El conflicto armado entre el bloque Estados Unidos-Israel e Irán ha escalado y afecta a otros países del Golfo Pérsico. Oriente Próximo es un polvorín y el impacto de la guerra tiene consecuencias visibles a escala global, con efectos que se trasladan de manera directa en sectores económicos clave, como es la industria del deporte. La subida del precio del petróleo y otras energías supone un aumento de los costes operativos en estadios, centros deportivos y pabellones, lo que provoca una reducción de la rentabilidad y el encarecimiento del precio de las entradas para eventos deportivos.
Así lo advierte el clúster catalán del deporte, INDESCAT, en su último informe, que mide las consecuencias del conflicto en la industria del deporte y, en concreto, en la catalana. “Las tensiones políticas pueden conllevar cancelación de eventos deportivos, reubicación de competiciones y ausencia de atletas o restricciones”, asegura el documento. Y es que el 35% del tráfico aéreo entre Europa y Asia pasa por los hubs aeroportuarios de Dubái, Doha y Abu Dhabi, lo que dificulta la llegada a dichos países afectados por el conflicto.
Estudios de interés de INDESCAT para la industria del deporte
Por ese motivo, y para garantizar la seguridad de deportistas, equipos y aficionados, la Fórmula 1 canceló los grandes premios en Bahréin y Arabia Saudí, que debían celebrarse en abril. “Bahréin y Arabia Saudita son increíblemente importantes para el ecosistema de nuestra temporada de carreras, y espero con interés regresar a ambos lugares tan pronto como las circunstancias lo permitan”, afirmó Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA tras la cancelación de sendos eventos.
Premier Padel ha aplazado el Qatar Major, que también debía disputarse en abril, y la Euroliga ha reubicado los partidos de dos de sus equipos, el Hapoel Tel Aviv, Maccabi Tel Aviv y Dubai Basketball, que han jugado como locales en Sofía, Belgrado y Sarajevo, ciudades de Bulgaria y Bosnia. Que España cuente con cuatro equipos compitiendo en Euroliga dificultó que el país fuera un candidato para albergar estos partidos en pabellón neutro, pero, del mismo modo que España emerge como un destino seguro para el turismo general, también podría serlo como sed de eventos deportivos.
Las empresas deportivas catalanas exportaron equipamiento por 10 millones de euros en 2025 a Arabia Saudí, Emiratos Árabes e Israel
Los efectos de la guerra generan disrupciones logísticas que condicionan a la industria textil y al equipamiento deportivo. “Las empresas dependen de las cadenas de suministro altamente interconectadas que se verán afectadas; el aumento del precio del petróleo y la energía, las disrupciones logísticas y la volatilidad pueden incrementar los costes de producción entre un 10% y un 15% según Global Textil Times”, recoge INDESCAT en el informe. El clúster afirma que la otra cara de la moneda de esta situación es que surgen nuevas oportunidades: “Los importadores buscan proveedores más estables y menos expuestos a riesgos geopolíticos”, afirman.
Cataluña podría beneficiarse de ello. Un total de 2.141 empresas catalanas exportaron en total 2.537 millones de euros en 2025 a los países de esta región. Es decir, el 2,5% de las exportaciones catalanas tienen como destino Oriente Medio. Emiratos Árabes Unidos representa el 30,5% de las exportaciones a Oriente Próximo, seguida de Arabia Saudí (24,3%) e Israel (22,1%). Estos tres países concentran más de tres cuartas partes del volumen de exportaciones de Cataluña en esta región.
Si sólo se tienen en cuenta los productos deportivos vendidos en estos tres países (textil y calzado deportivo, bicicletas, equipamiento de fitness y otros artículos), la factura se elevó a 10 millones de euros en 2025, 1,7 millones más que en 2024, según datos del ICEX. Está por ver si empresas catalanas como Salter, Tecnosport o Munich pueden verse favorecidas por la demanda externa su equipamiento de fitness y productos deportivos.



