La Ligue 1 vive tiempos convulsos. Cuando parece que puede recuperarse, en parte, del golpe que todavía sangra provocado por la pandemia y las decisiones adoptadas justo después, viene otro traspiés. En este caso, desde casa. Cuando todo parecía indicar que Ligue 1+, la nueva OTT propia, se haría con los derechos en exclusiva en cerrado del Mundial 2026 en Francia, en el último momento, beIN Sports ha entrado en la puja, doblando su oferta, y dejando en fuera de juego a LFP Media, el brazo audiovisual del fútbol profesional francés. Según L’Équipe, el grupo catarí ha alcanzado un acuerdo con la FIFA tanto para 2026 como para el Mundial de 2030, el que organizarán conjuntamente España, Marruecos y Portugal.
Con este acuerdo, beIN renueva como televisión del gran campeonato de selecciones en el país vecino. Sin embargo, la controversia llega desde el consejo de administración de LFP Media, donde su presidente ha dimitido esta tarde. Nicolas de Tavernost, ex director general de M6 –que tiene los derechos del Mundial en abierto–, no ha durado ni un año en el cargo, al que accedió para intentar reflotar la delicada situación de la liga.
El enfado del ya expresidente de LFP Media proviene de que beIN Media está liderado por el presidente del Paris Saint-Germain (PSG), Nasser Al Khelaifi, lo que se ha entendido por parte de algunos clubes como un boicot interno.




