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Barcelona inyecta 10,5 millones a los gimnasios municipales por las pérdidas de la Covid en 2020

Adicionalmente, el Ayuntamiento ha encargado una auditoría para calcular el impacto que la pandemia ha tenido en los centros deportivos de titularidad pública y así realizar una compensación adicional a la que facilitó meses atrás.

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Cuando la pandemia obligó al cierre temporal de centros deportivos, las únicas entidades que tenían la seguridad de que recibirían una compensación por la interrupción de su actividad fueron las concesionales. Muchas aún no han cobrado, pero algunos ayuntamientos sí se han mostrado sensibles a la hora de compensarles con la mayor celeridad posible. Es el caso de Barcelona, que ha destinado 10,5 millones de euros a las gestoras de instalaciones municipales para reestablecer el equilibrio económico y financiero. Es un importe que recoge el impacto de los cierres durante el estado de alarma, al que se sumarán nuevas compensaciones, según explica David Escudé, regidor de Deportes de la capital catalana, a 2Playbook.

Hasta el momento, el consistorio ha dedicado más de 14 millones de euros a no dejar caer el tejido empresarial deportivo durante la pandemia. La mayor partida, 10,5 millones de euros, se distribuyó antes de verano entre las entidades gestoras de instalaciones municipales (CEM) en régimen de colaboración público-privada. A ese importe se sumó una subvención extraordinaria de 3 millones de euros para entidades y clubes para favorecer su liquidez a raíz de la crisis ocasionada por la Covid-19.

Además, se pagó una subvención ordinaria y se flexibilizó la concesión de becas para ayudar a las familias a pagar las actividades deportivas en las que participaban los más pequeños. A estas ayudas se sumará una nueva indemnización para el reequilibrio económico de algunas concesiones. La cuantía aún no ha trascendido, pues la compensación está en fase de estudio a través de una auditoría que medirá el impacto de la pandemia en los ingresos de cada instalación.

Los CEM de Barcelona cerraron agosto con 140.486 abonados, un 15% más que en febrero

Durante la primera ola de subvenciones de reequilibrio, el Ayuntamiento consultó a cada centro cómo deseaba ser compensado. “Fuimos instalación por instalación, no operador por operador, porque cada situación era distinta y ellos podían elegir si preferían compensación económica y prorrogar el contrato”, explica Escudé, que admite que la mayoría prefirieron recibir recursos económicos. Sólo algunas gestoras que estaban a punto de finalizar la concesión optaron por la prórroga del contrato, el resto optaron buscaron intentar cubrir sus tensiones de tesorería.

“Estas ayudas son las que evitaron el cierre definitivo de instalaciones; debíamos evitar que las empresas bajaran la persiana”, afirma el regidor de Deportes de la capital catalana. Aunque de manera paulatina, la mayoría de centros están recuperando los abonados perdidos durante la pandemia. La ciudad, donde operan 41 CEMs, cerró 2019 con 197.645 abonados a sus centros municipales de gestión indirecta, una cifra que, en febrero de 2021, tras el cuarto cierre por fuerza mayor, cayó un 38,4%, hasta 121.621 socios.

Desde entonces y hasta agosto de este año, se han ganado cerca de 20.000 abonados, lo que supone una recuperación de un 15,5%. Eso sí, la cifra aún está un 28,7% por debajo que en diciembre de 2019. Con todo, en un mes tradicionalmente malo en términos de abonados como es agosto debido a las vacaciones, en 2021 se registró un crecimiento que se espera que se consolide en septiembre y octubre, dos meses especialmente buenos para la industria del fitness por la reanudación de los hábitos deportivos de los ciudadanos tras el verano.

Esa recuperación de clientes irá muy ligada a los esfuerzos de los operadores. Por ejemplo, Claror ha renovado el CEM Can Carelleu con una inversión de 3,5 millones de euros, una transformación del club que ha sido bien recibida, pues en la actualidad la instalación tiene un 6% más de abonados que antes de la pandemia. “Tenemos que visualizar cuál es el futuro del fitness y trabajar en paralelo a su evolución para no quedarnos atrás”, afirma Escudé, que defiende que los clubes pasarán a ser “una isla de salud donde vivir una experiencia que abarca el entrenamiento, la nutrición, la medicina y la fisioterapia”.

Y, en esa transformación de los centros, la tecnología y las mejoras para impulsar la sostenibilidad medioambiental y la eficiencia energética apuntan a ser clave. En paralelo, desde el Institut Barcelona Esports (IBE) se seguirá trabajando en dos proyectos centrales: el pabellón azul, para abrir la ciudad y su oferta deportiva al mar, y el Barcelona Sports Tech Hub, con sede en el Palau d’Esports y el Estadi Olímpic. Y, ante estos proyectos, un compromiso: “Pese a la pandemia, estos dos proyectos saldrán adelante durante este mandato”, asegura Escudé. “Necesitábamos hacer una pequeña revolución para favorecer los binomios económica-deporte y salud-deporte”, acaba.

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