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El fitness mundial, del ‘reino’ de los 100.000 millones a los ‘infiernos’ de la pandemia

El sector avanzaba con paso firme en el arranque de 2020 para superar una barrera de facturación hasta el momento infranqueable, pero la Covid-19 se ha llevado por delante la mitad del negocio, sin saber cuántos años harán falta para recuperarlo.

Hace un año las cadenas de gimnasios empezaban a bajar la persiana, algunas de forma voluntaria y otras forzadas por las autoridades. La Covid-19 y su letalidad aún era tema de debate y nadie sabía a ciencia cierta qué iba a pasar. Doce meses después, muchos de los interrogantes siguen sin respuesta, pero de lo que nadie tiene dudas es que el golpe de la pandemia ha sido demoledor para una industria que crecía de forma meteórica. De un 2020 en el que podía superarse por primera vez los 100.000 millones de dólares de facturación global, a un 2020 en el que los más optimistas hablan de un retroceso del 30% y los más pesimistas reconocen hundimientos cercanos al 60%. De los cielos a los infiernos en cuestión de meses.

Vamos a necesitar varios años para recuperar los niveles previos a la crisis, y eso que los primeros meses de 2020 estaban siendo espectaculares, con crecimientos de doble dígito”, reflexiona un ejecutivo. Es una opinión extendida por la mayoría de los profesionales en España, pero también por los responsables de las grandes cadenas internacionales. “2020 fue el año más difícil en la historia de Basic-Fit y la industria del fitness. Comenzamos el año con fuerza, con un número récord de aperturas y incorporaciones de clubes”, admitía Rene Moos, director general de la mayor cadena europea de bajo coste, en la última presentación de resultados.

Los primeros datos hechos públicos confirman esa debacle, que se ha cebado especialmente con el modelo norteamericano de franquicias. Ihrsa, principal asociación del sector a nivel global, ha cifrado en el 58% la caída de la facturación del mercado estadounidense del fitness. Una factura de 20.000 millones de dólares que se ha llevado por delante al 14% del parque de clubes y 1,4 millones de puestos de trabajo. Hasta ocho grandes cadenas han presentado concurso de acreedores para renegociar deuda o directamente cerrar. Se trata de 24 Hour Fitness, Town Sports, Gold’s Gym y los estudios de cycling Flywheel y Cyc Fitness, o la cadena de boutiques YogaWorks. Entre todas suman más de 300 cierres en un año.

El golpe habría sido teóricamente inferior en Europa, si bien la última actualización se hizo a finales de septiembre, cuando no se contemplaba que el cierre parcial o total de los gimnasios se extendería por tanto tiempo. Tras el verano, Deloitte y EuropeActive, organización que aglutina al sector europeo del fitness, cifraron el retroceso interanual de 2020 en el 30%, aunque con “significantes diferencias entre los países”. Por ejemplo, los gimnasios españoles anticipan un retroceso del 53% de las ventas respecto a 2019.

La patronal Fneid advirtió a principios de año que, sin un plan de ayudas públicas, el 44% de los negocios no podrían regresar. El problema no es otro que la crisis cogió a muchas cadenas con elevados niveles de endeudamiento fruto de la rápida expansión que se inició en 2015, mientras que otras compañías son de carácter familiar y carecen del músculo financiero necesario para reponerse.

“Puede llevar años recuperarse del daño económico del Covid-19”, explica Melissa Rodriguez, responsable de investigación en Ihrsa. “Son en gran medida negocios de costes fijos, por lo que una disminución de los ingresos en un grado tan grande tiene consecuencias devastadoras, tanto a corto como a largo plazo”, añade Brian Smith, director de consumo del banco de inversión Piper Sandler.

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De hecho, las operaciones de financiación se han sucedido en los últimos meses. Basic-Fit firmó en febrero un préstamo de 150 millones de euros para solventar los problemas de caja mientras no puede girar recibos; el fondo Brait y Richard Branson han salido en auxilio de Virgin Active con un salvavidas de 78 millones; fondos gestionados por JP Morgan y Ben Oldman han capitalizado 40 millones de deuda y han aportado nuevos recursos para rescatar a la española Forus, y Viva Gym Group ha recibido inyecciones de sus socios actuales por más de 13 millones para protegerse durante la pandemia. David Lloyd, The Gym y Pure Gym también realizaron movimientos en el mercado para reestructurar su pasivo.

Las necesidades de capital han cubierto el agujero de los últimos meses y pretenden dar estabilidad durante los próximos meses, para los que aún se desconoce cuál será el ritmo de recuperación de la demanda y si el ecosistema de proveedores estará listo para afrontar un pico de pedidos para la renovación de las instalaciones, pues las tensiones en el comercio internacional han dejado al fitness como uno de los daños colaterales hasta nuevo aviso.

El pasado 11 de noviembre entró en vigor una fuerte subida arancelaria a los productos importados desde Estados Unidos a Europa que también afecta a las máquinas de entrenamiento. Su tasa a la importación se ha situado en el 25%, y en juego hay un negocio de 142 millones de euros a la Unión Europea (UE). España compró equipamiento a EEUU por 5,5 millones de euros, lo que supone un 3,8% de la compra que los países de la Unión realizaron a Estados Unidos el año pasado.

Los fabricantes con factorías en el gigante norteamericano y las cadenas de gimnasios admitían entonces sentirse preocupados por este castigo arancelario, que supone una pérdida de competitividad respecto a los players que fabrican en Europa o Asia, como Technogym, Matrix o BH Fitness. Afecta al equipamiento de cardio y de musculación, incluidos remos y mancuernas. “Repercutirá en el precio medio del producto y tendremos que sacrificar parte del margen para que la subida sea razonable; el impacto para nosotros será muy alto, pero intentaremos que para el cliente no lo sea”, advertía Eduardo Burguete, responsable del negocio de Precor en España y Portugal. La elección de Joe Biden como presidente de Estados Unidos ha rebajado la tensión entre ese país y la Unión Europea, que han alcanzado un acuerdo para suspender el incremento arancelario durante tres meses, a la espera de alcanzar un pacto sin fecha de caducidad.

En el otro lado del mundo, Asia, el problema para quienes fabrican allí está en el colapso de las rutas comerciales marítimas y las dificultades de las fábricas para absorber el fuerte aumento de pedidos en las categorías de fitness home, pues nadie preveía el boom que hubo durante el confinamiento y que se mantiene por ahora. Actualmente el gigante asiático representa el 41% de las importaciones de fitness en la UE, que entre enero y noviembre de 2020 se situaron en 2.637 millones de euros, según los últimos datos publicados por Eurostat.

Son los principales vaivenes internacionales en una industria repleta de campeones nacionales, pues sólo un puñado de cadenas puede decir que realmente cuenta con implantación en varios países. De ahí que la crisis no afecte por igual a todas las empresas, que en función de su ámbito de actuación está sobrellevando mejor la crisis.

Mientras tanto, las cadenas de gimnasios continúan adaptando su operativa a cada mercado. Donde más ha afectado la disparidad de criterios es en el Viejo Continente, pues cadenas como Basic-Fit, McFit o Holmes Place operan en varios países y no siempre se han aplicado las mismas medidas de control o ayudas públicas a los negocios forzados a cerrar. A 15 de febrero de 2021, una veintena de países mantenían cerrados todos los gimnasios ante el repunte de contagios, incluidos cuatro de los cinco principales mercados del fitness continental: Alemania, Reino Unido, Francia e Italia. España, que cierra el top five, se mantiene al igual que Noruega con cierres regionales, en función de la evolución de la pandemia. De hecho, sólo se ha reabierto, y no siempre a plena capacidad, en la zona de los Balcanes, según datos de EuropeActive.

El mapa rojo que exhibe la organización en su página web es un reflejo de la situación del sector, que antes del Covid-19 confiaba en mantener el aumento del ritmo al que crecía como ya sucedió en 2019. Los datos de Deloitte situaban la facturación del sector en 28.200 millones de euros en el año previo a la pandemia, con una mejora interanual del 3,1%. Ihrsa, sin embargo, muestra una caída atribuible a la fluctuación del cambio euro/dólar en la elaboración de su informe anual. “Europa tiene fuertes perspectivas de crecimiento considerando no solo los mercados sólidos y maduros de Europa Occidental, sino también el potencial de los mercados de Europa del Este”, señala en el último Ihrsa Global Report 2020.

No obstante, Europa es el mercado que menos ha crecido a nivel mundial desde 2016, según los datos recopilados en este estudio. Su avance ha sido del 7% en cuatro años, hasta 31.257 millones de dólares, mientras que el número de socios ha repuntado un 10% en este ciclo de cuatro años, hasta 64,76 millones de personas inscritas a un centro de fitness.

La caída del ingreso medio por abonado, de 503 dólares a 487 dólares anuales, guarda relación con la propia evolución de este negocio en el Viejo Continente, pues el principal driver de crecimiento ha sido la irrupción de cadenas de bajo coste que facilitaron el acceso a la oferta de actividad física. De ahí también el fuerte aumento del parque de instalaciones, que ha pasado de 42.696 a 63.644 clubes entre 2016 y 2019. Ahora está por ver dónde se situará la corrección, pues se da por hecho que muchos operadores independientes no podrán sobrevivir y que no todos los locales serán absorbidos por cadenas más grandes.

Ahora bien, si hay un mercado que marca el pulso del conjunto de la industria, ese es Estados Unidos, que por sí solo genera más ingresos que toda Europa y supera al agregado del resto del mundo. El gigante norteamericano generó 35.033 millones de dólares en 2019, según Ihrsa, y es el motor que ha hecho que Norteamérica incluso lidere el crecimiento de los últimos cuatro años pese a la madurez de la oferta. El avance ha sido del 26% desde 2016, hasta 37.978 millones de dólares, y en su caso con una clara mejora del ingreso medio por abonado y club.

A diferencia de Europa, en la cuna del fitness ya se había producido una corrección del número de clubes, pasando de 55.003 en 2016 a 47.957 centros operativos en 2019. Pese a ello, la base de abonados ha ido a más, con un alza del 12% en este ciclo de cuatro años, hasta 70,36 millones de personas. Es el claro impacto del fenómeno boutique, cuyas cuotas son mucho más elevadas que las del gimnasio tradicional. Es más, el ingreso medio anual por socio se ha disparado en Norteamérica, pasando de 480 dólares a 540 dólares, un 12% más.

La crisis se ha llevado por delante toda perspectiva de crecimiento en el corto plazo, y un grupo de congresistas llevaron a la Cámara a principios de febrero la denominada Gyms Act. Esta ley de supervivencia y mitigación para los gimnasios permitiría a las cadenas acceder a un paquete de ayudas por 30.000 millones de dólares (24.800 millones de euros). Si la medida prospera, las compañías podrán acceder ayudas que cubrirán hasta el 45% del negocio que se generó en 2019, antes de la pandemia, o hasta una caída de 20 millones de dólares (16,5 millones de euros) en la facturación, lo que sea menor.

La influencia norteamericana en la escena internacional no es menor, pues allí tienen su sede algunas de las masterfranquicia que más rápido han buscado la internacionalización con socios locales. Pero también es el origen del fenómeno boutique, conceptos globales como CrossFit y o fenómenos que buscan revolucionar el consumo de fitness como es Peloton.

Self Steem Brands es el propietario de Anytime Fitness, la única cadena presente en todos los continentes con 4.800 gimnasios en 32 países, incluido España, pero también controla Basecamp Fitness y The Bar Method. Lift Brands cuenta en su porfolio con Snap Fitness, 9Round o YogaFit, con los que suma más de 2.500 clubes en 27 territorios distintos. Gold’s Gym y Planet Fitness también han buscado replicar su modelo en el extranjero, normalmente empezando por Asia-Pacífico o Latinoamérica.

Asia-Pacífico es la región a la que muchos operadores miran, con especial atención a China. Las 19 principales ciudades del gigante asiático apenas cuentan con un 3,9% de su población inscrita a un gimnasio, una bajísima penetración que lo convierten en uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento. Y eso que los ingresos del fitness entre 2016 y 2019 ya se incrementaron un 68%, hasta 4.747 millones de dólares.

Podría decirse que el grueso del crecimiento de la región lo ha generado China, pues las estadísticas de Ihrsa revelan que, en ese mismo periodo, el negocio agregado por el fitness en este conglomerado de países avanzó sólo un 17%, hasta 16.826 millones de dólares.

“El mercado se ha desarrollado rápidamente durante más de 20 años, pasando por varias fases de desarrollo en las últimas dos décadas; en los últimos años, la industria del fitness ha vuelto a experimentar un crecimiento acelerado, aunque todavía se encuentra ante una de falta de estándares industriales unificados”, apunta un informe de Deloitte e Ihrsa sobre esta región.

Para entender el potencial del fitness en el mayor mercado mundial por población bastan tres datos: la facturación es una décima parte de la que se genera en Estados Unidos, con 8,79 millones de abonados su implantación es inferior que la de Alemania o Reino Unido, y eso que sus 27.600 instalaciones representan un 43% de las que hay en toda Europa.

En un país que hace años dio prioridad a la lucha contra la obesidad infantil y el sedentarismo, los gimnasios compiten con su espacio frente a otras disciplinas como el fútbol y otras pruebas populares que buscan replicar allí el éxito de sus eventos en Occidente. En esa pugna están operadores como LuckyBird, Will's, Tera Wellness, Physical, Sinofit, Ingym, Good Feeling, que en total dan servicio a 1,52 millones de abonados, un 17% de los clientes totales.

China, al igual que en otros sectores, es el gran gigante a conquistar a medio plazo

Son datos que demuestran que la industria del fitness en China está muy atomizada. “El mercado nacional está fragmentado en regiones, con marcas regionales distintivas.  Sin embargo, se espera que el nuevo capital que ingrese al mercado genere marcas a nivel nacional.  Con el tiempo, el mercado desarrollará más nichos y las marcas se volverán más estratificadas”, anticipa Deloitte, que cifra en más de 700 millones de personas el mercado potencial para el fitness en la región.

El primer paso para ese objetivo es reconstruir la confianza, después de casi seis meses desde que se inició la reapertura de centros. En junio de 2020 y con la pandemia nacional teóricamente bajo control, más del 90% de los gimnasios y estudios de fitness han ido subiendo la persiana gradualmente, si bien su uso está en entre el 70% y el 80% de lo que era habitual antes de la pandemia. El ingreso medio anual por socio en las grandes ciudades es de 540 dólares.

Si bien por tamaño no hay duda de que China es la oportunidad, grandes franquicias como Planet Fitness o Anytime Fitness han preferido entrar en Asia-Pacífico a través de mercados más maduros como Australia, Japón o Corea del Sur; en el caso del país oceánico, la tasa de penetración del fitness es del 15,3%, por el 14% de Nueva Zelanda. Ambos mercados están en el top ten por tasa de penetración del fitness en la sociedad.

Sin embargo, también están en la lista de los que menos crecimiento han generado en los últimos cuatro años, pues conjuntamente han pasado de 2.909 millones a 3.236 millones, un 11% más. Japón, con una alta tasa de oferta pública y players como Konami, se ha hundido un 24%, hasta 3.943 millones de dólares, acuciada por el impacto del cambio de divisas y el menor interés de los jóvenes en el gimnasio como opción para entrenar. De hecho, muchos operadores están reenfocando su oferta hacia los mayores de 65 años, en una sociedad ya de por sí envejecida.

Otra de las regiones en las que los operadores estadounidenses tratan de dejar huella es Latinoamérica, donde la situación económica y el importante arraigo del bajo coste han hecho que el crecimiento de la base de abonados no se traduzca en un mismo aumento de los ingresos. Entre 2016 y 2019, la facturación de las empresas que operan en los países de habla hispana sólo se incrementó un 2%, hasta 6.149 millones de dólares, pues en 2018 sufrió un bache del que había empezado a recuperarse. Hasta que llegó la pandemia.

Se desconoce cuál será el impacto en términos de abonados, pues se trata de un territorio muy sensible al precio. Es más, los datos recabados por Ihrsa revelan que es la región con el peor ingreso medio anual por cliente, y encima a la baja. Si en 2016 las empresas obtenían 302 dólares por usuario, este importe bajaba a 295 dólares en 2019. Es decir, más usuarios (+5% en un ciclo de cuatro años) que han sido introducidos gracias a la reducción de las barreras de entrada.

Brasil es el país más competido, pero también el que más mueve en toda Latinoamérica con 2.168 millones de dólares en 2019, si bien sólo ha crecido un 3% en cuatro años en términos de ingresos. “El mercado brasileño del fitness ha cambiado en los últimos años debido a la entrada de nuevos actores en el segmento del alto volumen y precios bajos”, explicaba meses atrás Flávia Fonseca, directora de franquicias de Bodytech, uno de los principales operadores de Brasil, con unas ventas anuales de más de 60 millones de euros.

La compañía opera 102 instalaciones en el país, 71 con la marca Bodytech, que está más dirigida al segmento premium, y 31 más con Fórmula, adquirida en 2008 y que hoy ya tiene 31 clubes que sufren el tener un posicionamiento medio. Es una de las víctimas del fenómeno Bio Ritmo Academia, el actor más importante en el mercado brasileño gracias a una rápida expansión bajo el modelo low cost y las franquicias. Su negocio rondaba los 58 millones de euros al cierre de 2020.

El grupo dio entrada al fondo canadiense de pensiones a finales de 2019, en una operación que le permitió recaudar 252 millones de dólares (212 millones de euros) a cambio de ceder un 12,4% del capital. Los recursos permitieron compensar las pérdidas de ejercicios anteriores y dotar de más músculo a un gigante que arrancó 2021 con 920 gimnasios, 539 de los cuales en Brasil y el resto en países de Latinoamérica como México y Colombia.

La elección de estos mercados no es casual, pues el azteca es el segundo en el que más negocio hay en el continente, con 1.872 millones de dólares. Colombia, por su parte, es sinónimo de cierta estabilidad económica y política, aunque su volumen de facturación es muy inferior, con 376 millones de dólares. Allí, hay otro gigante que también se llama Bodytech, cuyo pilar de crecimiento ha sido explotar el binomio deporte-salud desde el primer día. Eso sí, incluso ellos han tenido que lanzar su propia marca en este ámbito para evitar la fuga de una base de 300.000 clientes entre 170 gimnasios en Colombia, Perú y Chile.

El último continente por facturación es África, que junto a Oriente Próximo reportó unos ingresos agregados de 4.204 millones de dólares en 2019, un 42% más que en 2016. El crecimiento viene sobre todo de los países de la zona austral, cuyas ventas se han disparado un 82% en cuatro años, hasta 1.691 millones de dólares en el año previo a la Covid-19, según Ihrsa. Por el contrario, el avance en Oriente Medio y norte de África ha sido del 24% en este mismo periodo, hasta 2.513 millones de dólares.

Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha sido la puerta de entrada natural para muchas de las franquicias internacionales, como UFC Gym, Anytime Fitness, VivaFit o Viva Gym. Ahora bien, también han surgido gigantes locales como la saudí Leejam, que ha construido una red de 135 centros en la región bajo la marca Fitness Time. Sus ingresos ya rondan los 150 millones de euros anuales, con la ambición de seguir creciendo en nuevos territorios del norte de África.

Es un mercado sin excesivos grandes players, pues otro nombre fuerte es el de Virgin Active. La cadena controlada por el fondo sudafricano Brait tiene más de 130 gimnasios en Sudáfrica, donde las ventas retrocedieron un 51% interanual en el último ejercicio, finalizado en marzo de 2021. En total, sus ingresos fueron de 83,9 millones de libras, confirmándose como su principal mercado por encima de Reino Unido o Italia.

“A pesar de los conflictos en varios países de Oriente Medio y norte de África, existe una demanda de fitness, ya que los consumidores buscan ejercitarse y cosechar los beneficios de un estilo de vida activo”, considera Ihrsa. El interrogante es si capitalizar ese éxito será cosa de marcas internacionales o del surgimiento de operadores locales.

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