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La banca tradicional, ¿una nueva oportunidad para el fútbol español?

Los bancos han vuelto a abrir el grifo de la financiación a los clubes, cuyos compromisos con las entidades de crédito ya rondan los 1.000 millones de euros. Dos quejas: financiación cara y corto plazo en la devolución.

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Reunión de Zoom a las 17:00 horas. Anfitrión: Javier Tebas. Invitados: pongan aquí el nombre de todos los bancos españoles y los fondos de inversión especializados en la industria del fútbol. Las videoconferencias se convirtieron en una herramienta básica para todos los profesionales durante la fase más crítica de la pandemia, y LaLiga tiro de ellas para reunirse periódicamente con la comunidad inversora y lanzar un mensaje claro: no habrá impagos en el fútbol español. Y no es para menos, pues los clubes tienen asegurados más de 1.000 millones de euros de liquidez con este tipo de entidades, que cada vez se han abierto a financiar más y con mejores condiciones.

No ha sido así durante toda la gestión de la peor crisis por la que atraviesa el deporte en 75 años, ya que fuentes conocedoras de las conversaciones que se produjeron entre marzo y mayo coinciden en el análisis: “En los tres meses duros del Covid-19 se pararon todas las operaciones, porque bancos y fondos eran muy escépticos a dar precio, o el que daban era muy elevado; ahora ya hay unos planteamientos y propuestas que se acercan a la época pre-Covid y son competitivas”. Y los hechos refuerzan esta opinión, pues el Levante UD ha levantado 60 millones de euros para su plan patrimonial y el Cádiz CF ha logrado liquidez para reforzar la plantilla de cara a su regreso a LaLiga Santander.

A esta reapertura del grifo ha ayudado la finalización de la temporada y el cobro de todos los ingresos por televisión, pero también un cambio táctico en los estatutos que perseguía reforzar ese mensaje de tranquilidad a los financiadores. “La mejora de nuestro rango con respecto a otros acreedores privilegiados ha reducido aún más los riesgos del cobro de las operaciones”, razona Pedro Caro, director de Rights and Media Limited en la Península Ibérica y uno de los veteranos en el mercado de capitales para clubes de fútbol.

A esta salvaguarda introducida por Tebas hay que añadir las líneas ICO abiertas por el Gobierno, con las que muchos clubes han podido refinanciar deuda y no estrangular su tesorería. FC Barcelona y Real Madrid obtuvieron en torno a 200 millones de euros por esta vía, el Atlético de Madrid recibió 60 millones más y el Real Betis otros 40 millones respaldados con los derechos de Lo Celso. Además, muchos otros clubes lograron pequeñas líneas, si bien otros se quedaron fuera de esta ventana porque les penalizaba estar cumpliendo aún convenio de acreedores, por más superado que esté. “Es una ocasión que no podemos perder, porque si ven que cumplimos también verán que no somos aquellos locos peligrosos de finales de los noventa, sino que tenemos una gestión muy profesionalizada”, admiten desde uno de los clubes habituales en competiciones europeas.

Barça y Madrid lograron 100 millones de euros cada uno en préstamos avalados por el ICO

La inercia ya era positiva antes de la crisis, pues un estudio interno del Consejo Superior de Deportes (CSD) muestra que la exposición de las entidades de crédito hacia la competición alcanzó su punto más alto de los últimos siete años en 2018-2019, hasta 757,15 millones de euros. Se trata de una subida interanual del 8,9%, inferior a la que se registraría al término de 2019-2020 si se cumplen los presagios de la industria, que apunta a una cifra récord de más de 1.000 millones de euros si se tiene en cuenta la nueva financiación recibida por clubes como Real Madrid y Levante UD para sus respectivas remodelaciones del estadio.

El informe del ente presidido por Irene Lozano señala que, en el caso de LaLiga Santander, “algunos clubes han aumentado su deuda bancaria de forma considerable durante este ejercicio, al haber obtenido nueva financiación a largo plazo para acometer varias inversiones”. En el caso de LaLiga SmartBank, indica que “entre los clubes que se han mantenido en la misma categoría no hay variaciones muy relevantes, salvo en el caso de uno que ha obtenido financiación nueva, y el volumen de deuda de estos clubes sería inferior en total al del ejercicio pasado”.

Ramón Alarcón, consejero y director de negocio del Real Betis, comparte que finalmente “no ha habido un cierre de la financiación, pero sí algo de encarecimiento, porque estaban llegando a niveles de banca comercial”. Ha habido operaciones que han oscilado entre el 2,5% y el 5%, frente al más del 10% que algunos equipos llegaron a pagar por este tipo de liquidez cuando el estallido de la burbuja inmobiliaria dejó a muchos al borde del KO.

De hecho, esta competitividad en los tipos de interés es la que explica situaciones como la de 23Capital, que ha cesado todas sus operaciones en España y cerrado la oficina de Barcelona, pese a que un año antes financió el pase de Joan Félix al Atlético de Madrid y el de Antoine Griezmann al Barça. “Has de tener mucha operación de cierto volumen para tener cierta estructura”, señala un banquero sobre la imposibilidad de poder mantener equipo en un país a base de operaciones puntuales de gran envergadura. El negocio, admiten, está en facilitar el acceso al crédito a clubes pequeños y medianos.

Ahí es donde hay una mayor dependencia sobre los derechos de televisión, que son la principal fuente de ingresos y la línea de facturación que mejor ha resistido el golpe del Covid-19. Además, es el segmento donde los analistas ven posible un mayor mantenimiento del volumen de ventas asociadas al mercado de fichajes, otro de los derechos que suele usarse como garantías de estos préstamos. “Los precios serán más razonables para los grandes, para pequeños y medianos hay ventas actuales con precios bastante decentes e interesantes”, Xavier Vilaseca, consultor deportivo y ex de 23Capital.

En su opinión, tras la crisis “se continuarán utilizando las mismas fórmulas de financiación, pero habrá algunas innovaciones para estructuras más complejas, como renovaciones de estadios”. Donde se abre el interrogante es en la continuidad del modo de pago conseguido por el Real Madrid, cuya única garantía para la devolución del préstamo de 575 millones en la operación Bernabéu son los nuevos ingresos que genere el complejo cuando esté 100% operativo.

“A largo plazo será interesante ver si los clubes potentes se pueden financiar de forma más recurrente con algún tipo de fórmula en torno al ticketing, aunque ahora es algo que no puede plantearse por el Covid-19”, añade Vilaseca. Es una opinión compartida por Caro, de Rights & Media, quien considera que “salir al mercado ahora a pedir que la deuda se soporte con estos ingresos es impensable porque la situación actual pone en duda la explotación de los estadios tal y como veníamos conociéndola”. Esto afecta especialmente al Barça, que tenía pendiente de firma la financiación de 800 millones para las obras del Camp Nou y el nuevo Palau Blaugrana también con la garantía de pagar con el negocio adicional que aportan los nuevos negocios de estos dos recintos.

Este tipo de operaciones exigen largos periodos de amortización, algo que no siempre se está consiguiendo. Caro admite que “la banca está empezando a intervenir en operaciones en condiciones muy competitivas de precio, pero generalmente en plazos cortos”, una losa que pesa a la hora de operar con los estrechos márgenes de tiempo que ofrece el fútbol. El Madrid ha logrado treinta años para devolver los 575 millones que ha conseguido, pero una cosa son las operaciones patrimoniales y otra la continua renovación de la plantilla deportiva. “Los clubes ya dominan la figura del descuento en traspasos y por eso las usan para operaciones puntuales o para proteger sus necesidades de capital”, apunta Vilaseca, que también coincide en que estas firmas son más ágiles a la hora de liberar recursos cuando se pone en marcha la solicitud de un préstamo.

El hecho de que la mayoría del apalancamiento sea normalmente para fichajes es una de las razones por las que la banca tradicional tampoco se ha involucrado en exceso por cuestiones reputacionales, limitando normalmente su exposición a las citadas obras de estadios o líneas de circulante. “La incertidumbre que generan los ascenso y descensos se traslada a la confianza sobre la capacidad de repago, por más que el paracaídas de LaLiga a estos equipos sea cada vez más grande”, admiten en el entorno de un club en cuyo accionariado hay inversores con participaciones en franquicias de ligas estadounidenses, donde ese riesgo no existe.

Esa variable es la que el fútbol europeo difícilmente podrá corregir, pues todos los intentos de transitar hacia modelos semicerrados de competición están cayendo en barrena. Y ante eso sólo queda un argumento para que la aversión bancaria al fútbol se disuelva: mantener una política que ha permitido que los clubes de LaLiga encadenen siete años consecutivos en beneficios y en 2018-2019 lo hicieran con una cifra récord de 227 millones de euros. “No podemos conformarnos con no perder dinero y devolver la deuda”, cierra el consejero delegado de un club.

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