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Salvar al soldado ‘ticketing’: el ‘Big Five’ de EEUU fía un negocio de 16.000 millones a la vacuna

Las cinco grandes ligas del país, NFL, NBA, MLB, NHL y MLS, han dado luz verde a una reapertura parcial de los estadios en 2020-2021. Se estima que la venta de entradas y la actividad el día de partido aporta en torno al 40% de la facturación total.

Un año de estadios vacios nfl

Estados Unidos está a punto de rebasar las 100 millones de personas vacunadas contra la Covid-19. Tras la elección de Joe Biden como presidente, el país suministra más de dos millones de dosis diarias, según los datos publicados ayer por el Centro para el Control de Enfermedades (CDC). Las cinco grandes ligas, NFL, NBA, MLB, NHL y MLS miran con optimismo los avances de la campaña para volver a llenar sus estadios, un negocio que aporta en torno al 40% de sus ingresos totales y que generó más de 16.000 millones de dólares (13.450 millones de euros) en 2018-2019, la última temporada sin pandemia.

Las franquicias han abierto sus recintos con aforos de entre el 5% y el 30%. Al menos hasta ayer, cuando los Texas Rangers de la MLB rompieron la tónica general y anunciaron que tendrían un aforo del 100% en la nueva temporada, que arranca en unos días. El equipo ha conseguido el voto favorable de las administraciones locales y federales, algo que no han logrado otras franquicias de la NBA y la NHL en la región, al jugar en pabellones cerrados.

Los Rangers sientan así un precedente para el resto de grandes ligas, aunque la CDC recuerda que, pese al buen ritmo de la campaña de vacunación, sólo un 10% de la población estadounidense está inmunizada. Será la única excepción, pues de los 25 equipos de la MLB que podrán abrir sus puertas en 2021, la mayoría permitirán un aforo de entre el 3% en el caso de los Detroit Lions, y el 30% para otros como los Chicago White Sox.

La media de aficionados en las gradas estará en torno al 15%, similar a la permitida por otras franquicias en la NFL y la NBA a lo largo del año. Su impacto en términos de negocio es más simbólico que significativo, pues para poder jugar con público las franquicias han tenido que implantar fuertes protocolos de seguridad, a menudo con un alto coste económico.

Las grandes ligas han permitido un aforo de en torno al 15% de media entre todas las franquicias

Joe Lacob, máximo accionista de los Golden State Warriors, llegó a proponer a la NBA en noviembre jugar con un 50% de aforo a cambio de asumir una inversión de hasta 30 millones de euros para realizar test masivos a sus fans. El plan no llegó a fructificar, pero Lacob alegó que “estamos ante un problema muy importante (los ingresos por día de partido) y, si se dilata varios años, estamos acabados porque no tiene sentido hacer una liga sin aficionados y los problemas financieros serán muy graves”.

Los Warriors han sido uno de los equipos más perjudicados, pues el año pasado se instalaron en su nuevo pabellón de San Francisco. En él desembolsaron 1.500 millones de dólares (1.260 millones de euros) y, según sus proyecciones, debía generar en torno a 2.000 millones de dólares (1.680 millones de euros) en ingresos entre patrocinios, ticketing, matchday y otros acuerdos comerciales para amortizar la inversión.

El equipo sólo perdió un 2% de su facturación en 2019-2020, por debajo de la media de la propia NBA, cuyos ingresos cayeron un 10%, hasta 8.300 millones de dólares (7.000 millones de euros). De los 1.400 millones que dejó de ingresar la liga de baloncesto, 800 millones (680,4 millones de euros), correspondían a la actividad en días de partido, según ESPN.

Se trata de la línea de negocio que más peso tiene en la facturación de la competición, con un 40% de las ventas totales. Así lo reconoció Adam Silver, su comisionado, en una reunión junto a los propietarios de los equipos el año pasado. Es decir, en 2020-2021 el agujero podría ser de hasta 4.000 millones de dólares (3.400 millones de euros) en caso de no abrir los recintos. Esta será la principal merma de ingresos de la competición, que ha logrado salvar los contratos televisivos e incluso ha continuado sumando patrocinadores.

La situación de la NBA ha sido similar a la de la NFL, la primera competición en afrontar una temporada completa con limitación de aforo. Su año arranca en septiembre, y la liga renunció tanto a la sede burbuja, como a cerrar sus estadios a cal y canto. A lo largo de la temporada cada vez más franquicias permitieron llenar parcialmente sus butacas, e incluso la Super Bowl contó con un tercio de su aforo, hasta 14.500 personas.

La liga de fútbol americano fue la única que escapó del impacto de la pandemia en 2020, pues su temporada finaliza en febrero. La facturación por matchday equivale al 38% de los ingresos totales de la liga, que rozaron los 15.000 millones de dólares (12.600 millones de euros) en 2020, según Forbes.

Es decir, los ingresos en taquilla y días de partido contribuyen con 5.500 millones de dólares (4.620 millones de euros) a las arcas de liga y franquicias. Para equipos como los Dallas Cowboys, esta pata de su negocio equivale a dos tercios de la facturación total.

La NFL aún no ha indicado el impacto que la Covid-19 ha tenido en la temporada 2021, pero sus ingresos por patrocinio han permitido compensar parcialmente el déficit en taquilla. La competición incrementó sus ingresos comerciales un 10%, hasta 1.620 millones de dólares (1.350 millones de euros), según un informe de la consultora IEG. A esto hay que añadir que la competición se ha asegurado contratos de hasta 10.000 millones de dólares en el nuevo ciclo audiovisual, una válvula de oxígeno vital en este escenario.

Los ingresos por ticketing y matchday representan entre el 36% y el 40% del total en las grandes ligas de EEUU

Peor de la ha ido a la MLB, cuya temporada se inicia en marzo. La liga de béisbol fue la primera en renunciar al modelo burbuja, aunque tuvo que sacrificar el ticketing durante todo 2020. Su comisionado, Robert Manfred, indicó en una rueda de prensa que la actividad en día de partido supone el 40% de la facturación total, que alcanzó 10.700 millones de dólares en 2019 (9.000 millones de euros).

Es decir, el año en blanco de aficionados dejó un agujero de 4.200 millones de dólares (3.530 millones de euros) el año pasado. La MLB sólo flexibilizó su estrategia tras el arranque de la NFL, con público parcial en las gradas, y a finales de septiembre permitió que las World Series se disputaran frente a un pequeño número de fans.

Es una medida que, no obstante, permitió aliviar el impacto de la Covid-19, pues Manfred reconoció que la pérdida de ingresos se situó en torno a 3.000 millones de dólares (2.575 millones de euros), también debido a la reducción de partidos. El comisionado también advirtió que un segundo año sin aficionados “sería devastador para el negocio”. En su caso, además, no cuenta con un contexto de estabilidad en materia laboral con los jugadores, como sí sucede con NBA, NFL y NHL, y las disputas con el sindicato han sido constantes y han erosionado aún más una relación que siempre ha sido particularmente compleja.

La NHL es la liga que menos factura en Estados Unidos, a excepción de la MLS, la más nueva. El negocio de la competición de hockey hielo se situó en 5.000 millones de dólares (4.200 millones de euros) en 2019, de los que ticketing y matchday aportan el 38% del total, entre 1.700 y 1.850 millones de dólares, según Forbes.

Los sindicatos de jugadores de la NBA, NFL y NHL han reforzado la relación con las ligas, al contrario que MLB y MLS

Gary Bettman, su comisionado, ha reconocido que la competición dejará de ingresar más de 1.000 millones de dólares (812,7 millones de euros) en 2021 por jugar a puerta cerrada. El dirigente fue un paso más allá y aseguró que más del 50% del negocio se genera a través de los estadios, sea de forma directa o indirecta, y que el único motivo de disputar la temporada era “para dar cierta sensación de normalidad si volvemos a confinarnos”.

La liga de hockey hielo, como la NBA, ha apostado por recortar ligeramente el calendario y ha apostado por diferentes ajustes financieros para garantizar el flujo de caja. Al igual que la NFL y la NBA, ha concentrado sus esfuerzos en aumentar los ingresos de patrocinio para mitigar el golpe de la Covid-19, aunque la NHL se ha atrevido a ir incluso un paso más allá.

El primer paso se dio con la aprobación de lucir marcas en los cascos, una iniciativa que pendía sobre la mesa desde hace años tras el éxito de la NBA con los parches de las camisetas. En paralelo, se aprobó vender los naming rights de las divisiones por primera vez en la historia de las grandes ligas norteamericanas.

La MLS, por su parte, aún figura como la liga más opaca en torno a sus finanzas. El negocio de la liga de fútbol se situó por debajo de 800 millones de dólares en 2018, según los últimos datos disponibles, y aunque Don Garber, su comisionado, ha insistido frecuentemente en que esperaban alcanzar el top-10 de principales competiciones por ingresos “a corto plazo”, esa meta no termina de alcanzarse.

Se estima que la mayor parte de los ingresos aún procede de la taquilla, aunque se desconoce el porcentaje exacto. Lo que sí ha indicado la liga es que en 2019-2020 se dejaron de ingresar 1.000 millones de dólares y que para la actual temporada el impacto será similar. La situación financiera ha provocado que inversores como Ron Burkle, principal impulsor de los Sacramento Republic FC, que debía haber debutado en 2021, haya retirado su apoyo al proyecto, poniendo en jaque el modelo de franquicias, aún sostenido por la MLS.

Todo ello tras acumular tres temporadas a la baja, con una media de 21.330 espectadores por partido en los estadios en 2019. Uno de los motivos es, precisamente, la dificultad de los equipos de expansión de consolidar su red de aficionados a corto plazo, un reto aún más complicado con la pandemia.

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