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Atleti: Gil Marín y Cerezo logran apoyo de un fondo americano para mantener el control del club

Los dos dirigentes, que juntos controlan el 62% del campeón de LaLiga Santander, dan entrada a un socio en el vehículo inversor creado antes de la ampliación de capital de 181,9 millones de euros. Quantum deberá acudir para mantener su 32% o diluirse.

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El Atlético de Madrid celebra mañana una junta de accionistas decisiva, y los dueños no tenían intención de dejar nada al azar. Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo han cerrado un acuerdo con un fondo de inversión americano para que aporte el grueso de los 112,3 millones de euros que ambos necesitarían aportar para mantener su posición de control sobre el campeón de LaLiga Santander, según explican cuatro fuentes distintas a 2Playbook. La entidad no se ha pronunciado sobre los detalles de la operación.

Las personas consultadas, al corriente de la estrategia y que prefieren preservar el anonimato, señalan que el socio encontrado por los dos principales accionistas tiene inversiones en numerosos sectores, entre ellos el asegurador, y que esta será una de sus principales aproximaciones en la industria del deporte. No en vano, la ampliación de capital puesta en marcha valora el 100% del Atleti en más de 980 millones de euros.

Los acuerdos alcanzados permitirán a Gil Marín y Cerezo mantener la mayoría accionarial del vehículo inversor creado para este movimiento, Atlético Holdco, al que cada uno ha traspasado su 46,68% y 15,21%, respectivamente. Estos son los paquetes que controlan directa e indirectamente, pero algunas fuentes indican que el traspaso es de más títulos si se incluyen los de algunos de sus familiares.

Lo que no se sabe es qué mayoría mantendrán en la sociedad hólding, que a su vez controlará al menos el 61,89% del conjunto rojiblanco, frente al 32% del fondo israelí Quantum Pacific Group, que aún debe decidir si acudirá a la ampliación, a la que debería aportar 58 millones de euros para preservar su posición. “Necesitaban un socio inversor que aportará músculo financiero, porque ellos ya no tienen capacidad para cubrir importes de esta magnitud”, explican las fuentes consultadas.

Además, ya mantenían una fuerte exposición a cualquier riesgo relacionado con el Atleti, como puede verse en las cuentas anuales del último ejercicio. Gil Marín, cuyo sueldo ascendió a 3,5 millones en 2019-2020, un importe que prácticamente se destinan a cubrir los 3,3 millones que abonó en operaciones de afianzamiento al actuar como garante de deudas del club por 397 millones de euros.

De este modo, el ejecutivo podrá continuar al frente del desarrollo del proyecto colchonero en los próximos años, tras haber renunciado a importantes ofertas por el control y haber soportado la peor crisis de la industria del deporte en 75 años. Eso, en un momento expansivo del club en términos de inversión, renunciando a acelerar su desapalancamiento para culminar la construcción del Wanda Metropolitano y mantener la competitividad de la plantilla.

Sin embargo, el potencial inversor de las dos familias ya no daba para cubrir las actuales necesidades, en la que será la mayor ampliación de capital de la historia acometida por un club español. ¿El objetivo? “Mitigar los efectos económicos adversos causados por la pandemia en los ingresos del club durante esta temporada, así como reducir el nivel de endeudamiento motivado tanto por la inversión en el nuevo estadio como por la adquisición de jugadores para mantener el nivel de competitividad del primer equipo”.

Aunque la dirección aún no ha desvelado a cuánto ascienden los números rojos de 2020-2021, lo cierto es que sí puede realizarse una aproximación a partir del presupuesto aprobado a principios de temporada. Como ya adelantó 2Playbook, el club necesitaba generar 67 millones de euros adicionales con la venta de futbolistas para esquivar las pérdidas, tras los 60 millones que ya se aseguró con la venta de Thomas y la cesión de Morata. Eso sí, también necesitaba aplicar una rebaja salarial del 13% cuando aún aspiraba a que sería posible obtener 15,7 millones por socios y abonados. Con el problema añadido de que ganar la liga ha activado el pago de primas colectivas.

El club colchonero cerró 2019-2020 con unas pérdidas de 1,78 millones de euros, que son atribuibles a los números rojos de sus franquicias en México y Canadá, como ya adelantó 2Playbook. De no ser por este plan internacional, el beneficio habría sido de 11,1 millones a pesar del impacto de la Covid-19 en el negocio.

Las cuentas señalan que el principal agujero lo provocó su participación en el Club Atlético de San Luis de México, que cerró con unas pérdidas de 10,87 millones por la suspensión de la competición en marzo de 2020 y su consecuente impacto en taquilla. El Atlético Ottawa, con el que debutó en el fútbol canadiense, se dejó 204.078 euros, mientras que el hólding creado para pilotar estas inversiones, Atlético de Madrid International Holding, perdió 2,41 millones.

Otra de las losas de los últimos años, y que esta operación suavizaría, es la de los costes financieros, que en 2019-2020 se dispararon hasta 33,79 millones de euros. La razón no es otra que el aumento de la deuda neta, que fue del 16% y escaló hasta los 590 millones de euros.

Los compromisos con la banca bajaron un 2%, hasta 218,46 millones de euros, tras la refinanciación de 200 millones que se acordó con el banco mexicano Inbursa a finales de 2018. El acuerdo contemplaba amortizaciones anuales de unos 25 millones de euros, con la garantía del Wanda Metropolitano en caso de incumplimiento. El resto de los pasivos financieros subieron un 28%, hasta 201,77 millones, mientras que los compromisos con otros clubes se doblaron y alcanzaron los 315,75 millones.

El presidente de LaLiga, Javier Tebas, ya advirtió la semana pasada que las pérdidas agregadas del fútbol profesional en esta temporada estarán entre 600 millones y 700 millones de euros, en función de los traspasos que se realicen en los últimos días del mes y las posibles rebajas salariales que se pacten. El director general corporativo de la gestora, José Guerra, añadió que “los grandes clubes son los que están sufriendo un mayor impacto en esta crisis y los que más ingresos obtenían por sus estadios, por lo que es probable que sean los que presenten mayores pérdidas”.

La situación del Atleti tampoco es única en el plano internacional, pues la Uefa ya advirtió la semana pasada que las necesidades de capital a cubrir por accionistas de los clubes europeos ascienden a unos 3.000 millones de eurostras cifrar las pérdidas operativas acumuladas entre 2019-2020 y 2020-2021 entre 5.300 millones y 6.200 millones de euros. Ello, tras un 2018-2019 en el que ya se perdió la senda de la rentabilidad, pasando de un beneficio antes de impuestos de 140 millones a unos números rojos de 125 millones de euros. “La escalada del gasto en fichajes erosionó la rentabilidad final”, advierte el regulador.

En su informe, el primero que mide el impacto de la Covid-19 en el fútbol continental, estima la caída de ingresos en una horquilla de entre 7.200 millones y 8.100 millones de euros respecto a lo previsto. Además, advierte que el impacto podría extenderse a 2021-2022 y más allá en función del interés del público por volver inmediatamente a las gradas, cómo eso pueda afectar a los patrocinios y los 700 millones que ya se dan por perdidos de los contratos audiovisuales de la próxima temporada.

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