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48 Cantera

Del ‘boom’ de L’Alqueria a la Penya y el Estu: ¿cuánto invierten los clubes ACB en sus canteras?

Se estima que el conjunto de los equipos profesionales invierte más de 15 millones de euros anuales, con Valencia, Madrid y Barça en cabeza. Los dos históricos de la formación asumen un coste de en torno a un millón, similar a Baskonia y otros clubes.

El baloncesto de base ha asistido en las últimas semanas a un intenso debate sobre la formación. La decisión de la FEB de nacionalizar a Lorenzo Brown sin haber puesto un pie en España ha vuelto a poner el foco en las canteras y la dificultad de formar talento con los limitados recursos que genera el baloncesto como negocio. Dar incentivos a la formación, proteger al club formador, la financiación de los proyectos, crear un marco común para su desarrollo y avanzar en modelos de ciudades deportivas son claves para su futuro. Especialmente, cuando la inversión agregada de los equipos ACB ronda ya los 15 millones de euros anuales.

El principal problema radica en la financiación. Los recursos que genera el baloncesto son insuficientes para mantener su estructura, lo que obliga a los clubes a depender de mecenas, del fútbol o la administración pública. Para Mª Ángeles Vidal, coordinadora de L’Alqueria, el centro impulsado por Valencia Basket a través de su fundación, “la primera reflexión que debemos hacer es qué genera el baloncesto, pero no sólo por la cantera, sino en general”.

“Ahora mismo sólo lo estamos dejando en manos de terceros, cuya aportación es más que necesaria, pero la peor trampa que debemos sortear es que nuestra financiación solo venga del mecenazgo, porque así es como desaparecen los proyectos”, añade la directiva. David Jimeno, director de cantera de La Penya, admite que “siempre es complicado porque el baloncesto es deficitario y si no viene por la iniciativa privada, los clubes no tienen capacidad”.

Valencia y Joventut son los dos clubes que más invierten en cantera, a excepción de Madrid y Barça, que no desglosan en sus cuentas qué parte se destina exclusivamente al básquet. Los taronja presupuestan cada año en torno a tres millones de euros para alimentar L’Alqueria, sus equipos en Liga EBA y LF Challenge, y su red de cantera y escuelas. Se estima que los dos protagonistas de El Clásico superan esas cifras, con una fuerte inversión anual en atraer talento extranjero para sus categorías inferiores.

Joventut fija un 15% de su presupuesto anual, en torno a un millón de euros, con el que se cubre íntegramente las becas de sus diez equipos de cantera. Eso sí, el coste total de la cantera no se cubre únicamente con la aportación del club. La mayor parte se sufraga con las cuotas que pagan los jugadores y los acuerdos de patrocinio que alivian el gasto de cada entidad.

Lo mismo sucede con Estudiantes, que con 2.200 niños y niñas es la cantera más numerosa de España, seguida por la Penya y Valencia Basket, con más de medio millar cada uno. El coste total de la cantera colegial supera el millón de euros, aunque con los ingresos que genera y según de si ha habido venta de jugadores, la entidad destina cada año entre 350.000 euros y 500.000 euros.

“La rentabilidad es más por generar un sentimiento de pertenencia con el club que por económico. Al final, es una filosofía, parte del ADN, no se puede renunciar a la cantera, pero es cierto que cada vez es más complicado, porque antes se movían más traspasos en la ACB y con un importe más elevado, y eso nos daba más oxígeno, pero ahora está parado”, asegura José Asensio, director general de Movistar Estudiantes.

La mayoría de clubes divide en dos su estructura: cantera, donde juegan niños y niñas con más proyección, y escuelas, para la base y que suelen ser de pago. Este segundo se trabaja normalmente con colegios y equipos convenidos, un formato que cada vez se aplica más en LEB Plata o LF Challenge. Mantener equipos en estas categorías tiene un coste de entre 350.000 euros y 100.000 euros, otro gasto más que sumar a la cuenta de resultados. De ahí que proliferen estas alianzas, que permiten reducir la inversión a menos de la mitad.

El baloncesto es el segundo deporte por número de federados (272.451, 100.000 menos que antes de la pandemia) y el primero en licencias femeninas (98.483 en 2021), según los últimos datos del CSD. Las canteras de los clubes nutren gran parte de este ecosistema, aunque la mayoría de clubes ACB apenas ha empezado a desarrollar la femenina.

El motivo coincide para casi todos los equipos. Al no tener presencia, han optado por dejar ese hueco a equipos con más tradición y especializados en la base femenina. Baskonia lanzó su sección tras no poder alcanzar acuerdos de colaboración con Araski, el equipo vitoriano de LF Endesa, algo que sí ha logrado el Bàsquet Girona de Marc Gasol con UNI Girona. En la misma tesitura se encuentra Bilbao Basket con Gernika y otras entidades locales.

“Bizkaia es un territorio pequeño y nosotros somos los últimos en llegar, así que nos movemos con alianzas”, explica Isabel Iturbe, presidenta de Surne Bilbao Basket. “Estuvimos mirando modelos de cantera, pero nos hemos dado cuenta que no hay uno único que funcione, cada cual se tiene que adaptar a su territorio, oferta, desarrollo y recursos. El nuestro no es tanto de sacar talentos para ACB o LF, sino más social”.

El coste anual para un equipo como Bilbao Basket ronda los 200.000 euros. En la misma franja se mueven otros como Real Betis. Para Miguel Ángel Jiménez, director general de los verdiblancos, “tenemos cantera propia desde hace muchos años, de aquí han salido jugadores NBA como Satoransky o Porzingis, pero donde más nos estamos enfocando es en las escuelas a través de colaboraciones con colegios, ayuntamientos y entidades con ese objetivo más social y de impulsar el baloncesto y el deporte”.

Actualmente su red de cantera y escuela abarca 1.500 niños, y es de los que ha empezado más recientemente a introducir la femenina. “No debemos verlo como un gasto, sino como una inversión, y siempre buscando un modelo que le haga tener recursos propios para ser autosostenible y no depender de terceros”, añade el directivo.

El modelo de ciudad deportiva y protección a la formación

A excepción de los clubes de fútbol, Valencia Basket es el único club con su propia ciudad deportiva de baloncesto. “Si queremos crecer, las instalaciones son básicas”, indica Asensio desde el Estu. “No hay más que ver a LaLiga, que ha fijado criterios de inversión en instalaciones a través de CVC. Son inversiones enormes que los clubes de baloncesto no nos podemos permitir, y si no tienes un mecenas, tiene que ir ligado al apoyo público-privado”.

Los colegiales trabajan desde hace años en levantar un modelo de ciudad de baloncesto en Madrid, como ya existe con el fútbol o el rugby. El formato no es ajeno, pues ya existe L’Alqueria y el Ayuntamiento de Bilbao construirá la suya propia en Artxanda, de la que su principal usuario será el Bilbao Basket.

Cuando el Ayuntamiento realizó la concesión a 75 años a L’Alqueria, puso una cláusula para que solo se pudiera realizar baloncesto y evitar la especulación con el suelo público. Ahora se podría introducir una modificación para que pueda ser utilizada como pistas auxiliares de la Copa Davis, que se jugará en La Fonteta, lo que abriría la puerta a que Valencia Basket también pueda dar servicio a otras entidades deportivas de la región.

Más allá de las instalaciones, el otro gran debate es la protección de los clubes formadores. Los derechos de formación se eliminaron por ley tras un caso judicial y la nueva Ley del Deporte no introduce ninguna enmienda al respecto. De momento, ni desde CSD, ni FEB ni ACB se ha trabajado en un plan común para introducir contraprestaciones más allá de introducir cupos obligatorios o descuentos en la cuota de inscripción.

Algunos de los clubes reclaman “ayudas de libre concurrencia y objetivables, bien para el baloncesto en un entorno FEB-ACB, bien para todos los deportes desde el CSD”. Entre los criterios propuestos se establecen algunos como proteger fichajes en determinadas edades, regiones, o bonificaciones por el número de jugadores que llegan a cada liga. Asimismo, apuntan a crear un sistema para repartir ese dinero también con escuelas y el resto del entorno formador, como en el fútbol.

Ni asfixia por las deudas ni complacencia en el mecenazgo

Prueba del interés que despiertan las canteras es que hace unos años el Madrid ni siquiera tenía equipo infantil aún. La creación de la Minicopa por parte de la ACB ha impulsado a esta categoría, de entre 12 y 13 años. La asociación no tiene capacidad para impulsar medidas como obligar a los clubes a fijar un mínimo del presupuesto a la cantera o que todos tengan equipos de base de forma obligatoria, ya que son los propios clubes los que votan las decisiones.

Aun así, Jimeno destaca que “casi ningún club consolidado en ACB es hueco, sin base por debajo, y los pocos que aún no lo han desarrollado, están dando muchos pasos para hacerlo, porque sus propios aficionados se lo demandan”. Equipos como Breogán, uno de los últimos en aterrizar en ACB, aún no tienen cantera propia, y tuvo que reunir un combinado de niños de la región para acudir al torneo este año. Otros, como el Girona de Marc Gasol, nacieron directamente desde la cantera y se han desarrollado en vertical hacia el profesionalismo.

“Cuesta mucho soportar más estructura para un club como el nuestro, porque no generan ingresos suficientes para autofinanciarse”, lamenta Tito Díaz, director general de los lucenses. “Lo que ingresas por cuotas y patrocinadores rara vez compensa, y requiere un gasto importante en estructura porque debe ser distinta a la profesional. Aquí trabajamos seis personas y, como otros equipos, destinamos un porcentaje del presupuesto anual a saldar la deuda (en su caso con sus propios accionistas mayoritarios), e incluir más gastos supone restarlo al primer equipo, que ya va muy ajustado”. Para Burgos, que también trabaja con este modelo, el gasto bruto en cantera es de menos de 100.000 euros y se autofinancia casi en su totalidad.

Limpiar las deudas es otro gran escollo para desarrollar nuevos proyectos. Jimeno apunta que “es evidente que hemos tenido que malvender jugadores cuando hemos estado en una situación complicada, y al final lo que quiere cualquier jugador es tener una progresión. Si le ofreces un proyecto estable en lo deportivo, sin incertidumbre económica y que crece, se querrá quedar y llamará a desarrollar más talento después”.

Entre deudas y la incapacidad de generar más recursos propios, el baloncesto español queda en un callejón sin salida. Esta situación es la que empuja a ponerse en manos de mecenas y administraciones, claves para sostener la red de cantera. Aun así, Vidal apunta desde L’Alqueria que “la peor trampa es quedarnos en esta comodidad”. “La cantera debe ser una inversión por necesidad, no podemos quemar recursos a fondo perdido solo en deudas y fichajes porque eso no alimenta el producto. Todos los clubes tenemos que hacer una reflexión, poner las cartas en la mesa y encontrar soluciones comunes para hacer que el baloncesto sea su propio motor económico, como lo es el fútbol de sí mismo”.

En la misma línea se mueve Iturbe: “El baloncesto es una herramienta que la puedes utilizar para articular proyectos. Todos estamos buscando nuevas líneas de entrada de ingresos, sea con el merchandising, la fundación o cualquier proyecto. Tenemos que ser capaces de mover la gran comunidad de aficionados y practicantes en España”.

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