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Garbajosa (FEB): “Ser clandestino sería terrible; debemos invertir en producción audiovisual”

El presidente de la Federación Española de Baloncesto valora en una entrevista con 2Playbook los avances realizados por el organismo durante los últimos cuatro años y arroja pistas sobre sus planes hasta 2024.

Jorge Garbajosa, presidente de la FEB.

M. Menchén / P. López

“En 2016 pusimos las luces cortas para salvar a la FEB de la quiebra; ahora queremos llegar a 2023 con un proyecto para organizar eventos internacionales”, explica Jorge Garbajosa, sobre el doble reto de gestionar con las luces cortas en el contexto del Covid-19 y las luces largas para no renunciar al crecimiento a futuro. En una de sus primeras entrevistas desde que fue reelegido presidente de la Federación Española de Baloncesto, el directivo afirma a 2Playbook que el haber podido iniciar sus competiciones era fundamental de cara a 2021, un año en que los efectos del Covid-19 serán más palpables que en 2020, según advierte.

¿Qué retos te has marcado para este nuevo mandato al frente de la FEB?

No pienso en un futuro legado, sino en un presente de crecimiento. El único objetivo que tengo para el día en que no siga es que el baloncesto sea mejor que cuando llegué. En 2016 estábamos en una situación económica crítica, y ahora hemos podido pasar la pandemia sin tener que hacer un expediente de regulación temporal de empleo (Erte). La pandemia nos ha cogido en 2020, pero si llega a suceder entonces nos hubiera sido mucho peor. Hemos pasado de estar en número muy rojos a estar en números negros. Nuestras competiciones crecen, son más visibles y ya hemos aprobado poner en marcha en 2021 una tercera competición femenina. Creíamos que era algo justo y un elemento objetivo que refleja el crecimiento de la disciplina. Se han ganado 31 medallas de Selecciones en los últimos cuatro años, pero esto no es autocomplacencia, es sentar las bases para el futuro.

En este mandato vas a tener que ir con las luces cortas y las largas para ir más allá de la situación actual…

Las luces cortas en su día fueron para salvar la FEB de la quiebra deportiva, económica y política. Las luces largas están puestas, pero nos ha faltado tiempo en estos cuatro años. Y tenemos la suerte de que nos han dado cuatro años más para trabajar. Ahora, ¿hacia a dónde vamos? Hacia un proceso de digitalización de toda la federación y nuestras competiciones que queremos culminar en dos años; a llegar al centenario de 2023 con un proyecto ambicioso basado en la organización de grandes eventos internacionales. Es vital y no lo haremos por sacar pecho, sino porque está demostrado que tras celebrar un campeonato aumenta el número de licencias y, por lo tanto, se promueve el baloncesto. Pasó con el Mundial femenino de Tenerife en 2018, un año en que 20.000 niñas empezaron a jugar. Otro proyecto que tengo en mente es la creación de la FEB Futura, un tema multidisciplinar de la Federación 2.0 que me ilusiona mucho.

Habéis firmado un acuerdo con la ACB para apoyar a los clubes de LEB Oro y reestablecer el número de participantes de la Liga Endesa. ¿Hay buena sintonía entre la patronal y la Federación?

Estamos contentos, aunque sabemos que es imposible que llueva a gusto de todos. El objetivo de ambos es grande, difícil y ambicioso: que el baloncesto crezca. Lo que me hace ser optimista de cara al futuro es que tanto Antonio Martín como yo entendemos que el crecimiento va de la mano entre ACB y la FEB. O remamos todos en el mismo barco, o no lo conseguiremos. Si la ACB es mejor, la Federación también lo será, y viceversa, porque somos vasos comunicantes. Muchas veces, por vicios adquiridos o por espejo de otros deportes, pensamos que la Federación y la ACB son entes aparte, y no es verdad. Por supuesto que cada una tiene sus competencias, pero la ACB se coordina a través del convenio de coordinación, que está absolutamente obsoleto. Se firmó en 2008, con caducidad en 2012 y que se ha ido renovando por una cláusula que así lo establecía si no había acuerdo. Nos hemos puesto de plazo renovarlo a finales de este año.

¿Cómo se distribuirán los 500.000 euros que la FEB se ha comprometido a aportar a los clubes de LEB Oro?

Tenemos que pactar con ellos en qué queremos invertirlo. En un año en que los aforos de los pabellones estarán muy limitados, queremos que todos nuestros partidos se emitan a través de varias plataformas, de modo que parte de esos 500.000 euros irá destinado a todas las producciones televisivas par que todos los partidos de LEB Oro se puedan ver. Habrá un sobrante que pactaremos con los clubes cómo repartirlo, si es con reinversión o dándoles el dinero de manera directa. Es algo que decidiremos de la mano de los clubes.

“Se ha mitigado el impacto económico del Covid-19, pero las consecuencias llegarán en 2021”

¿El Covid-19 ha acelerado que todos los pabellones estén listos para emitir partidos y dar visibilidad a los patrocinadores en un contexto de poco público y gran necesidad económica?

Sí. El deporte sin público no tiene sentido, pero el público no se reduce sólo a las canchas. Ahora por desgracia y porque hay que ser responsables, y lo primero es la salud, la asistencia de público está limitado en los pabellones, pero cada vez está más disponible a través de distintas plataformas. Y tenemos que atenderles, tanto a ellos como a los patrocinadores de los clubes. Pasar a ser clandestino sería terrible y de ahí que vayamos a implementar ya un proyecto que teníamos a medio plazo. De las necesidades surgen oportunidades.

¿Cómo se plantea mejorar la producción audiovisual?

En LEB Oro queremos hacer una producción más atractiva, a la altura de nuestra primera competición masculina. Pero hay que encontrar el equilibrio entre hacer una producción atractiva para favorecer el engagement con el espectador y evitar que se vayan todos los recursos que hemos generado a ese fin. Sin dejar de trabajar la parte audiovisual, queremos que los clubes tengan una aportación extra para sus economías en este momento tan complicado. La federación no puede acometer las producciones de los más de 3.500 partidos que se disputan cada temporada. Hay que buscar la fórmula, intentando que los partidos estén cerca del espectador sin estrangular la economía de la FEB ni de los clubes.

Esta modalidad también ha sido una apuesta de la FEB y la Fiba por acercar el baloncesto a un público y a un espectador distinto. ¿Cómo está siendo el desarrollo de la liga 3x3 en el ámbito nacional?

A nivel nacional ha sido una de las grandes desilusiones de este verano debido al Covid-19. El Herbalife 3x3 Series nació en verano de 2019 con cuatro sedes para probar, y la respuesta fue positiva. Este año teníamos siete sedes confirmadas a la espera de una octava, y no se ha podido llevar a cabo por la pandemia. Se ha caído temporalmente y nos ha puesto una piedra en el crecimiento porque este año en blanco nos va a afectar, pero contamos con el apoyo de Herbalife, nuestro socio Madison y las administraciones, que ya quieren renovar. Me hace ser optimista que en la Fiba esta modalidad no se cuestiona: cada vez hay más interés, lo dicen los resultados de audiencia. Y lo que tenemos claro es que no queremos construir la casa empezando por el tejado, lo que se traduce en no acometer proyectos más ambiciosos sin tener una buena base nacional.

¿Te refieres a la liga paneuropea que se planteaba?

Primero queremos crear una base de deportistas con ADN 3x3 que compitan. Pero lo urgente es estar en las competiciones internacionales, y tenemos jugadores muy comprometidos con esta disciplina que nos permite tener presencia en esos torneos a corto plazo. Con la liga paneuropea lo que queremos es ofrecerle al deportista un objetivo deportivo: compite fuerte en España, es el mejor o la mejor, para que tengas la posibilidad de competir con un torneo europeo. Estamos buscando cómo engranar ese torneo con la federación europea e internacional, sabiendo que no podemos tratar el 3x3 como el básquet de cinco contra cinco. Eso supone un esfuerzo dentro de la casa porque llevamos cien años centrándonos en el baloncesto de cinco contra cinco. Esto es un producto nuevo, y está costando no tomar como espejo el baloncesto tradicional.

“Tenemos que intentar que los partidos estén cerca del espectador sin estrangular la economía de la FEB y los clubes”

¿Cuál es la potencialidad derivada de ser organizador de competiciones internacionales?

El que se acerca el baloncesto femenino, se queda, y la mejor manera de que la gente se acerque es mediante las competiciones internacionales. Cuando juega la Selección, las audiencias se multiplican, son la punta del iceberg de nuestro deporte. Si a ese interés se suma el organizar la cita el interés crece porque permite elaborar un plan de promoción más intenso. Para el Eurobasket femenino de 2021 no sólo está la FEB y la federación valenciana, también participan el Comité Olímpico Español (COE), el Valencia Basket, el Ayuntamiento de la ciudad y la Diputación, la Fundación Trinidad Alfonso y el Consejo Superior de Deportes (CSD). Tenemos un comité organizador que nos va a permitir llegar adonde queramos, dentro de lo que permite la pandemia. Ese trabajo de promoción es la clave, y si los resultados deportivos acompañan, el impacto en licencias es aún mayor.

¿Cómo estáis trabajando con los patrocinadores para mantener su apoyo e implicación?

Se han juntado tres circunstancias para tener un feedback positivo. Por un lado, la credibilidad de la organización, que es un concepto etéreo, pero que es tan básico como que crean en ti. En estos cuatro años hemos sido noticia por buenas noticias. Por otro lado, la Fiba ha conseguido reestablecer el calendario para no perder ni un solo evento internacional pese a que el aplazamiento de Tokio 2020 obligó a cambiar el resto de eventos de todos los deportes. Así, no se va a perder ni un solo activo para los patrocinadores. En tercer lugar, el calendario es a largo plazo, y eso te permite tener acuerdos a largo. Además, la Fiba y la FEB han demostrado ser flexibles e innovadoras para que los patrocinadores puedan mantener su retorno pese a la finalización de los torneos por el Covid-19.

El CSD declarará profesional la liga femenina de fútbol. ¿El baloncesto femenino también puede serlo?

Un matiz: puede ser incongruente, pero una cosa es que la liga no sea considerada profesional, y otra es que sus deportistas no lo sean. Todos queremos mejores condiciones para los clubes y deportistas, pero a veces lo excelente es enemigo de lo bueno porque, por querer hacerlo muy bien, lo podemos hacer muy mal. Para que una liga sea profesional se exigen unos requisitos que son inasumibles para nuestros clubes a día de hoy. Hay que tener paciencia. Estamos creando unas estructuras en la liga femenina, y el ejemplo es que hace cuatro años los clubes lamentaban que el 90% de las jugadoras de la Selección lo hacían fuera de España. Hoy día el 90% de las jugadoras de la Selección juegan en la Liga Femenina Endesa. Hoy los clubes están económicamente más fuertes que antes y, pese a la pandemia, la liga ya está en marcha. Estamos trabajando para que algún día sea posible. Tenemos que evitar empezar esta carrera con un sprint que nos lleve a estar asfixiados en el tercer kilómetro. Queremos tender hacia el profesionalismo absoluto con un convenio colectivo, pero correr demasiado se nos puede volver en contra a todos.

¿Genera presión tender hacia el mimetismo con el fútbol?

Hay que hacer mucha pedagogía. Entiendo la ambición y las aspiraciones de los deportistas que compiten en competiciones no consideradas profesionales, pero insisto en que hay que tener paciencia. Se podría hacer mejor y todo es debatible, pero queremos tener un crecimiento sostenible tras los avances realizados en los últimos años. La realidad es que la Liga Femenina cada vez es mejor, con mejores audiencias y con clubes con mejores posibilidades económicas. El mensaje de hacer profesional la liga femenina es muy atractivo, pero ahora mismo es inviable. Seguiremos trabajando en ello.

¿Qué le pides a Ley del deporte?

Le pido algo previo, que es la coordinación entre las partes para elaborar la Ley. Hay que conjugar las ligas nacionales con el interés de los atletas, con la participación de nuestros clubes en torneos internacionales, pero no podemos olvidarnos de que el motor que arrastra y tira de cada uno de los deportes son las selecciones nacionales. Es algo innegociable, y no porque dependan de la Federación, sino porque hay que defender al motor del deporte para reinvertir todo lo que generan en el crecimiento de nuestras estructuras.  Creo que tenemos que poner en el foco el crecimiento global del deporte, por lo que no puedo decirte una reivindicación en concreto para la FEB. Incluso si tenemos que hacer concesiones por el bien del deporte, lo haremos.

Hace unos meses Adesp y España Activa cifraron en el 38% la caída del negocio del deporte español por el Covid-19. ¿Mantienes esas previsiones?

Soy muy cauto. Se han hecho muchas cosas para minimizar el impacto de la crisis, y creo que a corto plazo se ha conseguido. Pero las consecuencias llegarán en 2021 y tenemos que prepararnos para ello, por eso creo que empezar las competiciones ahora minimizará el impacto del Covid-19 durante el próximo año. El estudio pretendía visibilizar los riesgos que corremos y sí que pido a las administraciones apoyo y que se tome al deporte como referencia de seguridad. Si no, el año 2021 puede ser muy duro.

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