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El fitness se toma el pulso tras anticipar una caída del 30% por el Covid-19

Los principales directivos del sector miran a 2022 como el año de la recuperación, si bien los gimnasios apuntan a que esperan retomar la normalidad a partir del último trimestre de 2021.

fitness covid19

La pandemia del Covid-19 ha dado lugar a una crisis sanitaria que ha derivado en económica por el freno de la actividad en múltiples sectores, incluido en deportivo. Y en ese segmento, la industria española del fitness representa el cuarto mayor mercado de Europa, con una facturación que superó los 2.350 millones de euros en 2019. Sin embargo, el virus ha obligado a los gimnasios a poner el contador a cero. La patronal del sector estima que los operadores facturarán un 44% menos entre marzo de 2020 y febrero de 2021. Esa caída en los ingresos se traduce en una pérdida del negocio agregado superior a 1.108 millones de euros, según un estudio realizado por la Universidad de Sevilla y la consultora Valgo.

Todo ello, en un año en que cadenas como Viva Gym, Altafit y Dreamfit preveían realizar su mayor plan de aperturas en España. “El Covid-19 nos ha costado entre quince y diecisiete aperturas que no hemos podido realizar; las tenemos firmadas e intentaremos salvarlas, pero antes debemos hablar con los propietarios de los locales”, explica a 2Playbook Juan del Río, consejero delegado de Viva Gym Group, la mayor cadena de gimnasios de la Península Ibérica con 96 instalaciones y un negocio de 85 millones de euros hasta 2019.

Tras firmar un año con un crecimiento a doble dígito, en 2020 año espera una caída en las ventas de al menos el 30%, un porcentaje que se repite en las previsiones de la mayoría de compañías. Del Río cree que la recuperación empezará en septiembre de 2021, mientras que el consejero delegado de BeOne, Roberto Ramos, asume que “esperamos un primer semestre de 2021 muy duro y por lo tanto será también un año de sufrimiento y de números por debajo del 2019”.

Son previsiones algo más pesimistas que las que reflejaba el informe elaborado por la Universidad de Sevilla y Valgo, pues si el pasado junio el 35% de los operadores creía que lograría recuperar el negocio perdido en el primer semestre de 2021, en la actualidad la mirada está puesta en 2022. “Tenemos que ir con luces largas”, explica Ramos. “Hace meses creíamos que en septiembre volveríamos a la normalidad y, sin embargo, no ha sido así”, recuerda Del Río.

Se estima que las cadenas han sufrido una caída de abonados de entre un 30% y un 35%, que en verano se ha visto agudizada por la estacionalidad del sector, que concentra su periodo de más bajas durante las vacaciones. “Somos un negocio de inercias porque los clientes se apuntan en septiembre o enero, y por lo tanto no tendremos un repunte de altas en cuanto ya esté disponible la vacuna”, apunta Ignacio Triana, presidente de Forus.

Los gimnasios españoles esperan dejar de facturar 1.100 millones de euros entre marzo de 2020 y febrero de 2021

 Tampoco ha ayudado que el teletrabajo se haya mantenido, así como la incertidumbre sobre el curso escolar. “Todo ello ha provocado que los padres y madres decidan no venir al gimnasio, y lo mismo ocurre con los universitarios, que es un público bastante afín a nuestros centros”, analiza José Antonio Sevilla, director general de Altafit.

“Estamos gestionando con incertidumbre de qué va a pasar, sobre todo al gobernarse con normativas improvisadas que deben aplicarse de un día para otro; lo que funciona en una región, debes adaptarlo en otra”, lamenta Sevilla, líder de una cadena de gimnasios que opera en todas las comunidades autónomas de España, a excepción de Cantabria, Ceuta y Melilla.

Los directivos reivindican el papel de los centros deportivos en plena crisis sanitaria. “En Cataluña decretaron el cierre de gimnasios pese a estar preparados para dar un servicio que mejora el sistema inmunológico de las personas”, afirma Ester Ribera, directora de operaciones de Snap Fitness en España. Finalmente, el sector denunció y ganó la batalla judicial a la Generalitat tras lograr un fallo favorable del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Las cadenas confían en ganar el debate de la seguridad en los centros deportivos, y para ello se apoyan en datos. En Estados Unidos, una investigación elaborada por la organización internacional de clubes de fitness Ihrsa afirma que la tasa de infección de Covid-19 en instalaciones deportivas es del 0,0023%. “Los gimnasios están manteniendo a la sociedad norteamericana sana, y no hay evidencia de que se originen positivos en los centros”, sostiene el informe, que monitorizó los accesos y la tasa de contagio en centros de algunas de las principales cadenas de gimnasios del país, como Planet Fitness, Anytime Fitness, Life Time y Orangetheory Fitness.

Más allá de la cuna del fitness, Estados Unidos, otros países han realizado estudios para verificar que los clubes son espacios seguros y libres de Covid-19. UKActive, organismo que aglutina a las principales cadenas de gimnasios de Reino Unido y que actúa como lobby del sector en ese país, estimó que por cada 10.000 accesos a centros deportivos sólo se testaron 0,020 positivos.

“Están demostradas las bondades que ofrece nuestro sector y lo importante que somos para trazar positivos”, añade Sevilla. Viva Gym también ha trackeado a sus clientes, con sólo un 0,04% de positivos. Para ello, las compañías han mejorado sus sistemas de acceso a los clubes y sus plataformas tecnológicas para ofrecer entrenamiento virtual, algo que Altafit y Holmes Place se plantean ofrecer mediante contenidos gratuitos y de pago, mientras que Viva Gym lo plantea como un servicio adicional al acceso de quienes paguen su cuota más cara. “Así podríamos conseguir que se eleve el ticket medio”, señala Del Río. “Nosotros también lo ofreceremos como un añadido sin pago adicional; fidelizar al abonado ya es mejorar el negocio”, defiende Roberto Ramos.

El Covid-19 ha supuesto un disruptor para una industria que hasta hace dos meses no había hecho una apuesta decidida por la tecnología y el entrenamiento virtual. Los gestores continúan defendiendo la preparación online como prioritaria, pero el digital ya dejado de ser una amenaza para convertirse en un aliado para retener a sus clientes durante la cuarentena y un complemento para mejorar la experiencia del cliente, conocerlo mejor y mantener la relación 24/7.

Sin embargo, los directivos afirman que el reto de fondo no ha cambiado con la pandemia. Hay un 40% de la población española que hace deporte y no con nosotros; ahí hay mucho negocio y muchos clientes a los que acompañar”, defiende Triana. Otros ponen el foco más allá del público deportista y lo orientan hacia los sedentarios. “Nuestra actividad tiene más sentido que nunca tras la pandemia”, asegura Juan del Río.

La crisis sanitaria y la derivada crisis económica apunta a celebrar los cambios en el mapa del fitness español, con gimnasios que cierren, otros que se vendan y algunos operadores aprovechando para digerir inversiones o ganar presencia en el sector a golpe de operación corporativa. “Seguimos analizando oportunidades y proyectos tanto de licitaciones como de operaciones corporativas, pero ahora debemos poner luces largas a la hora de analizar la situación”.

Es probable que la industria continúe concentrándose, aunque lo hará con cautela. “El Covid-9 ha reafirmado la importancia de la protección de la caja y de vigilar el nivel de apalancamiento, y lo digo porque estas dos cuestiones son las que van a hacer que algunas compañías lo pasen muy mal e incluso quiebren”, advierte el consejero delegado de BeOne.

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