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La Covid ‘confina’ los fichajes y el modelo de gestión del fútbol europeo

Tras la pandemia, los clubes españoles excedían en un 70% su límite de gasto salarial, pero, en esta ocasión, no encuentran salida en el mercado de traspasos. En 2020, la bolsa de fichajes se hundió un 23%, hasta 4.681 millones.

repor10 Fichajes (gráfico general de gasto, por países)

La Covid-19 ha dinamitado el fútbol. Más de 6.000 millones de euros en pérdidas derivadas de la pandemia que han promocionado hasta la creación de una Superliga entre los grandes que, eso sí, duró 48 horas. El cierre de los estadios, la caída de los patrocinios y el ajuste del negocio audiovisual han golpeado de izquierda a derecha las finanzas del fútbol, pero hay un cuarto actor en esta crisis: el mercado de fichajes. “Si el dinero no fluye, si un club modesto no vende un jugador, lo va a pasar muy mal”, aseguraba Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y promotor de la Superliga, para defender su idea.

El mercado de fichajes se ha convertido en una pieza clave en el modelo de gestión de muchos clubes desde el 2000. Entre ellos, destacan cuatro: el Sevilla FC, el Ajax de Ámsterdam y los portugueses Benfica y FC Porto. Ahora, el resto de sus rivales, forzados por la situación, trabajan en potenciar esta línea de negocio. ¿Cuál es el problema? Que el mercado está seco. Lo dice la Fifa: en 2020 se movieron 5.630 millones de dólares (4.681 millones de euros) en traspasos, un 23,4% menos que un año antes.

 

 

El regulador del fútbol mundial ha puesto cifras a la constatación general de que el mercado sufre una de sus mayores parálisis de la historia. Una ruptura con la senda del crecimiento, burbuja para algunos, que llevaba ocho años al alza. Se trata, además, del importe más bajo de los últimos cuatro años, aunque 2021 aún podría ser peor si se mantiene la situación actual. Porque esa es otra cuestión, la incertidumbre: ¿cuándo volverá a funcionar la maquinaria?

“En 2020, los precios de los traspasos se vieron significativamente más afectados que el número real de transferencias internacionales”, sostiene Fifa TMS, el sistema en el que todos los clubes están obligados a volcar la información de las operaciones que firman. Porque la demanda de talento para renovar las plantillas se ha mantenido; el problema es el precio que se está dispuesto a pagar. Adiós a la solución rápida a esta crisis galopante. El traspaso medio subió un 15%, avalando que la caída se centró en grandes operaciones.

Eso sí, no todos los mercados han tomado el mismo camino. En España, el control económico de LaLiga ha impuesto un modo muy conservador, donde ha primado el cambio de cromos. Una actitud radicalmente diferente a la de Inglaterra, donde la Premier League fue el gran animador del mercado, con un gasto en traspasos de 1.627 millones de dólares (1.353 millones de euros), un 7,1% más interanual.

 

 

La Premier League, el único agitador del mercado

Las redes de la Premier pescan, principalmente, en Europa, lo que ha ayudado en parte a mitigar la crisis general en el Viejo Continente. LaLiga es el ejemplo más claro de ajuste del cinturón. En España la inversión se desplomó un 52,2% interanual, hasta 607,1 millones, ante la necesidad de liberar masa salarial y achicar pérdidas, situación que se repetirá en 2021.

En Italia el retroceso fue menor, del 16,2%, hasta 731,5 millones de dólares, mientras que en Alemania fue del 19,2% (554,6 millones de dólares) y en Francia del 22,3%, hasta 531,8 millones de dólares.

La balanza comercial del mercado de compraventa de futbolistas continúa, eso sí, dejando en negativo a las grandes ligas. A todas, menos a LaLiga, que durante el año de la pandemia ingresó 151,6 millones de dólares más de los invertidos por jugadores. Por el contrario, los alemanos tuvieron un déficit de 95,9 millones, igual que los franceses (-72,3 millones).

Nada comparado con lo sucedido en Italia e Inglaterra. La Serie A gastó casi 150 millones de euros más de lo que obtuvo por traspasos en 2020, y después está la Premier, que rompió la banca duplicando el negativo de la balanza, hasta 1.627,2 millones de dólares. Con todo, la Fifa sostiene que, sin pandemia, el mercado habría vuelto a pulverizar registros.

Se invirtieron 4.681 millones de euros en fichajes en 2020, un 23% menos interanual; se trata del primer descenso en ocho años

Muchos equipos formadores han encontrado en esta vía la más idónea para asegurar que sacan algo de provecho del bullicioso mercado de traspasos, ya que no fue hasta el año pasado que la Fifa puso orden a los pagos de solidaridad, que movió 32 millones el año pasado. Son mecanismos necesarios ante una tendencia creciente a anticipar el fichaje de jóvenes promesas, pues en 2020 se destinaron 87,4 millones a la incorporación de menores de 18 años, por los 332.619 euros que se abonaron por los mayores de 35.

Prácticamente el 90% del gasto se concentra en futbolistas con una edad comprendida entre los 18 y los 29 años, considerada la etapa de mayor rendimiento. Ahí es donde también se persiguen contratos más largos, tanto por retener a esos talentos en plantilla como por estirar el periodo de amortización y no cargar en exceso la masa salarial.

El 90% los fichajes de más de 10 millones de dólares (8,3 millones de euros) reciben contratos de más de tres años, mientras que aquellos que llegan libres no suelen lograr más de un año de estabilidad. En este aspecto, hay un gran número de jugadores que, en estos tiempos de crisis, están blindados. Mientras, la carta de libertad hoy ya no es garantía de nada.

Por nacionalidades, la continua migración de futbolistas de LaLiga con rumbo a Inglaterra en 2020 hizo que España volviera seis años después a la segunda posición en términos de ingresos por nacionalidad. El movimiento de futbolistas españoles generó 506,3 millones de euros, sólo superado por los 606,7 millones de los brasileños, siempre en el número uno del ranking.

 

 

¿Cuál es el futuro cercano? La tendencia -y los expertos- apuntan a un verano de 2021 que continuará siendo flojo. No son tiempos de ir con el maletín a la desesperada en busca de un revulsivo para lograr los objetivos deportivos de la temporada. Dejen salir antes de entrar, dice el crono, que anticipa nuevos ajustes salariales en los próximos meses en aquellos clubes que no quieran jugarse la sostenibilidad del ejercicio a una venta de última hora en mayo y junio.

“Va a ir muy jodido”, admite el máximo responsable de otro club. Y es que el escenario no es el ideal: más del 70% de los clubes tienen excedido su límite de gasto salarial, el excedente de fichas es generalizado y tan solo faltaba que el Brexit convirtiera a los europeos en extracomunitarios.

En 2022, sin embargo, es posible que se dé una situación extraordinaria, algo muy poco común en las últimas décadas: la salida de grandes jugadores libres porque sus equipos no les pueden renovar al precio que quieren, y porque, este verano, los potenciales interesados están atados de manos para cerrar grandes movimientos.

“En marzo el pescado estará vendido; debe haber una acción coordinada”, sostienen desde un equipo de LaLiga Santander, sobre la necesidad de un acuerdo sobre cómo acometer los diferimientos de sueldos. Mayo comienza mañana.

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