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Clientes a la baja y caída en ingresos: la TV de pago ya factura 2.000 millones al año en España

Tras alcanzar niveles máximos a principios de 2021, los suscriptores han caído hasta 8,3 millones. Aun así, desde la llegada de la pandemia se han sumado más de un millón de accesos más y eso sin contar plataformas de ‘streaming’ como Dazn.

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Menos clientes, pero más negocio. Así se puede definir la tendencia en la televisión de pago en España en la actualidad. Y así es también como se refleja en los últimos datos publicados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (Cnmc). A cierre de 2021, el número de abonados se situó en 8,3 millones de accesos, una caída del 3% respecto al primer trimestre de ese mismo año, cuando se alcanzó el máximo histórico con 8,56 millones. Eso sí, los datos solo incluyen operadores con televisión, y no plataformas de streaming como Dazn o Netflix, que en conjunto podrían añadir varios millones de usuarios.

El Informe Económico Sectorial de Telecomunicaciones y Audiovisual de la Cnmc explica que “las plataformas de contenidos audiovisuales OTT, que incluyen Amazon Prime Video, Netflix, HBO y Disney+, alcanzaron los 18,9 millones de abonados en España en 2021”. Se estima que el volumen de usuarios es muy superior, pues se contabiliza únicamente a la persona que paga la cuota de suscripción, y no el número de personas que pueden usar el formato multicuenta, una práctica que poco a poco todas las plataformas están tratando de erradicar fuera de cada domicilio.

La irrupción de estas plataformas ha supuesto un frenazo para el resto de operadores con un servicio de televisión premium. No solo superan ya en más de diez millones los clientes mensuales, sino que se han convertido en gigantes de la producción audiovisual con capacidad de invertir cientos de millones de dólares cada año para alimentar sus plataformas con contenidos propios. De ahí que algunos como Movistar también se hayan lanzado a la producción o directamente la integración de estos servicios en su producto, en lugar de depender únicamente de la compra de series o películas a terceros.

Por eso también el deporte se perfila como factor diferencial en la estrategia de los operadores televisivos de pago. Ante la imposibilidad de competir en la producción de contenidos, sí pueden hacerlo en la compra de derechos, donde su experiencia en el sector aún es muy superior y las vías de monetización no se limitan a la suscripción, sino que se amplían con los paquetes convergentes de telefonía y acceso a Internet. Además, se trata de contenidos donde lo que prima es el directo frente a la reposición constante de series o películas, un elemento que, de momento, ni Netflix ni HBO o Disney pueden ofrecer.

La única que hasta ahora había entrado a competir en este segmento era Dazn. Sin embargo, la entrada de Amazon Prime Video en LaLiga SmartBank abre un nuevo escenario. También Apple con la compra de los derechos internacionales de la MLS. Habrá que esperar a los datos de 2022 y 2023 para conocer el impacto real de las plataformas de streaming sobre la televisión de pago, ya que Orange y Movistar han apalancado gran parte de su oferta en torno al fútbol.

La tendencia a la baja de los abonados a la televisión de pago se produjo a partir del segundo semestre de 2021. Hasta entonces se mantenía al alza e incluso alcanzó su pico con 8,56 millones de clientes en el primer trimestre del año pasado. Pese a la línea descendente actual, hay un millón de personas más con este servicio contratado que antes de la pandemia.

En cuanto a los ingresos, han caído un 10% respecto a 2019, hasta 2.000 millones de euros. La última vez que la televisión bajo demanda no alcanzó la barrera de los 2.000 millones fue en 2016, aunque entonces la tendencia aún era de crecimiento sostenido. En ello también influye su alta dependencia de los paquetes de telefonía.

Movistar, Orange y Vodafone controlan el 74,2% del mercado minorista. En 2022 alcanzará el 90% con la fusión de Orange y MásMóvil, que tras haber comprado previamente Euskaltel había alcanzado una cuota del 10,8%, cuarto operador más importante en España. Gracias a estas operaciones y al despegue del 5G la inversión total del sector audiovisual y de telefonía ascendió a 7.574 millones de euros en 2021.

La Cnmc indica que “el tráfico de datos en redes móviles se incrementó por encima del 43% respecto al año anterior y, aunque en 2021 los operadores de red ya comercializaban servicios móviles a través de redes 5G, su tráfico fue aún residual frente al 90% del tráfico total  gestionado a través de redes 4G”. Su desarrollo será clave para el deporte, especialmente en lo que respecta a los nuevos estadios y las posibilidades de streaming que ofrecen los nuevos anchos de banda.

Se trata de innovaciones con una influencia directa en el negocio de las propiedades deportivas. También sobre las OTT, ya que su despegue solo ha sido posible gracias a que actualmente un 89% de las líneas activas cuenta con una velocidad superior a 100 Mbps (banda ancha ultrarrápida), cinco puntos más que hace un año.

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