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Batalla salarial en el fitness: los sindicatos exigen la actualización de tablas salariales al SMI

La patronal de los gimnasios, Fneid, afirma que ningún trabajador está cobrando por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), algo que los representantes de los trabajadores desmienten.

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La Covid-19 ha supuesto un acelerador de tendencias, pero también ha dejado en pause proyectos y ha invertido el orden de prioridades. Uno de los asuntos que han quedado en stand by ha sido la negociación del V convenio colectivo de los centros deportivos. Un año después de que los representantes de los trabajadores denunciaran el texto para forzar la negociación de una subida salarial, las negociaciones se han detenido debido a la pandemia. Los sindicatos admiten que la reanudación de las negociaciones no se realizará en el corto plazo, aunque le caballo de batalla continúa siendo el mismo: la cuestión salarial.

Fuentes sindicales aseguran a 2Playbook que han pedido a la patronal de los gimnasios, la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (Fneid), la actualización de las tablas salariales para que cumplan con el salario mínimo interprofesional (SMI) de 2020, un trámite que lleva meses sin resolverse. “Si las tablas no están actualizadas es porque los sindicatos denunciaron el convenio y no hubo un reajuste en enero”, se defiende la patronal.  En 2020, el SMI es de 950 euros mensuales, pero las tablas de 2019 fijan los mínimos salariales en el sector en una horquilla que va desde 900 euros a 1.155,99 euros mensuales.

Desde el organismo insisten en que, aunque el salario mínimo no se haya actualizado en el convenio, los empresarios deben cumplir con el SMI y “no tenemos conocimiento de ningún centro deportivo que pague a sus empleados por debajo ese mínimo”. Es algo que los sindicatos ponen en tela de juicio: “Se niegan porque a los pequeños operadores les supondría un incremento salarial”, admiten. Se da por hecho que las cadenas sí cumplen de manera holgada dichos mínimos, pero argumentan que otros de menor tamaño “siguen aplicando las tablas del 2019 sin respetar el SMI”.

Desde la última reunión realizada el 22 de octubre, en la que no hubo acuerdo, las partes no se han vuelto a reunir. La idea es que lo hagan a lo largo de la primera quincena de noviembre, aunque los representantes de los trabajadores admiten que, al haber denunciado el convenio el pasado otoño, la patronal no está obligada a actualizarlo.

Uno de los motivos por los que los sindicatos han pedido negociar este punto es que ven improbable la firma de un convenio colectivo en el corto plazo. “Si nos ponemos a negociar un nuevo convenio podría eternizarse el proceso; para el IV convenio estuvimos tres años y finalmente sólo pactamos una mejoría salarial”, defienden.

La pandemia ha dilatado el proceso de negociación. Las cadenas de gimnasios han tenido que aplicar expedientes de regulación temporal de empleo (Ertes) por el cierre de instalaciones por fuerza mayor. Además, los operadores han tenido que adaptar sus servicios a las restricciones de cada región, y asumir el sobrecoste de las medidas adoptadas. Algunos, como Holmes Place, están empezando a negociar modificaciones en las condiciones laborales y salariales de sus empleados para reducir gastos y aguantar la caída de ingresos.

La patronal espera que los gimnasios españoles dejen de facturar 1.246 millones de euros en 2020, lo que supondría una caída del 53% del negocio respecto al año anterior. EuropeActive, asociación europea de gimnasios, prevé que el descenso de la facturación en los centros del Viejo Continente continúe en 2021, con una caída del 11%.

La subida salarial, motivo de la denuncia del IV convenio colectivo

El pasado noviembre, los sindicatos denunciaron el marco laboral para pedir un incremento salarial para las categorías profesionales 1, 2 y 3.1, ya que la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) provocó que un empleado de categoría 3.2, 4 y 5 cobrara un mínimo similar al de otros trabajadores con más responsabilidad. El objetivo con los sindicatos era pactar incrementos para aumentar la diferencia salarial entre los profesionales de las distintas categorías, con el foco en el tercer grupo.

La denuncia del convenio también perseguía redactar un nuevo texto en el que el artículo referente a la compensación y absorción se modificara. Este fue uno de los puntos de fricción en las últimas negociaciones, cuando Fneid pidió que la subida salarial no aplicara a aquellos empleados que ya cobraran un 25% del mínimo que fijaba su categoría profesional. Los sindicatos querían hacerla extensiva a todos.

La falta de acuerdo derivó en que sólo se pactaran aumentos salariales y se mantuviera el resto del articulado sin cambios respecto al convenio anterior. Otro de los objetivos de los representantes de los trabajadores era mejorar los artículos referentes a la salud laboral de los empleados.

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