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Canadá: un ‘boom’ del fitness al calor de EEUU que atrae a más de 6 millones de clientes

El fitness canadiense es el séptimo mayor mercado del mundo por volumen de facturación. En el país operan 6.500 instalaciones, muchas de ellas de cadenas estadounidense.

Canadá

Si hay un mercado que haya sido aliado de sector de los gimnasios estadounidense, cuna del fitness, ese ha sido Canadá. Territorio natural de expansión de las cadenas de EEUU, cuenta con un territorio lo suficientemente extenso y poblado como para atraer a los grandes players, como las premium Life Time o Equinox; las middle market como LA Fitness, Snap Fitness o Anytime Fitness; las low cost, como Planet Fitness, y el segmento boutique, con presencia de Orangetheory Fitness, entre otras marcas.

Se estima que el mercado de los gimnasios mueve más de 2.900 millones de dólares (2.751 millones de euros millones de euros). Y tiene mérito porque, con 38 millones de habitantes, suma más clientes que España y Portugal pese a tener una población muy inferior. De hecho, Canadá está entre los diez países con mayor tasa de penetración del fitness en la sociedad, con un 16,7%, según los datos recopilados para el séptimo capítulo de la serie La vuelta al mundo por los 20 mayores mercados del fitness, patrocinada por Matrix. Allí operan más de 6.500 clubes que dan servicio a más de 6,1 millones de inscritos, según datos de Ihrsa, la principal organización de empresas de fitness del mundo.

Pero el mercado no acaba ahí. Un informe de Global Wellness Institute eleva a 9.300 millones de dólares (8.825 millones de euros) lo que mueve el mercado de la actividad física recreativa, en la que se enmarca el fitness, pero también los deportes de equipo. Se estima que el 41,9% de los canadienses hacen deporte con una periodicidad mensual, con un gasto asociado de 4.775 millones de dólares (4.530 millones de euros millones de euros) en entrenamientos, cuotas y participación en eventos deportivos.

Se estima que el 41,9% de los canadienses hacen deporte con una periodicidad mensual

En otras palabras: el fitness es una de las opciones más escogidas por los canadienses a la hora de hacer deporte, y las condiciones climatológicas del país juegan en favor de la práctica deportiva indoor. Es normal que sea así, pues los países con mayor tasa de penetración del fitness se encuentran al norte del planeta, como Suecia y Noruega (22%) o Dinamarca (18,9%).

EEUU está en ese grupo, con un 21,2%. De esa corriente bebe, por proximidad, Canadá, el séptimo mayor mercado del fitness por volumen de facturación hasta que estalló la pandemia.

Allí conviven operadores internacionales de gimnasios low cost y 24 horas que operan en régimen de franquicia con los premium que apuestan por centros propios (Equinox y Life Time), aunque también existen players locales como Cambridge Group of Clubs, del segmento de gama alta, que pese a tener sólo tres instalaciones y algo más de 7.000 abonados, sus ventas superaban los 20 millones de dólares (15,3 millones de euros) antes de la crisis sanitaria. Eso sí, la principal cadena canadiense por volumen de instalaciones es Goodlife Fitness, con más de 200 centros y 1,6 millones de clientes.

La entrada a partir de 2014 de operadores de bajo coste como Planet Fitness ha contribuido a reducir el ticket medio del fitness en Canadá, que antes de la pandemia se encontraba en torno a 39,6 dólares mensuales, en línea con España. Por ejemplo, Planet Fitness cobra entre 10 dólares (9,4 euros) 19,9 dólares al mes (18,8 euros) y pese a la tensión inflacionista (los precios en Canadá subieron un 3,4% en 2021), la compañía mantiene clara que su apuesta por no aumentar los precios. Ello, en un país donde el PIB per cápita se sitúa en 44.026 euros, según las estadísticas oficiales.

Un informe encargado por esta compañía revela que el 81% de los canadienses que no están inscritos a un gimnasio apuntan a motivos de precio, de no querer firmar un contrato de permanencia y por sentirse incómodos o intimidados en el club. Ese es el reto que las cadenas aún tienen pendiente: atrás a ocho de cada diez canadienses que prefiere entrenar por su cuenta, contratar otro tipo de servicios o no hacer deporte.

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