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Serie A, la decadencia de una crisis sobre otra crisis

La liga italiana, más desunida que nunca a cuenta de la Superliga y la comercialización de sus derechos de TV, se ha dejado 1.200 millones en ingresos por la pandemia. A ello se suma que el ‘Calcio’ acumula una década en pérdidas económicas.

repor7 Serie A, crisis sobre crisis

“Una mattina mi sono alzato e ho incontrato l’invasor”, dice la popular -y hoy mediática- canción italiana Bella Ciao.Sobre el fútbol italiano, con una pérdida de ingresos conjunta prevista de 1.200 millones por la pandemia a cierre del presente ejercicio, podría pensarse algo parecido, pero nada más lejos de la realidad.

La Covid-19 ha impactado con fiereza y sin previo aviso a la competición, como al resto de la industria del deporte, pero el Calcio no se despertó una mañana y se encontró de frente con el invasor. Los números rojos y la pérdida de su competitividad deportiva y económica ya estaban ahí. Crisis sobre crisis, de la financiera a la sanitaria, y sin visos de recuperación.

Tan sólo los cinco grandes equipos del país se dejaron más de 600 millones de euros en 2019-2020 y el conjunto de la Serie A elevó sus pérdidas a 770 millones de euros. El peor año en una década en la que el mejor resultado neto se produjo en 2016-2017, con un agujero de sólo 29,5 millones de euros, según un estudio de la Federación Italiana y Pwc.

Ni rastro de fair play financiero, con equipos como el AC Milan que se autoexcluyen de las competiciones de Uefa para no ser sancionados como la AS Roma o el Inter. La Juventus, amo y señor del Scudetto, hasta la pandemia, tampoco se salvó del primer golpe de la crisis, que les obligó a disputar sin público un tercio de la 2019-2020.

Tres históricos como el AC Milan, la AS Roma y el Parma han pasado a manos de inversores extranjeros en los últimos años

Sin duda, la de la Covid es una crisis que llega en medio de otra, más estructural, contra la que batalla el fútbol italiano desde la última década. ¿Cuántos equipos italianos han llegado a una final de Champions League desde 2010? Uno. La Juventus de Turín, que ha dibujado su propio camino bajo la propiedad histórica de los Agnelli.

El club más europeísta en un calcio multinacional y altamente irregular. “Esta Superliga es un atentado a la salud del fútbol, pensado exclusivamente en sus intereses”, afirmó Umberto Cairo, gran empresario italiano y dueño su gran rival, el Torino FC.

Lejos quedan los noventa, época en la que llegó a ser la liga más potente y adonde querían marchar las estrellas mundiales. Hoy, sin embargo, “hay un riesgo muy alto de colapso del sistema” y un goteo constante de inversores que buscan una salida tras ver cómo la falta de mando en la competición dificulta volver a esa era de éxitos. 

En los últimos años han aterrizado en el calcio fondos estadounidenses como Elliott, que se quedó en 2018 con el AC Milan por los continuos impagos del inversor chino Yonghong Li, que puso fin a la era Berlusconi. También de Norteamérica llegó el pasado verano el nuevo dueño de la AS Roma. Dan Friedkin pagó 591 millones por el club tras lograr una notable rebaja de su anterior dueño, otro estadounidense: James Pallotta. Su primer reto, sacar al club de Bolsa.

 

 

El tercer gran inversor americano que ha aprovechado la pandemia para entrar en un histórico de la Serie A es la familia Krause. Pagó cerca de 100 millones para hacerse con el Parma, en manos de un grupo de empresarios locales.

En el Inter, en cambio, el gigante chino Suning no encuentra comprador. Acaba de alcanzar un acuerdo con el fondo americano  Oaktree para que entre en el accionariado a cambio de 250 millones. El hólding lleva menos de cinco años al frente del club.

En este escenario de cambio de sillas e inversores oportunistas, la Serie A dio la voz de alarma el pasado otoño. Sin visos de recuperar los ingresos por matchday, la competición lanzó un SOS al Gobierno. El Ejecutivo que preside el economista Mario Draghi dijo no al rescate.

Quizá releyera los informes anuales de la Figc, que desde hace años advierten del fuerte desequilibrio entre ingresos y gastos por parte de todo el sistema futbolístico italiano, que desde 2012-2013 no sólo roza ya los 2.800 millones en pérdidas acumuladas, sino que su deuda ya supera los 4.000 millones y no se atisba la rentabilidad necesaria para repagar esos compromisos.

Un futuro audiovisual que refleja su devaluación

De repente, las reuniones de la Serie A han pasado a tener múltiples nacionalidades, cada uno con sus intereses particulares. La conexión entre todos los nuevos dueños es la necesidad de reconstrucción del campeonato y su modelo de negocio. Estos inversores oportunistas han empujado para cerrar grietas por retocar de la Serie A, y que la alejaban de sus competidores europeos.

Una de las más evidentes es la audiovisual, con una relación directa con los estadios. Vetustos, los campos de fútbol italianos están viejos. A excepción de la Juventus. Los Agnelli estrenaron en 2011 un moderno estadio que le alineó con el de los grandes clubes.

En general, el producto audiovisual italiano flaquea por este lado. Cantidad de estadios con pistas, tribunas anticuadas y no preparadas para la retransmisión internacional del fútbol, el gran generador del negocio. En la televisión está el flotador del Calcio.

Los ingredientes los tiene (clubes históricos, masa social, jugadores de primer nivel…), pero necesita cash para la modernización de infraestructuras y acometer la profunda reestructuración que, por ejemplo, ya aplicó LaLiga desde 2015 gracias al nuevo modelo de explotación audiovisual. El gran animador en la inversión en la industria del deporte en los últimos meses, CVC, llegó a un acuerdo con la gestora del fútbol italiano el pasado noviembre.

En alianza con Advent y FSI está dispuesto a aportar 1.700 millones a la liga; a cambio, se quiere quedar con el 10% de una nueva empresa con la que comercializar los derechos audiovisuales. Con ese dinero, además de tapar sus agujeros los clubes pueden remodelar o construir estadios del siglo XXI. Sin embargo, la operación sigue estancada. La última noticia es que los clubes más poderosos quieren echar al presidente de la Serie A, Paolo Dal Pino, dos meses después de renovarle su confianza. Mito de Lampedusa con balón y dos porterías: que todo cambie para que todo siga igual.

Entre medias, indicios de que la solución al calcio puede tardar tiempo en ser una realidad si no hay un fuerte recorte del gasto. Dazn se ha quedado con los derechos audiovisuales a cambio de 840 millones anuales para el ciclo 2021-2024, un 8% menos. Infront se ha llevado los derechos internacionales por 139 millones, otro recorte del 62%. ¿Signos positivos? Una OTT arrebatando la TV al gigante Sky, que ha judicializado el acuerdo por presunto monopolio en la oferta televisiva. A la espera de la resolución, se trata de un primer paso adelante en la modernización del viejo Calcio.

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