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Inacua factura 23 millones en 2020 y se apoya en Ferrovial para fortalecer su balance

La división de gestión y servicios deportivos no ha solicitado préstamos con el aval del estado para mitigar el impacto de la Covid-19, pero sí ha ajustado los gastos y se ha acogido a los Ertes para cuidar su negocio ante la caída del 50% de clientes.

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Inacua resiste al amparo de Ferrovial tras un 2020 en el que el negocio de las cadenas de gimnasios ha caído a raíz de la crisis sanitaria. La división de la multinacional creada en 2004 para gestionar centros deportivos cerró 2020 con unas ventas de 23 millones de euros, un 20,6% menos que el año anterior y que el presupuesto que se había fijado para ese año.

La compañía perdió alrededor del 50% de su clientela, pero mitigó el golpe con la línea de negocio dedicada a la prestación de servicios deportivos. También realizó expedientes de regulación temporal de empleo (Ertes) pero, a diferencia de otras empresas del sector, no pidió créditos con el aval del Estado (ICO) al contar con el respaldo de Ferrovial. Además, en verano puso en marcha un macrocomplejo deportivo en Torrejón de Ardoz, en el que invirtió siete millones de euros, y el Inacua Michelín de Aranda del Duero (Burgos). Asimismo se adjudicó la prestación de servicio en un club de L’Hospitalet de Llobregat.

“Para este año hemos hecho un presupuesto que no sabemos si se va a cumplir; lo normal sería empezar a recuperarnos a partir de verano si se cumplen los parámetros de vacunación, pero sabemos que es poco probable y gestionamos día a día”, afirma a 2Playbook Carlos Leal, responsable de Inacua. El directivo afirma que los retos que afronta el sector pasan por transmitir seguridad a los clientes, transmitirlo también a las administraciones públicas, y conseguir la anhelada rebaja del IVA al 10%.

De reducirse el tipo impositivo, la cuota caería y el servicio podría ser más asequible, aunque Leal afirma que es posible que el sector tienda hacia una subida de precio para dar valor al servicio y hacerlo rentable, ante la caída de clientes. “Hemos solicitado la subida de precios en algunos centros tras analizar el valor que ofrecemos y la competencia; los ayuntamientos lo están estudiando”, explica.

Inacua perdió hasta un 50% de clientes, aunque su negocio sólo cayó un 20%, según afirman desde la compañía

Según Leal, la subida viene justificada porque hay contratos con la Administración que establecen modificaciones de precio, pero en los que no se ha subido la cuota en la última década. Además, si los gimnasios deben ser rentables operando con menos clientela, la posibilidad de subir el precio mitigaría en parte esa caída del negocio.

Más allá de la actualización de la tarifa, algo que Inacua ya abordó antes de la crisis, la compañía ha reforzado un servicio con la oferta online, basado en emitir clases por streaming a través de la app. La compañía está trabajando en la segunda fase del desarrollo del contenido online, que permitirá crear una biblioteca de contenidos grabados con mayor calidad, y que abarcará desde el entrenamiento hasta la nutrición. Los vídeos estarán disponibles bajo demanda durante un mes. Pasado el verano, Inacua empezará a trabajar en una tercera fase, que abarcará también la salud mental, además de la nutrición y la actividad física.

También se ha trabajado para estandarizar el modo en que se trata con el cliente, lo que ha ayudado a reducir la tasa de rotación hasta el 4,5%. “Tras la crisis este índice ha aumentado, pero veníamos en buen camino”, afirma. La clave estaba en acompañar al cliente durante toda su vida en el centro. “Se le asigna un monitor cuando se apunta, que le hace un estudio y le marca una serie de pautas y revisiones; ha ayudado a fidelizar a la clientela”, reconoce.

Inacua abrió su primer centro en Murcia en el año 2004; a los que siguieron Málaga en 2008; Los Cantos (Alcorcón), La Canaleja (Alcorcón) y La Granja (Zaragoza) en 2011; Huétor Vega (Granada), Haro (La Rioja), Sant Quirze del Vallès (Barcelona), Málaga Centro Raqueta en 2015; Antonio Prieto (Granada) en 2017; L’Arboç (Tarragona) y Andrach (Mallorca) en 2019, y Torrejón de Ardoz y Burgos en 2020.

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