamiento para garantizar su organización en un año marcado por la pandemia, pero también el Maratón y Medio Maratón de Barcelona, la Cursa dels Bombers y la del Nassos, que cerrará el año.  ¿El objetivo? Generar un dinamismo que recuerde a la época pre-Covid y anime a la ciudadanía a ser más activa, según David Escudé, regidor de Deportes del Ayuntamiento de la capital catalana.

 

Habéis asumido la dirección ejecutiva del Triatlón de Barcelona. ¿Es un one-off o se mantendrá a lo largo del tiempo?

Es algo puntual que hemos hecho por la situación actual. Dentro del plan de recuperación económica de la ciudad, el deporte es uno de los sectores estratégicos. Queremos que las empresas ligadas al mundo deportivo, que generan puestos de trabajo y que son un activo para la ciudad, no bajen la persiana. Por eso, organizamos tantos eventos deportivos y hemos asumido la dirección ejecutiva de esta prueba. Queremos que haya dinamismo y las empresas vean que no nos hemos detenido.

 

¿Cómo garantizar la viabilidad de estas pruebas cuando deben organizarse con menos participantes?

Por ese mismo motivo, porque este año va a ser deficitario, no hemos sacado a concurso la dirección técnica y ejecutiva y lo hemos asumido nosotros. No queríamos hacer caer la prueba en el calendario ni que las compañías que organizan eventos se vieran afectadas económicamente. Lo que no queremos es que Barcelona deje de liderar este tipo de pruebas; al revés, queremos animar a las compañías para que vean que estas iniciativas van bien y en un futuro apuesten por ellas.

 

¿Cómo dar una coherencia en el calendario a todo el abanico de pruebas populares y a las competiciones internacionales?

Cuando se supere este otoño, recuperaremos el calendario habitual, aunque ahora vaya a haber solapamientos porque queríamos recuperar todo lo que se había ido cancelando. Los corredores populares, la élite, las empresas organizadoras, nos pedían seguir adelante y queríamos que Barcelona siguiera contando con eventos. Por eso la ciudad fue nombrada cuarta ciudad más deportiva del mundo. Ahora bien, y tras los cambios hechos en 2021, es posible que haya algunos retoques de calendario en un futuro para evitar que se solapen eventos. Es el momento de seguir mejorando.

 

“Seguiremos apoyando al Godó y al CSIO; detrás de estos eventos hay dos clubes deportivos de la ciudad”

 

La ciudad acoge el Godó de tenis, el CSIO… ¿Cuál es la estrategia de Barcelona para seguir atrayendo este tipo de grandes eventos sin dejar de lado las pruebas populares?

Creo que lo que nos diferencia de cualquier otra ciudad del mundo es que no pensamos sólo en élite. Queremos mezclar élite con popular, y el triatlón es el ejemplo de competición donde coincide la prueba profesional con la que da entrada a que otros participantes. No quiero compararme con el maratón de Londres o Berlín, sino con el de Nueva York, un maratón al que los atletas van por el prestigio de correr en Nueva York, y no por el premio o por lo que puedan cobrar por ir. Eso es lo que hace diferente a Barcelona respecto a otras ciudades. No hay maratón en el mundo que haga un recorrido por los lugares más emblemáticos de la ciudad.

 

¿Se seguirá apoyando a eventos internacionales de primer nivel como el Trofeo Conde de Godó de tenis o el CSIO?

Seguiremos apoyándolos. Tras el Godó o el CSIO hay dos clubes de la ciudad, el Real Club de Tenis de Barcelona y el Real Club de Polo de Barcelona, y seguiremos apostando por este tipo de eventos made in Barcelona. No entiendo la Fórmula 1 como un evento deportivo, sino como un espectáculo. Creo que debe haber un replanteamiento de lo que debe ser el Circuito de Barcelona-Catalunya para que tenga actividad durante todo el año y dependa menos de la Fórmula 1 y de MotoGP. Si el Mundial de Automovilismo o Motociclismo deciden no continuiar, ¿qué pasaría con el circuito? Debemos ir hacia la autosuficiencia.

 

Cuando se habla de la Gran Barcelona, encontramos que hay pruebas vinculadas a la montaña, al mar... ¿Desde la ciudad se está liderando este proceso para llevar el deporte a los municipios colindantes?

Con respecto a la provincia, hay trabajo por delante. Antes ofrecíamos ayudas a grandes competiciones a través de la Diputación, y ahora esto lo socializamos. Es la riqueza de nuestra provincia, desde la montaña hasta el mar, donde queremos maritimizar la ciudad. Un ejemplo es el Ironman, que sale desde Calella. Debemos mirar el deporte con ojos metropolitanos, desde la perspectiva de los eventos como desde las infraestructuras. No puede ser que todo ocurra en Barcelona. El Mundial femenino de balonmano es en Granollers, el de hockey será en Terrassa, que es la capital de esta disciplina. Hay que mirar el Área Metropolitana y sus entornos. 

 

¿Qué rol jugará Barcelona en la candidatura conjunta con Aragón para los Juegos Olímpicos de Invierno 2030?

La candidatura original se llama Pirineus-Barcelona, por lo tanto, jugará un papel clave, y creo que se sumará Zaragoza como capital de Aragón. Las dos administraciones autonómicas deben tirar del carro con el apoyo del Estado, pero Barcelona es la capital y no puede quedarse al margen de lo que está pasando, y bajo un liderazgo del Comité Olímpico Español (COE). Por el momento se está trabajando en los ámbitos autonómicos y estatal.

 

“Los gimnasios serán una isla de salud donde vas a vivir una experiencia que abarca la nutrición, la medicina, la fisioterapia y el entrenamiento”

 

¿Qué valor puede extraer Barcelona de que haya unos Juegos Olímpicos de Invierno?

Tenemos dos instalaciones que necesitan chapa y pintura: el Palau d’Esports, que la pondremos al servicio del Barcelona Sports Tech Hub, pero también sería una oportunidad ponerla a punto para albergar otros eventos, y el Palau Olímpic.

 

Hay un deporte que no tiene federación pero que también es muy importante: el fitness. ¿Cómo estáis trabajando para ayudar a que la gente recupere la confianza y vuelva al gimnasio?

Desde campañas a escala local y provincial para promover el deporte y la salud en los centros deportivos municipales, hasta el reequilibrio económico-financiero en los centros deportivos municipales por el cierre durante el estado de alarma. Ahora estamos viendo vías para seguir colaborando, en un momento en que están recuperándose abonados.

 

¿Cómo crees que serán los centros deportivos del futuro?

Acabaremos viendo espacios muy distintos a los que se construían hace diez años. Lo imagino como una instalación que genera comunidades presenciales y virtuales, una mezcla entre la parte más clásica y tradicional del deporte con máquinas de fitness, con toda la aplicación de las nuevas tecnologías, que es algo que la gente ya lo demanda. Será una experiencia más atractiva en todos los sentidos. Será una isla de salud donde vas a vivir una experiencia que abarca la nutrición, la medicina, la fisioterapia y el entrenamiento. Tenemos que visualizar cuál es el futuro del fitness y trabajar en paralelo a su evolución para no quedarnos atrás. Ya hay algunos gestores de instalaciones que ofrecen actividades deportivas a través de sus monitores para los clientes que no pueden acudir al centro.

 

La ciudad se ha convertido en un ejemplo de cómo aplicar la colaboración público-privada en este ámbito…

Vienen ciudades de toda Europa para ver cómo lo hacemos, pero Londres o San Diego marcan el camino y nosotros tenemos que aprender de ellos. Podemos llegar a acuerdos con empresas para desarrollar proyectos, como son las pistas de baloncesto de Poble Nou, con el apoyo de Foot Locker y la NBA, pero no podemos mercantilizar la ciudad. La protagonista debe ser Barcelona. Soy muy defensor del partenariado público-privado, porque es la manera de dar un buen servicio público con la ambición del privado para generar beneficio. Apostamos por la gestión indirecta porque sabemos que, quienes estar al frente de la gestión, estarán al día porque son los principales interesados de que la instalación funcione y genere negocio.

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