Nebrera (BF): “Para 2021 no queremos grandes aperturas, sino que los centros ganen dinero”

El cofundador y director general de la cadena de estudios de boxeo sin contacto asegura que tras la crisis de la Covid-19 ha sido fundamental fortalecer las relaciones con los franquiciados.

Pablo Nebrera

Booklyn Fitboxing ha pasado de operar diez instalaciones en 2017 a superar los 150 clubes en diez países en 2020. La cadena de estudios de boxeo sin contacto ha crecido mediante franquicias y ahora asume el reto de fidelizar a sus asociados en plena crisis de la Covid-19. La empresa asume que dejará de facturar un 30% durante este año, aunque no renuncia a las aperturas en España y el extranjero. Sin embargo, de cara a 2021 levantará el pie del acelerador. “No queremos anunciar grandes planes de aperturas, sino que los centros ganen dinero”, afirma a 2Playbook el cofundador y director general de la compañía, Juan Pablo Nebrera.

¿Qué previsiones tiene la compañía para 2020?

Prevemos una caída del negocio del 30%, aunque esperamos abrir otros seis centros en lo que resta de año. En septiembre y octubre hemos puesto en marcha otros seis, y en las próximas semanas creceremos en Valencia, Madrid, Jaén y Ciudad Real, entre otros emplazamientos. En Rusia ya hemos alcanzado un acuerdo de masterfranquicia y esperamos abrir dos estudios a principios de 2021.

También habéis abierto la puerta a la creación de corners en gimnasios ya operativos…

Hemos creado la marca F3 Fitbox para llevarla a aquellos países donde no tenemos presencia y donde cuesta menos entrar si lo haces dentro de una instalación más grande. Es una solución B2B, en la que hemos paquetizado la solución tecnológica para las clases de boxeo.

¿Cómo cambia la pandemia vuestros objetivos para 2021?

No queremos anunciar grandes planes de aperturas, sino que los centros ganen dinero. Tenemos la expectativa de abrir veinte centros más, al menos quince de ellos en España, junto a los dos de Rusia, dos más en Italia y dos en Portugal. Pero a nadie se le escapa que hay menos apetito inversor e incluso menos capacidad de la banca para apoyar nuevas iniciativas.

¿Las restricciones por la Covid-19 afectan menos a los centros de entrenamiento de tamaño pequeño?

Nos está ayudado bastante el modelo que tenemos, porque cada abonado lleva sus guantes y usa una única estación de entrenamiento con su saco. Cuando en Madrid se ha complicado la situación, hemos habilitado mamparas alrededor y se ha garantizado la distancia de seguridad. Son centros que entrenan en grupos reducidos y al ser espacios pequeños se desinfecta toda la zona con facilidad. Es una sensación de control y de limpieza que los alumnos detectan, se genera boca oreja y como resultado hemos ido recuperando clientes.

“Esta crisis nos ha dado la oportunidad de arreglar todo lo que nos faltaba por arreglar y atacar proyectos a futuro que nunca teníamos tiempo de hacer”

¿Brooklyn Fitboxing tiene más clientes ahora que antes de la pandemia?

Hemos perdido clientes porque han sido tres meses y medio sin captar, y eso hace perder tamaño y que estés por debajo del comparable del año anterior. Pero sí que estamos creciendo, cada mes estamos recuperando. La moral del franquiciado es positiva, aunque estamos peor que el año pasado en volumen de clientes.

¿Afecta más las restricciones por la pandemia a los centros ubicados en las grandes ciudades?

Sí que es cierto que se han recuperado más clientes fuera de Madrid. En capitales de provincia donde ha habido una menor incidencia del virus, como Sevilla, Zaragoza o Valencia, la situación ha mejorado. Cuando se cerró Madrid, cerramos las diez sedes que teníamos y por eso lo notamos.

Algunos operadores creen que esta crisis también ha generado oportunidades…

Esta crisis nos ha dado la oportunidad de arreglar todo lo que nos faltaba por arreglar y atacar proyectos a futuro que nunca teníamos tiempo de hacer. El equipo directivo ha cambiado el chip del miedo a la diversión, y eso se ha transmitido a los franquiciados y a los equipos. Ayuda a que la plantilla no se desgaste y a que, cuando un franquiciado llama con temor porque han incrementado las restricciones, reciba un buen feedback. Hemos puesto hincapié en ese reto.

¿Otro desafío ha sido retener a los franquiciados?

Estar más cerca de ellos. Habíamos crecido tan rápido que habíamos pasado de diez centros a principios de 2017 a 150 centros en diez países en la actualidad. Ese crecimiento hizo que nos enfocáramos mucho en crecer y en preparar las aperturas, pero no teníamos instaurados los procesos de comunicación con las franquicias. Nos ha obligado a hacer un ejercicio muy consciente de establecer esos procesos y comunicarles cómo afrontar cada uno de los cambios.

“La marca es lo que el cliente espera recibir; no sufre cuando el consumidor encuentra exactamente el producto que espera”

Algunas cadenas han sufrido la salida de franquiciados que han decidido operar con otras marcas. ¿Cómo fidelizarlos manteniendo la identidad de la marca?

Para que no decaiga la marca hay dos palancas: la experiencia del cliente, es decir, del franquiciado y del abonado; la supervisión de los entrenadores, y la comunicación interna. No hemos tenido ningún centro cerrado a raíz de la Covid-19 ni hemos sufrido ningún impago de royalties. Hemos mantenido un pago mínimo durante el periodo de cierre por fuerza mayor, y eso nos ha permitido mantener la economía de la central durante esos meses. Es fundamental que el franquiciado confíe en que el royalty que paga cada mes tiene un valor, y que no sea el pago inicial y ya está. Recibir un servicio apropiado es clave.

¿Cuál es la clave para ofrecer una buena experiencia al cliente?

Creemos que incluye desde el diseño del centro hasta el entrenamiento, pasando por los entrenadores que imparten las sesiones y cómo la marca se comunica con el inversor y con el cliente. Lo que suele ocurrir en las franquicias es que pierden homogeneidad. El Big Mac que pides en Madrid es idéntico al de Nueva York, y la marca no sufre porque el cliente encuentra exactamente el producto que espera. La marca es lo que el cliente espera recibir; por eso hemos intentado que Brooklyn Fitboxing tenga un sistema muy homogéneo.

¿Cómo se está adaptando la compañía a la tendencia del entrenamiento en el hogar?

Hemos desarrollado la plataforma Brooklyn Home, y estamos arrancando el proyecto para entrenar en casa con Brooklyn apoyándonos en la gamificación para acabar de ser omnicanal. Se trata de Play Brooklyn, y permitirá a los clientes tener un saco con sensores en casa. Está pensado para clientes de municipios donde no operamos, en zonas no urbanas, pero que cuentan con una casa grande, zonas abiertas o sótano. Es algo que podrán comercializar los franquiciados para diversificar la procedencia de los ingresos.

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