Cierres, bajas y congelación de tarifas: la élite del fitness español facturó 470 millones en 2020

Con una caída del negocio superior al 55%, la Covid-19 se ‘comió’ 370 millones de euros en un año entre las treinta principales cadenas de gimnasios, que regresaron a niveles de negocio previos al 2015.

centro deportivo

La Covid-19 provocó el cierre de decenas de gimnasios en 2020, dejando en pause la generación de negocio de las cadenas entre marzo y julio y, en algunas regiones como en Cataluña, hasta en tres ocasiones a lo largo del año pasado. La pandemia ha pasado factura y, si bien los operadores empiezan a registrar más altas que bajas un año después, el roto económico en 2020 es una realidad. Según ha podido saber 2Playbook a partir de los datos proporcionados por las compañías y la previsión de caída de los ingresos del 53% anunciada por la patronal Fneid, las treinta principales cadenas de gimnasios facturaron alrededor de 470 millones de euros en 2020.

Es una caída superior al 55% respecto al año anterior, cuando los treinta principales operadores superaron los 840 millones de euros de negocio. La Covid-19 se comió 370 millones de euros entre los treinta principales operadores, que regresaron a niveles de negocio previos al 2015, según los datos extraídos por 2Playbook Intelligence, la unidad de inteligencia de mercado de 2Playbook, que tiene indexadas las cifras de negocio de las mayores cadenas de gimnasios. El motivo no sólo fueron las bajas, sino también la congelación de tarifas durante los cierres, un mecanismo que algunos centros han mantenido una vez reabrieron para evitar la fuga de clientes.

Aunque algunos de los principales operadores no han comunicado cuánto facturaron en 2020, los directivos apuntan a que los descensos del 40% se quedan cortos, en línea con la previsión que comunicó Fneid el pasado septiembre. Varias compañías admiten haber dejado de ingresar la mitad de lo que registraron en 2019, como Supera, con un descenso de casi el 52%, la catalana CET10, O2 Centro Wellness o Paidesport Center.

Otras superaron este porcentaje, como AQA, con una contracción del negocio del 58% debido también a la venta de dos centros deportivos a BeOne, que en diciembre señaló a una caída del 40%. Este porcentaje es al que apuntó Viva Gym Group, que pese a todo se situó en torno a 50 millones de euros, como uno de los líderes de facturación en la Península Ibérica.

La premium Holmes Place, que a principios de año se desprendió de un activo en Madrid, facturó 22,3 millones de euros, un 49% menos. Como al resto de cadenas que tienen su principal área de influencia en Cataluña, le pasó factura los cierres temporales decretados en marzo, julio y noviembre. Durante esos períodos la compañía no giró recibos, lo que le llevó a pactar rebajas salariales de entre el 3% y el 15% con sus empleados.

 

Prueba del mal momento que atraviesan las cadenas de gimnasios es que algunas se han visto abocadas al cierre, y otras, como Holmes Place, ha pedido un rescate al Gobierno a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi). Lo que sí han hecho la mayoría es pedir préstamos con el aval del Estado al Instituto Oficial de Crédito (ICO) por cantidades que superan los 50 millones de euros. También se han acogido a Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (Erte) para reducir los gastos durante los cierres por fuerza mayor y han solicitado subvenciones.

Las gestoras de instalaciones deportivas municipales están a la espera de recibir compensaciones por este motivo, aunque la mayoría de administraciones aún no han formalizado unas compensaciones que algunos ayuntamientos quieren articular mediante la prórroga de las concesiones. Otras apuestan por subir las tarifas, mientras que algunas están abiertas a una indemnización económica. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Barcelona está buscando auditor que cuantifique el impacto real de la Covid-19 en las cuentas de resultados de las gestoras, con vistas a articular compensaciones que se ajusten al daño sufrido.

Hasta 2019, los líderes por facturación fueron GO fit y Metropolitan, que no han dado a conocer el volumen de negocio registrado en 2020. En el año pre-Covid, la gestora de instalaciones municipales alcanzó los 82,3 millones de euros, por los 80,1 millones que facturó la cadena premium; de haber seguido la misma tendencia que el resto, habrían acabado el último año por debajo de los 50 millones de euros. La low cost Viva Gym cerraba aquel podio con unas ventas de 76,3 millones, que en 2020 retrocedieron hasta 50 millones de euros.

No se espera que la pandemia haya alterado el ranking de cadenas según volumen de ingresos, ya que la Covid-19 afectó a todos los operadores, aunque no por igual. El impacto dependió en gran medida del modelo de club y de la ubicación de los mismos. Por ejemplo, en Madrid no volvieron a cerrar los gimnasios desde que se abrieron en junio, mientras que en el resto de comunidades autónomas sí se decretaron cierres municipales o en toda la región.

De hecho, la patronal catalana del fitness Adecaf cifró en 400 millones la pérdida de ingresos de los gimnasios entre marzo y octubre, y apuntó a que el 24% el número de instalaciones que no volverán a abrir como consecuencia de la pandemia y de los cuatro cierres anunciados por la Generalitat entre marzo y el pasado enero. Fneid advirtió de que el porcentaje podría elevarse hasta el 44% en toda España, pues preveía una caída del negocio de más de 1.200 millones de euros, teniendo en cuenta también los clubes independientes.

En cuanto al modelo de instalación, pequeños clubes de entrenamiento personal y en grupos dirigidos, como Sano Center, soportaron mejor el impacto de la Covid-19 porque no dan servicio a un elevado número de personas en sus centros. En cambio, han sufrido más las cadenas low cost y middle market, pues llegan a un mayor número de público y no acostumbran a operar centros deportivos de gran tamaño y espacios outdoor como los concesionales.

Las cadenas de gimnasios esperan que 2021 sea mejor que 2020, y desde marzo han empezado a notar cierta mejoría que esperan que se consolide a partir de septiembre, con vistas a que 2022 sea el año de la recuperación y en 2023 se asuman niveles de ingresos pre-pandemia. El pasado marzo los clubes ya registraban un 89% de las altas que obtuvieron en el mismo mes del año pasado, aunque para entonces la caída del negocio era del 47% interanual, según datos de Fitness KPI a partir de una muestra formada por un centenar de instalaciones. 

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