El FC Barcelona ha logrado estabilidad en su negocio ordinario, pero el uso de palancas en años anteriores está pasando facturas a las cuentas del presente. El club presidido por Joan Laporta cerró 2025-2026 con unas pérdidas de 17,8 millones de euros, muy en línea con las de la temporada anterior. Y la razón no es otra que una nueva devaluación en Barça Produccions, el brazo audiovisual con el que pudo darse unos ingresos contables de 408 millones de euros en la transición postpandemia.
La junta ya decidió reconocer una pérdida de 53 millones en 2024-2025, a la que ahora suma una adicional de 23,2 millones de euros, según se recoge en los estados financieros que deberá votar la próxima asamblea de compromisarios. En el mismo, se precisa que el patrimonio neto continúa siendo negativo, ahora en 168 millones de euros. De no ser por esta situación, la entidad blaugrana habría alcanzado por segundo año consecutivo el break even económico.
Esta temporada podría toparse con una situación similar, esta vez por las operaciones vinculadas a las zonas de hospitality. El club reconoce en sus cuentas que en el arranque de 2026-2027 ha recuperado el control de 142 personal seat license (PSL), ante el impago de 28,4 millones de euros de uno de los dos inversores con los que llegó a un acuerdo. La colocación de estos asientos VIP a largo plazo -el club asumirá la tarea directamente- condicionará la capacidad del Barça para poder recuperar la senda del beneficio neto al término del ejercicio.
La operación se remonta a enero de 2025 y generó bastante debate por el impacto de estas operaciones en el límite salarial blaugrana y sí debían darse por buenas pese a no haberse cobrado la totalidad (100 millones de euros), como finalmente ha sucedido. En total, la transacción suponía la venta de 475 asientos VIP del Spotify Camp Nou por un periodo de 30 años, bajo una fórmula de licencia muy extendida en Estados Unidos.
De cumplirse su objetivo de que esta situación no impacte negativamente en las cuentas de 2026-2027, el Barça cerrará la temporada con un beneficio neto que rondaría el millón de euros. Para ello, los ingresos de explotación se estirarán hasta los 1.195 millones, principalmente por un mayor rendimiento del Spotify Camp Nou y el área comercial, así como las plusvalías por traspasos. La masa salarial se situará en niveles récord, con 636 millones de euros.
Por lo que respecta a la actividad ordinaria de 2025-2026, la cifra de negocio superó por poco los 1.000 millones de euros (1.000,89 millones de euros), con una mejora interanual del 4,5%. La reapertura gradual del Spotify Camp Nou fue determinante en la mejoría, con avances de doble dígito en las dos líneas de ingresos que dependen más del estadio.
La facturación por competiciones, donde se incluye la taquilla general, creció un 28,2% interanual, hasta 152,08 millones en 2025-2026; de esta cifra, el hospitality aporto 53,6 millones de euros, más del doble que el curso anterior, por los 17,3 millones de la disputa de amistosos. La recaudación por socios y abonados se disparó un 27% al expedirse más abonos, con 40,1 millones de euros. En este epígrafe, el Barça sigue 25 millones por debajo en comparación con el último año del recinto a pleno rendimiento.
Los derechos de televisión aportaron 244,59 millones de euros, un 2,4% menos respecto a 2024-2025, debido al menor avance en las rondas eliminatorias de la UEFA Champions League. Tras sumar casi 200 millones extra hace un año, el área comercial dio continuidad a la maduración de los acuerdos existentes y su avance fue más moderado: 564,1 millones de euros, un 1% más. Ahora bien, el impacto de la venta de licencias de asiento VIP a largo plazo bajó de 71,6 millones a sólo 9,5 millones de euros, por lo que en ese mix ganaron peso los nuevos patrocinios y el tirón de BLM (177 millones de euros).
Las plusvalías por traspasos prácticamente se triplicaron, hasta 38,1 millones de euros. Y fue una de las razones por las que la masa salarial también subió a un ritmo superior al de la cifra de negocio. En total, el coste de la plantilla deportiva creció un 6,6% interanual, hasta 549,4 millones de euros. Esta cifra equivale al 52% de la facturación total y al 55% de la cifra de negocio, muy lejos del 70% que UEFA establece como gasto máximo. Además, es un importe aún lejano al promedio de más de 600 millones que se registró en el periodo 2017-2023.
La masa salarial, eso sí, tiene una composición muy diferente de un año a otro. Las renovaciones de algunas de las principales figuras del primer equipo y los refuerzos que han ido llegando han hecho subir el gasto salarial deportivo en un 13,1%, hasta 490,7 millones de euros en 2025-2026. Un nivel de gasto similar al de los dos años previos a la pandemia. Por el contrario, las amortizaciones por fichajes se recortaron un 27,8% interanual, hasta 58,7 millones de euros. Es el importe más bajo desde 2025-20216.
El resto de costes crecieron en línea con lo que está suponiendo la reapertura del Spotify Camp Nou y el proceso de obras. Los aprovisionamientos subieron un 19,2% interanual, hasta 95 millones de euros; el resto de los gastos de explotación subieron un 9,5%, hasta 251,9 millones, y las amortizaciones del inmovilizado al margen de los fichajes bajaron un 13,7%, hasta 21,6 millones. Además, la liberación y dotación de provisiones tuvo un impacto negativo de 9,8 millones.
A eso se añaden los costes financieros de la financiación del Espai Barça, que unido a las depreciaciones en Barça Produccions y otros movimientos dejaron un saldo negativo de 63,2 millones de euros. A cierre de temporada, la deuda financiera neta se incrementó, de 469 millones a 607 millones de euros, si bien la totalidad de las deudas y préstamos se situaban en 910 millones y en esta cifra no se incluye la emisión de 1.500 millones que se realizó para las obras del estadio.
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