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Esteva (UFEC): “La profesionalización de los clubes exige cambios legales y económicos”

Gerard Esteva, presidente de la UFEC, comparte con 2Playbook las principales carencias del sector, desde la falta de instalaciones deportivas hasta las dificultades de gestión y financiación de clubes y federaciones.

Gerard Esteva presidente UFEC

El deporte catalán reclama herramientas para profesionalizar sus clubes. Gerard Esteva acumula más de una década como principal ejecutivo del tejido asociativo y federativo de la comunidad autónoma. Licenciado en Derecho por la UPF, abogado en ejercicio, preside la Unió de Federacions Esportives de Catalunya (UFEC). Desde su acceso al cargo en 2014, el directivo ha liderado la transformación institucional de la entidad, consolidándose como uno de los puentes clave de colaboración público-privada entre los clubes de base, el sector corporativo y las administraciones públicas.

El presidente de la UFEC responde a las preguntas de este medio solo unos días después de la clausura del Congreso de Clubes 2026, un encuentro coorganizado con la Generalitat que reunió a más de 450 profesionales en el Real Club de Polo de Barcelona. Con las conclusiones de un evento centrado en la digitalización, la inteligencia artificial y los nuevos modelos de negocio del deporte base, Esteva analiza la hoja de ruta del sector en un momento clave marcado por la elaboración de la nueva Ley del Deporte y la reivindicación de un modelo actualizado.

 

¿Cuáles son los principales retos pendientes del sector para avanzar en la profesionalización de los clubes y las federaciones?

La profesionalización consta de varias ramas. En primer lugar, la retribución de las presidencias. Desde la Unió de Federacions Esportives de Catalunya (UFEC) pensamos que los presidentes y presidentas de las entidades (sobre todo de federaciones y clubes grandes) deben poder tener una retribución económica si así lo desean y lo aprueba la asamblea. Quien está al frente de una entidad grande tiene una dedicación prácticamente absoluta y asume toda la responsabilidad civil y penal de la institución. Si no se retribuye este cargo, solo puede dedicarse a él gente con mucha pasión o personas jubiladas, lo que dificulta la renovación generacional. En el resto del Estado y de Europa no existe esta prohibición. El 99% de las federaciones deportivas españolas tienen cargos retribuidos para la presidencia. Querer lo mismo para Cataluña permitirá ser más competentes y estar más implicados.

 

¿En qué punto dirías que se encuentra el sector en este aspecto?

El decreto aprobado en 2010 que prohibió la profesionalización directiva se está modificando actualmente por parte del Govern de la Generalitat, a instancias de la UFEC, para eliminar esta restricción e igualarnos al resto de Europa.

 

¿Cuáles dirías que son otras vías para profesionalizar los clubes?

Otro punto sería actuar con eficiencia y eficacia, con excelencia y con los valores que corresponden a la gestión de una entidad independientemente de su naturaleza jurídica -es decir, de si tiene o no ánimo de lucro-. Esto implica que deban pasar todos los controles de compliance, que deben existir todos los protocolos contra el acoso, que se cumpla la normativa aplicable y que se introduzca la inteligencia artificial en la gestión de las entidades, con la que darían un salto cualitativo muy importante.

Siempre he considerado que hay que cubrir tres balances: el balance económico, el social y el deportivo. En un club deportivo, si no salen los números, mal; si no entra la pelota, mal, y, si no tiene un impacto social en el entorno, también mal. En el Congrés de Clubs tuvimos una ponencia que hablaba sobre el liderazgo de entidades y de ella surgieron dos balances más: el de sostenibilidad, porque debemos ser conscientes del cambio climático y, por tanto, debemos tener y llevar a cabo acciones desde nuestras entidades para adaptarnos a esta situación, tanto de reducción de consumos como de regeneración de aguas, como de adecuación de nuestras instalaciones a la nueva climatología. Y, por último, el institucional, que define cómo te relacionas con las diferentes entidades.

Todo esto también forma parte de la profesionalización de nuestras entidades, no solo que los presidentes y presidentas puedan tener una retribución (que para nosotros es muy importante), sino que gestionen con estos valores de excelencia, eficiencia y eficacia.

 

¿Cuáles son las principales carencias que hay que cubrir?

El principal elemento de mejora es, por un lado, la adaptación de nuestras entidades al marco regulador. La aplicación de la normativa que tenemos hoy para nuestras entidades y las responsabilidades civiles, mercantiles y penales son muy importantes, como la aplicación de la LOPIVI (ley de protección del menor), los protocolos de actuación y el cumplimiento normativo (compliance). Si no están adaptadas a todo esto, corren el riesgo de no hacer bien las cosas y las juntas directivas y los presidentes corren un riesgo desde una perspectiva personal.

El segundo es el liderazgo. Liderar una entidad no significa ocupar la silla, significa tener un proyecto sostenible económicamente, con impacto social y capacidad de regeneración. Los planes y objetivos deben poder tener un impacto real y enfocarse también a los resultados. Creemos en la profesionalización de los liderazgos.

 

“Liderar una entidad significa tener un proyecto sostenible económicamente, con impacto social y capacidad de regeneración”

 

El tercero es la inteligencia artificial. Tenemos el gran reto de poder incorporar a la IA todos los datos, las estadísticas de todos nuestros deportistas y todo el histórico del deporte catalán. Si queremos que la inteligencia artificial sea práctica y útil en el sector deportivo para una mayor eficiencia y eficacia, necesitamos alimentarla con datos porque ahora no se está haciendo.

 

¿En qué tareas concretas puede aportar más valor la IA y qué barreras tiene hoy en día en la gestión de los clubes deportivos?

La inteligencia artificial aporta más valor en la gestión del personal, de calendarios, de contabilidad, de las entradas o el ticketing, e incluso en la respuesta al usuario del club por teléfono o WhatsApp, además de en la vertiente deportiva para valorar estadísticas, analizar aciertos, evaluar datos, monitorizar a los deportistas y ayudar a la toma de decisiones técnicas para obtener una ventaja competitiva; mientras que sus principales barreras hoy en día son que el problema es que no tiene la información del histórico y, por tanto, no te da la respuesta correcta, y, sobre todo, que la IA no puede sustituir a los atletas, ya que los jugadores deben ser físicos y tienen que hacerlo ellos.

 

¿Qué conclusiones sacaste del Congreso de Clubes?

Una de las conclusiones que hemos extraído es que los clubes, para adaptarse a la nueva realidad, deben implementar la IA en el ámbito de la gestión y también en el ámbito deportivo para ser competitivos.

Además, a través de la universidad EUNCET (Business School de la Universidad Politècnica de Catalunya) y de la UFEC Academy se ofrecen cursos de formación en IA, incluidos estudios universitarios y de grado medio, para disponer de la preparación adecuada para desarrollar estos sistemas. El objetivo es ofrecer esta formación a los clubes para facilitar la aplicación de estos cambios tecnológicos.

Por otro lado, en la gestión es fundamental disponer de información actualizada al minuto. Estos sistemas permiten conocer al instante la situación económica, las altas y bajas y el uso de las instalaciones. En el ámbito empresarial se establece que no se puede gestionar aquello que no se mide; por tanto, disponer de datos en tiempo real permite reaccionar correctamente en cada momento. Esta tecnología contribuirá a la consolidación de clubes más competitivos y al ahorro de costes, permitiendo invertir los recursos en la relación con los deportistas.

 

¿Qué hoja de ruta habéis trazado para el futuro del modelo asociativo?

La hoja de ruta trazada para el futuro del modelo asociativo se basa en tres ejes fundamentales. El primero, el reconocimiento institucional, que ya se ha conseguido en Cataluña gracias a la creación de la Conselleria d'Esports, lo que otorga al sector un rango de máxima importancia política.

El segundo eje es el reconocimiento legal. En 2018 se impulsó una Iniciativa Legislativa Popular que recogió 154.492 firmas y que desde entonces se encuentra en el Parlament de Catalunya. Actualmente, se ha alcanzado un consenso entre todo el sector deportivo, los partidos políticos y el Govern, con la previsión de que esta ley pueda aprobarse a principios de 2027. El objetivo de la normativa es configurar un régimen jurídico favorable para las entidades sin ánimo de lucro que garantice su supervivencia.

El último eje es el reconocimiento económico. Se persigue el objetivo de destinar el 1% del presupuesto de la Generalitat de Catalunya al deporte, una meta que comparte la propia Conselleria. Estos tres grandes objetivos definen el rumbo futuro.

 

“La hoja de ruta trazada para el futuro del modelo asociativo se basa en el reconocimiento institucional, el legal y el económico”

 

 

¿Y qué pedís a las instituciones para reforzar el tejido deportivo catalán?

Pedimos mucha menos burocracia, más agilidad, más derechos para los dirigentes (y deberes) y un entorno fiscal y de relación mucho más beneficioso para las entidades sin ánimo de lucro. La ley de mecenazgo es muy importante para nosotros.

Por un lado, se pide una deducción del IRPF para los directivos voluntarios que se dedican al mundo asociativo. Asimismo, una reducción del IVA deportivo al 4% y que las cuotas de licencias federativas o de clubes puedan deducirse del IRPF de las personas físicas, de forma similar a como se hace en Estados Unidos.

Por otro lado, en cuanto a las grandes inversiones, se reclama un crédito fiscal especial y la exención del IVA para las infraestructuras, ya que cuando un club construye un pabellón de 8 millones de euros debe pagar un 21% de IVA (más de 2 millones de euros), que actualmente es un coste asumido directamente por la entidad. En este mismo sentido, se exige una deducción del 100% de la cuota del Impuesto sobre Sociedades para el patrocinio deportivo, evitando que las grandes deducciones se las lleve exclusivamente la cultura y que el club pequeño o mediano se quede sin recibir fondos. Por su parte, se pide que no sea obligatorio presentar el Impuesto sobre Sociedades para clubes con una facturación inferior a 100.000 euros, con el objetivo claro de ahorrar burocracia y costes inútiles.

Finalmente, se propone la creación de un impuesto sobre los alimentos ultraprocesados que destine fondos a ayudas para entidades sin ánimo de lucro, junto con una revisión de la fiscalidad de las apuestas del Estado para que un remanente de estas se destine directamente al deporte base.

 

Entonces, ¿qué problemas debería resolver esta nueva Ley del Deporte de Cataluña?

Debe generar un entorno de protección para las entidades que les permita ser competitivas en las concesiones, eliminar la burocracia actual, resolver las incoherencias jurídicas del sector y facilitar la concertación público-privada en el sector sin ánimo de lucro. El marco actual está completamente obsoleto. Por eso impulsamos la ILP en 2018, para poner sobre la mesa todo lo que no funcionaba.

 

¿A qué medidas concretas debería destinarse ese 1%?

Las partidas concretas a las que debería destinarse el objetivo del 1% del presupuesto de la Generalitat de Catalunya se centran en dos grandes líneas de actuación:

En primer lugar, en la inversión en instalaciones deportivas. La dotación histórica de 120 millones de euros en cuatro años (30 millones de euros anuales) es insuficiente y se dirige exclusivamente a la administración pública local. Se reclama la apertura de una línea de financiación directa para las entidades sin ánimo de lucro que gestionan y mantienen sus propias infraestructuras deportivas. En segundo lugar, en el incremento del apoyo a la actividad de clubes y federaciones. El elevado volumen de clubes existentes en Cataluña y su presencia en las máximas categorías genera una dispersión de las ayudas institucionales reales que reciben, provocando un agravio en su capacidad de financiación en comparación con entidades de otros territorios.

La necesidad de este incremento económico se justifica por el hecho de que el nivel competitivo actual se ha alcanzado gracias al esfuerzo del tejido privado sin ánimo de lucro en la construcción de infraestructuras. Asimismo, estudios realizados por la Universitat Autònoma de Barcelona demuestran el retorno social de esta inversión, ya que cada euro destinado al deporte genera un ahorro de entre 12 y 15 euros en gasto de salud pública. Finalmente, la actividad deportiva federada se consolida como una herramienta social de primer orden para combatir situaciones de aislamiento social.

 

¿Habéis cuantificado el número de instalaciones que habría que construir?

El principal hándicap se encuentra en el área metropolitana de Barcelona, donde la población ha pasado de 3 a 5 millones y, en cambio, la ciudad de Barcelona ha eliminado 70 campos de fútbol en los últimos 30 años.

 

“En el área metropolitana de Barcelona, la población ha pasado de 3 a 5 millones y la ciudad ha eliminado 70 campos de fútbol en los últimos 30 años”

 

Nosotros hemos propuesto soluciones imaginativas: cubrir las Rondas para crear espacios deportivos o aprovechar la zona del Fòrum para instalar pistas de fútbol, baloncesto, petanca o tiro con arco. Los centros municipales de Barcelona están saturados, con más de 200.000 usuarios. Faltan campos de rugby, fútbol americano, hockey hierba y patinaje. Hace falta un consorcio entre administraciones para actualizar el Plan de Infraestructuras Deportivas de Cataluña.

 

La nueva Ley 4/2026 amplía sin límite de edad la bonificación del 100% de las contingencias comunes de las cuotas de la Seguridad Social para los entrenadores y monitores de deporte adaptado o inclusivo. ¿Qué impacto crees que puede tener?

Corrige una injusticia. Hasta ahora, un club podía tener bonificada a la persona que entrenaba a un deportista con discapacidad de 17 años, pero perdía esa bonificación el día que cumplía 18, aunque siguiera necesitando exactamente el mismo apoyo. Por eso luchamos para cambiarlo. La medida beneficia a cualquier club o entidad deportiva sin ánimo de lucro que desarrolle programas de deporte adaptado o inclusivo, tanto si es un club específico como si tiene una sección adaptada. Calculamos un ahorro de unos 700.000 euros al año para las entidades catalanas y de alrededor de 5 millones en todo el Estado.

Ese dinero permitirá a los clubes contratar a más profesionales, mejorar las condiciones de sus equipos técnicos e invertir más en sus deportistas. Se suma a la bonificación general, que ya supone un ahorro de 20 millones de euros anuales en Cataluña y de 118 millones en el conjunto del Estado.

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