El Atleti se impone vender a Morata y rebajar gasto en nóminas para no perder dinero en 2020-2021

El club necesita generar 127 millones este año con la venta de futbolistas, de los que ya se aseguró 50 millones por Thomas y 10 millones por la cesión del delantero. Además, necesita un recorte del 13% en salarios para mitigar otra caída de ingresos.

atletico madrid 20 21

El Atlético de Madrid habría salvado el beneficio de 2019-2020 de no ser por su ofensiva internacional, pero volver a conseguirlo en 2020-2021 no será tan sencillo. Una de las claves que permitió al club rozar el break even el año pasado fueron los 128,5 millones que logró en plusvalías por traspasos, y en esta ocasión no será distinto. La dirección se ha impuesto obtener otros 127 millones por esta vía, de los que ya tiene atados unos 70 millones. De ahí que la venta definitiva de Álvaro Morata a la Juventus por 40 millones sea hoy casi una obligación si no se quiere ver en la situación de desprenderse de otros futbolistas con caché.

Los rojiblancos ya tienen firmados los 50 millones de Thomas Partey tras su marcha al Arsenal FC, los 8 millones que pagó el AS Mónaco por Caio Henrique y los 10 millones que la Juve ha pagado ya por la cesión del delantero español. Y, si no se logran nuevas salidas, la dirección deberá recortar el gasto aún más de lo presupuestado, pues para este 2020-2021 ya trabaja con la idea de dar un beneficio neto testimonial, según la documentación a la que ha accedido 2Playbook.

“El club está realizando ciertos ajustes, reduciendo gastos y limitando las inversiones”, se defiende el consejo de administración en la memoria anual. La entidad ya anunció al vestuario la necesidad de volver a pedir sacrificios económicos al primer equipo, según avanzó la Cope meses atrás, y es algo que se recoge en el presupuesto. De cumplirse, el pago de nóminas experimentará una reducción del 13% interanual y se situará en el nivel más bajo desde 2016-2017, con 197,28 millones de euros. Son 30 millones menos.

El Atleti también confía en aplicar un tijeretazo considerable a los gastos de explotación, que serán un 23% inferiores, hasta 54,63 millones de euros. En esta partida se incluyen los gastos de adquisición de futbolistas, que se recortarán un 50% y se situarán en 3 millones de euros. Por el contrario, las inversiones en plantilla del pasado verano continuarán pesando en la cuenta de resultados y las amortizaciones subirán un 3%, hasta 139,2 millones de euros.

Todos estos ajustes van encaminados a adaptar la estructura de costes a la nueva realidad de los ingresos ordinarios, que caerán otro 15% interanual y se situarán en 293,83 millones de euros, el importe más bajo de los últimos cuatro ejercicios. Los contratos de televisión y comercial anticipan cierta estabilidad, pero el cierre de los estadios ha obligado a contemplar un retroceso del 61% por socios y abonados, hasta 15,72 millones, mientras que el ticketing y los pagos de Uefa retrocederán un 23% y caerán a 77,22 millones de euros.

“En este ejercicio existen muchas limitaciones a la presupuestación derivadas de las incertidumbres generadas por la crisis desatada por el Covid-19”, asume el consejo de administración, cuyo principal interrogante es cuándo podrán abrir el Wanda Metropolitano. El plan inicial de LaLiga era poder reabrir a partir de enero, y cualquier retraso obligará a ajustes adicionales en el gasto de todos los equipos.

El margen de maniobra de los rojiblancos tampoco será excesivo, pues toda pérdida que se genere irá directamente a cargar una mochila de deuda ya de por sí alta. Sólo en 2019-2020, y ante la necesidad de proteger su posición de caja por la caída de ingresos, la deuda neta escaló un 16%, hasta los 590 millones de euros.

Los compromisos con la banca bajaron un 2%, hasta 218,46 millones de euros, tras la refinanciación de 200 millones que se acordó con el banco mexicano Inbursa a finales de 2018. El acuerdo contemplaba amortizaciones anuales de unos 25 millones de euros, con la garantía del Wanda Metropolitano en caso de incumplimiento. El resto de pasivos financieros subieron un 28%, hasta 201,77 millones, mientras que los compromisos con otros clubes se doblaron y alcanzaron los 315,75 millones.

Gil Marín y su equipo han estado trabajando con bancos y fondos de inversión especializados para ampliar plazos de vencimientos y mejorar condiciones, con un mensaje claro. Él a título personal se compromete a seguir prestando garantías “y apoyar financieramente” al club para “cubrir las deficiencias de tesorería”. Y ya son casi 400 millones de euros los que el máximo accionista se expone a tener que asumir si un día el Atleti no puede pagar.

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