El sector del fitness y el wellness ha dejado de ser una actividad de nicho para convertirse en un pilar estructural de la economía y la salud pública. En este momento de expansión sin precedentes, la industria atraviesa una transformación profunda donde la tecnología, la longevidad y la experiencia de usuario dictan las nuevas reglas del juego. Este crecimiento, lejos de ser pasajero, responde a una demanda social cada vez más orientada a la prevención y la calidad de vida, abriendo un abanico de oportunidades para inversores y operadores que sepan leer el mercado.
En este contexto surge SOMA Fitness & Wellness, un evento que se celebrará en Valencia del 7 al 10 de mayo, con el objetivo de crear una plataforma que refuerce la cohesión y la proyección de la industria. “La digitalización en el sector ya no es una ventaja, es un requisito vital”, asegura Andrés Molina, director del evento.
Estamos viendo cambios profundos en la industria. ¿Cómo definiría la situación actual del sector?
El sector del fitness y el wellness ha evolucionado de forma estructural, y no de una manera coyuntural. Estamos pasando de un mercado centrado en el “gimnasio” o centro como espacio físico a un modelo mucho más amplio donde confluyen salud, longevidad, tecnología y experiencia.
¿Qué factores están empujando este cambio hacia un ecosistema más global?
Hay factores claves muy sólidos que lo están impulsando: mayor conciencia sobre la prevención, envejecimiento activo, prescripción de ejercicio, digitalización y sobre todo una demanda cada vez más orientada a calidad de vida. El fitness ya no compite solo dentro de su industria: compite dentro de un ecosistema mucho más global que es el del bienestar.
Ante este panorama, ¿es un buen momento para apostar por este negocio?
Idóneo para trabajarlo e invertir en él. Si nos fijamos combina un crecimiento sostenido con mucho margen de desarrollo. La penetración sigue aumentando, la percepción social es mayor aún y la demanda es cada vez más estable.
¿En qué fase de madurez diría que se encuentra el sector?
Está en una fase de profesionalización y consolidación lo que, como en cualquier otro sector, abre oportunidades tanto para nuevos proyectos bien posicionados como para operadores consolidados que quieran escalar, adquirir, especializarse o diversificar servicios. En muchas áreas el mercado aún no está maduro y eso hace que exista mucho recorrido.
“El crecimiento no es solo ir a volumen, sino a la sofisticación del modelo que trabajes”
¿Dónde detectas las mayores oportunidades de inversión?
Las mayores oportunidades se concentran en: el entrenamiento de fuerza y salud metabólica, especialmente vinculado a longevidad; modelos boutique altamente especializados; wellness integral, donde se integren nutrición, recuperación y tecnología; el segmento senior y prevención; y la integración con hospitality y corporate wellness.
¿Se trata entonces de una cuestión de volumen de clientes?
Añadiría que el crecimiento no es solo ir a volumen, sino a la sofisticación del modelo que trabajes.
En el día a día de la gestión deportiva, ¿cuál es el principal obstáculo a batir?
El gran reto estará en equilibrar rentabilidad y experiencia. Los costes estructurales, la presión competitiva y la necesidad de fidelización obligan a una gestión extremadamente eficiente. Hoy más que nunca la gestión deportiva exige tener mucha visión empresarial, no solo conocimiento técnico.
Se habla mucho de la profesionalización. ¿Qué importancia tiene el factor humano en esta ecuación?
La profesionalización es el eje central de la sostenibilidad. Gestionar en base a datos, tener una planificación financiera rigurosa y diseñar una estrategia de posicionamiento es clave. Y en paralelo, el talento será quien marque la diferencia. Los equipos generan experiencia, comunidad y fidelización. Sin talento alineado con la visión del negocio, no habrá crecimiento sostenible.
“SOMA es la plataforma para reforzar la cohesión y proyección de la industria”
¿Y cómo encaja la tecnología en esa búsqueda de eficiencia?
Sin duda la tecnología está redefiniendo cada vez más la toma de decisiones. Software de gestión, CRMs, equipamientos conectados, análisis de datos... todo esto impacta y mucho. La digitalización ya no es una ventaja, es un requisito vital.
Hablemos de SOMA. ¿Por qué nace este evento y qué busca aportar al sector?
SOMA nace como respuesta a una necesidad clara de un sector que está en una constante evolución, aportando un gran punto de encuentro en el que converjan negocio, innovación y debate estratégico. Más que un evento, es una plataforma para reforzar la cohesión y la proyección de la industria.
¿Qué encontrará el empresario que decida asistir?
El empresario puede comparar soluciones, descubrir oportunidades de mejora operativa, escuchar a expertos y ampliar su red de contactos. Por un lado, está la parte de exposición para ver a fabricantes, proveedores y nuevos modelos de servicio. Por otro lado, está la parte congresual, que para mí es igual de importante.
¿Cuál es el valor diferencial de ese congreso frente a una feria convencional?
No se trata solo de vender producto, sino de aportar contexto. Se habla de gestión, inversión, tecnología, longevidad... se aporta visión estratégica. Muchas veces el empresario está tan centrado en el día a día que no tiene tiempo para levantar la cabeza y analizar hacia dónde va el sector. El congreso cumple esa función.
Países como Alemania o Italia tienen sus grandes eventos referentes. ¿Hacia dónde mira SOMA en ese sentido?
Los sectores fuertes tienen grandes puntos de encuentro. Alemania tiene FIBO, Italia cuenta con RiminiWellness. La Península Ibérica necesitaba un espacio de ese nivel. SOMA viene a cumplir esa función: ser el lugar donde el sector se reúne, se analiza, se proyecta y por supuesto se fortalece.


