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Omnipresencia en Madrid, vacío en Cantabria: la asimetría marca el mapa de los gimnasios en España

Los cincuenta operadores con más centros en el país suman un total de 1.620 instalaciones, una cuarta parte de ellos ubicados en la Comunidad de Madrid y, especialmente, en la capital. El Norte de España, una región por explorar por las cadenas.

fitness españa

Los gimnasios definen su propuesta de valor teniendo en cuenta varios criterios, y uno de los más extendidos es la ubicación. Dar con el emplazamiento ideal es determinante en la fórmula del éxito de un club, especialmente en las grandes ciudades, donde el elevado volumen de población ha sido un polo de atracción de cadenas de gimnasios. En España, los cincuenta operadores con mayor número de instalaciones suman 1.620 establecimientos, y una cuarta parte de ellos operan en la Comunidad de Madrid.

Entre la capital española y Cataluña se reparten el 48% del parque nacional de instalaciones de gestión privada que controlan los grandes players de la industria. Sumando los clubes de fitness de Andalucía y la Comunidad Valenciana, este porcentaje se eleva al 70%. ¿Cómo es la radiografía del mapa de instalaciones deportivas de España?

Obviando Ceuta y Melilla, donde no operan ninguna de las cincuenta principales cadenas de gimnasios, la región con menos instalaciones es La Rioja, con apenas trece clubes gestionados por el top-50 del fitness español. La otra cara de la moneda es la Comunidad de Madrid por la influencia de la capital, donde cadenas como Altafit y Basic-Fit operan más de veinte instalaciones.

Es precisamente en las ciudades con más habitantes donde se encuentra la población que se ejercita con más frecuencia. Según la Encuesta de Hábitos Deportivos, del 60,2% de los españoles residentes en ciudades de más de 50.000 habitantes que hicieron deporte en el último año, el 31,3% ser ejercitó todos los días, por el 27,7% de los residentes en municipios de menos de 50.000 vecinos. Dicho de otro modo: los que están menos acostumbrados a entrenar, o directamente son sedentarios, se encuentran en las zonas con menor oferta de instalaciones, que son las menos pobladas.

Suelen ser áreas ocupadas por gimnasios independientes o cadenas que han optado por crecer lejos de las grandes urbes, como Sparta Sport Center o Sportia, que operan especialmente en la zona centro y norte del país. “Queremos estar en ciudades medianas porque ahí hay menos competencia y nos sentimos cómodos”, afirma Óscar Vergara, gerente de Sparta Sport Center. Con esta estrategia ha conseguido poner en marcha ocho gimnasios en ciudades poco exploradas por los grandes grupos, lo que le ha permitido crecer e incluso contar con músculo suficiente para firmar adquisiciones.

Otro territorio por explotar es Extremadura, pues sólo concentra un 0,9% de los gimnasios operados por las cincuenta principales cadenas. Es cierto que parte del mercado lo atienden los gimnasios municipales de gestión directa, pero no por ello dejan de existir oportunidades en las que crecer.

Otro ejemplo de cadena que se ha hecho particularmente fuerte en una región es DiR y VivaGym tras la compra de Duet Fit, en Cataluña, o Macrofit en Canarias. En el archipiélago operan 61 gimnasios pertenecientes al top-50, y el 60,6% de ellos son boxes de CrossFit. Esta es la marca con más clubes en España, pero, a diferencia del resto de cadenas, cada box está operado por uno o varios licenciatarios. Es decir, CrossFit no controla ni las operaciones ni el crecimiento en número de centros, simplemente licencia la marca para que la opere un tercero. De ahí que la cadena cerrara septiembre de 2021 con 539 boxes en el país, un tercio del parque ge instalaciones de gestión privada.

Algunas de las cadenas que tienen repartida su presencia por numerosas comunidades autónomas son Altafit, que opera en todas excepto en Cantabria, Ceuta y Melilla, y, los estudios boutique Brooklyn Fitboxing, que sí que tiene franquicias en la región cántabra. En su caso, ayuda el hecho de que todos sus clubes están gestionados por terceros, que además asumen inversiones más contenidas al no superar el medio millón de euros. En cambio, las cadenas low cost suelen destinar en torno a un millón de euros por club, mientras que los concesionales superan con crecer los seis millones de euros.

De ahí que la capilaridad de GO fit, Supera o BeOne no sea tan extensa como la de las cadenas que operan con franquicias. Pese a todo, y obviando a CrossFit, Supera es el principal operador en Castilla y León y Castilla-La Mancha, mientras que BeOne lidera el ranking en Cantabria y Galicia.

Que los grandes players hayan copado las principales urbes ha dejado espacio para que las cadenas independientes crezcan en el centro de España

En cualquier caso, sea cual sea el formato y la inversión requerida para cada club, todos los operadores buscan lo mismo: ubicaciones con demanda no atendida o, en el caso de Madrid y Barcelona y otras grandes ciudades, con una fuerte cultura de fitness para que, pese a abrir al lado de un competidor, no se ponga en jaque la rentabilidad del club.

Los directivos del sector afirman que se darán oportunidades de crecimiento tras la pandemia por la mayor disponibilidad de locales y la posibilidad de negociar por precios inferiores a los que 2019. “Una de las pocas ventajas que ha tenido la Covid-19 es que el patrimonio inmobiliario ha sido más asequible, algo que va a durar un tiempo porque el retail no va a tener capacidad para asumir todo el inventario que hay”, afirma Juan del Río, consejero delegado de la cadena con mayor número de clubes en la Península Ibérica (97 en total).

Xavier Aguilar, director del departamento de retail de Forcadell, cree que, al cierre de sucursales financieras en la crisis anterior por el viraje hacia la banca online, ahora le seguirá la clausura de tiendas de moda. “Son las que más van a cerrar y, en suma, esta crisis provocará una bajada en los precios a tres años vista; 2021 será el año en que veremos mayor disponibilidad de locales, en 2022 se ocuparán los que queden disponibles, y en 2023 volverán a subir los precios”, sostiene Aguilar.

De hecho, se espera que el retail regrese a niveles de renta precovid entre 2023 y 2024, según la consultora JLL. En Madrid, el precio de los locales comerciales a pie de calle cayó un 16% en 2020, hasta 245 euros por metro cuadrados. En la capital catalana se dejó un 18%, hasta 241 euros. Con todo, algunas cadenas aseguran que la caída en el precio de los locales no se ha notado en las grandes ciudades, aunque sí en regiones menos pobladas. ¿Vivirá la España de los 50.000 habitantes su particular boom del fitness tras la pandemia?

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