El Atlético de Madrid cierra 2019-2020 en pérdidas por el coste de su plan de franquicias

El club rojiblanco habría salvado la rentabilidad del último ejercicio de no ser por los 11 millones de números rojos de su equipo de la Liga MX y los 204.000 euros que se dejó en Canadá. La cifra de negocio bajó un 4%, hasta 344,7 millones, por la Covid.

atletico de madrid san luis estadio

El Atlético de Madrid decidió hace años sacrificar su desapalancamiento en favor del crecimiento deportivo, y en 2019-2020 lo que tuvo que sacrificar es la rentabilidad. El club colchonero cerró 2019-2020 con unas pérdidas de 1,78 millones de euros, que son atribuibles a los números rojos que aún generan sus franquicias en México y Canadá, según la documentación a la que ha accedido 2Playbook. De no ser por este plan internacional, el beneficio habría sido de 11,1 millones a pesar del impacto de la Covid-19 en el negocio.

Las cuentas señalan que el principal agujero lo provocó su participación en el Club Atlético de San Luis de México, que cerró con unas pérdidas de 10,87 millones por la suspensión de la competición en marzo de 2020 y su consecuente impacto en taquilla. El Atlético Ottawa, con el que debutó en el fútbol canadiense, se dejó 204.078 euros, mientras que el hólding creado para pilotar estas inversiones, Atlético de Madrid International Holding, perdió 2,41 millones.

La entidad controlada por Miguel Ángel Gil Marín aterrizó hace tres años en México con la compra del 70% del equipo ubicado en San Luis Potosí, manteniendo el 30% restante en la familia Payán para mantener ese vínculo local. El capital social, que sirvió para modernizar el club, asciende a 8,9 millones de euros y al frente del proyecto está Juan Alberto Marrero Díaz, que ejerce como consejero delegado del conjunto mexicano después de siete años ocupando distintos cargos en el área deportiva del Atleti.

En el país se ha especulado durante los últimos meses sobre una hipotética venta, pero a finales de noviembre desmintieron cualquier movimiento corporativo. Es más, aseguraron que “seguimos trabajando en convertirnos en un club autosuficiente en todas las áreas, pero siempre apoyados como desde el inicio por nuestra institución madre el Club Atlético de Madrid”.

En el caso de Canadá, el proyecto es mucho más incipiente, pues la compra de la octava franquicia de la relanzada liga nacional se formalizó a principios de este año. El equipo español tiene el 100% de la gestora de la entidad deportiva, si bien en su momento se dijo que tendría como socio minoritario al empresario local Jeff Hunt, dueño de los Ottawa Redblacks, de la Canadian Football League, y de los Ottawa 67’s de la Ontario Hockey League. “Supone un hito dentro del plan estratégico de crecimiento del club y de consolidación de su posicionamiento internacional”, aseguran sobre esta inversión.

El Atlético de Madrid ha asumido unas pérdidas de 11 millones por la inversión en sus franquicias internacionales en 2019-2020

Ambas inversiones están más enfocadas a la construcción de una marca global que a la detección de jóvenes talentos, por lo que se asume que el retorno de la inversión no será inmediato. Mientras, el consejo de administración llama a la calma y sostiene que, “a efectos de resultados del ejercicio y de fondos propios, la situación patrimonial a 30 de junio de 2020 es buena, y que no hay riesgo en la continuidad de la actividad” para esta temporada.

Pese a haber cerrado 2019-2020 con pérdidas, su importe es muy inferior al que han sufrido clubes de dimensiones similares como el Borussia Dortmund, el Olympique de Lyon o los grandes de la Serie A. Al próximo break even contribuyeron las plusvalías netas de 127 millones de euros que dejó la salida de Antoine Griezmann, entre otros, pero también fue fundamental el acuerdo para rebajar los salarios del primer equipo y la presentación de un expediente de regulación temporal de empleo (Erte) para 430 personas, pues de lo contrario el agujero habría sido mucho mayor.

La dirección no desvela cuál fue el ahorro obtenido por estas medidas, si bien entre lo presupuestado y lo que realmente se hubiera destinado a nóminas hay una reducción de cinco millones de euros si se neutraliza el efecto de las periodificaciones. Según el Atleti, traspasar parte de los ingresos y los gastos a 2020-2021 por la disputa de partidos en julio y agosto tuvo un impacto negativo de 9,56 millones en las cuentas de 2019-2020, pero que ayudará a cuadrar las cuentas del actual ejercicio.

La cifra de negocio del último año fue un 4% inferior a la de 2018-2019, con 344,7 millones de euros. La suspensión temporal de la competición obligó a traspasar 39 millones en ingresos a 2020-2021 y afectó a todas las líneas de ingresos sin excepción. “Hasta el momento en el que se desató la crisis, la cifra de negocios reflejaba el incremento consolidado de ingresos por tercer ejercicio consecutivo desde el traslado al Estadio Wanda Metropolitano”, lamenta el consejo.

Aun así, los derechos de televisión aportaron un 4% más, hasta 123,78 millones de euros. Por el contrario, la partida de competiciones aportó un 6% menos, hasta 100,14 millones de euros, por los menores pagos de Uefa y la caída del ticketing por el cierre de estadios. Las devoluciones a socios y abonados explican el retroceso del 11% interanual, hasta 40,3 millones de euros, pese a que se batió el récord con 130.660 miembros.

En cuanto al área comercial, la proyección era cerrar con un crecimiento del 6%, pero finalmente se produjo una caída del 7%, hasta 80,47 millones de euros, por el diferimiento de facturas. Si únicamente se analizan los contratos de patrocinio, el alza fue del 3,1% interanual, con 65,2 millones de euros, gracias a la renovación de algunos contratos y la entrada de nuevos, como Ria Money Transfer. Y, pese a la crisis, los patrocinadores mantuvieron el 98% de las inversiones comprometidas. Por el contrario, las ventas de merchandising se hundieron un 20%, hasta 10,7 millones de euros.

En cuanto al gasto, la partida más importante fue la de personal, aunque se recortó un 6%, hasta 227,1 millones de euros, entre ajustes con el primer equipo, el Erte y el traspaso de parte del coste a 2020-2021. Las amortizaciones de inmovilizado, muy ligada a la inversión en fichajes como el de Joao Felix, se dispararon un 36% y alcanzaron 128,45 millones de euros.

Son gastos que se comprometieron antes del estallido de la pandemia, y    que, en este caso no hay opción de ajustar. No sucede así con los aprovisionamientos, que se pudieron reducir en un 23% interanual, mientras que los gastos de explotación se elevaron un 16% y se situaron en 71,4 millones de euros.

Donde tampoco tiene margen de maniobra es sobre los costes financieros, que se incrementaron por séptimo año consecutivo, hasta 33,79 millones de euros, un 21% más. La razón no es otra que el aumento de la deuda neta, que fue del 16% y escaló hasta los 590 millones de euros.

Los compromisos con la banca bajaron un 2%, hasta 218,46 millones de euros, tras la refinanciación de 200 millones que se acordó con el banco mexicano Inbursa a finales de 2018. El acuerdo contemplaba amortizaciones anuales de unos 25 millones de euros, con la garantía del Wanda Metropolitano en caso de incumplimiento. El resto de pasivos financieros subieron un 28%, hasta 201,77 millones, mientras que los compromisos con otros clubes se doblaron y alcanzaron los 315,75 millones.

Gil Marín y su equipo han estado trabajando con bancos y fondos de inversión especializados para ampliar plazos de vencimientos y mejorar condiciones, con un mensaje claro. Él a título personal se compromete a seguir prestando garantías “y apoyar financieramente” al club para “cubrir las deficiencias de tesorería”. Y ya son casi 400 millones de euros los que el máximo accionista se expone a tener que asumir si un día el Atleti no puede pagar.

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