Dicen que hacen falta 21 días para consolidar un hábito, y el ejercicio físico es una de esas rutinas que millones de personas intentan incorporar cada año. En la industria del fitness, donde la recurrencia es sinónimo de fidelidad, las cadenas se enfrentan a un reto constante: cómo escalar su servicio sin caer en la monotonía ni en la comodidad. La cuestión clave es cómo ofrecer entrenamientos que se renueven a diario, mantener al equipo alineado con cada actualización y, al mismo tiempo, evitar que los costes operativos se disparen.
BZ55, cadena de gimnasios boutique, propone cada día un tipo de entrenamiento distinto pese a estar especializada en pilates-reformer y entrenamiento funcional. La clave para conseguirlo, según su fundador y consejero delegado Miguel Lozano, es la innovación en el producto.
Fundada en 2019 y con nueve estudios en operación, ha construido un sistema propio que permite actualizar su programa de actividades a diario, integrando nuevas tendencias con una velocidad poco habitual en el sector. Su última evolución: una sesión que combina pilates en máquina con barras de barre sobre el propio reformer, gracias a un desarrollo conjunto con Bonpilates como partner para este tipo de equipamiento.
La clave del modelo es que todo el contenido se desarrolla in house. BZ55 cuenta con un equipo de licenciados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte que diseña, graba y estructura cada sesión en su propio estudio de producción. Allí se generan mensualmente baterías completas de entrenamientos que después se distribuyen digitalmente a los estudios de la red.
Este proceso les permite una agilidad inusual en el fitness boutique. “Si detectamos una tendencia o un tipo de entrenamiento emergente, podemos crear la sesión, grabarla e implementarla en menos de un mes”, explican desde la cadena. Esa velocidad es la que ha permitido integrar en un mismo equipamiento dos tendencias: el pilates reformer y el barre. Así, ha conseguido fusionar dos disciplinas muy demandadas sin necesidad de ampliar espacio ni equipamiento adicional.
Mirar fuera del fitness para innovar dentro del sector
Para detectar tendencias, BZ55 huye de mirar únicamente al propio sector. La marca se inspira en grandes multinacionales, industrias ajenas al fitness y en el retail, además de viajar regularmente a mercados como Estados Unidos para analizar cómo evoluciona la experiencia del usuario. “Intentamos apartarnos del fitness tradicional para ofrecer algo realmente diferencial; nacimos en A Coruña, tenemos muchos clientes que trabajan en cargos de responsabilidad en Inditex. Nos inspiran para mejorar”, señala el directivo.
Ese enfoque se apoya en una herramienta desarrollada por la propia compañía: un explorador de ejercicios que recopila variantes, combinaciones, materiales y secuencias. Esta base de datos acelera el diseño de nuevas sesiones y permite crear formatos modulares sin perder coherencia técnica.
La figura del profesional en sala
Una de las grandes innovaciones operativas es que todas las sesiones están guiadas por un soporte audiovisual con ejercicios, tiempos, música e iluminación integrados. Así, el entrenador no debe diseñar el entrenamiento, sino supervisar, corregir, adaptar el ejercicio a cada usuario y motivar. “Esto nos permite mantener el estándar aunque un técnico falte, porque la sesión está asegurada”, explican.
El formato también favorece una atención altamente personalizada: las clases tienen un máximo de 12 participantes, lo que incrementa la calidad del servicio y contribuye a su elevada tasa de fidelización, por encima del 90%.

BZ55 opera centros de entre 180 metros y 300 metros cuadrados que, para funcionar, necesitan el equivalente a dos profesionales contratados a jornada completa, lo que reduce costes fijos y facilita la rentabilidad. La inversión aproximada es de 250.000 euros, con un plazo de amortización de 36 meses. El canon de entrada es de 20.000 euros, el royalty del 6% y el canon de publicidad oscila entre 129 euros y 280 euros mensuales.
El perfil objetivo es el de un inversor o family office con una aportación mínima de 100.000 euros. No se requiere experiencia previa, ya que la central ofrece soporte 360º en formación, operaciones, marketing, geomarketing, auditorías y gestión delegada. De hecho, la mayoría de los estudios actuales funcionan bajo este modelo.
La cadena cuenta con nueve centros en A Coruña, Ciudad Real, Valladolid, Madrid y Valencia, y ha realizado cuatro aperturas en 2025. Con 2.368 clientes y una facturación prevista de 1,84 millones este año, BZ55 aspira a seguir creciendo en ciudades de más de 60.000 habitantes con un producto que evoluciona cada día y que convierte la innovación continua en su principal seña de identidad.


