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El Barça anuncia pérdidas de 487 millones de euros y prevé aún más recortes salariales

Joan Laporta lamenta que la única vía que dio LaLiga en control económico era aceptar una operación a cincuenta años. Pese a la salida del delantero argentino, el club necesita rebajar aún más la masa salarial, equivalente al 95% de todos los ingresos.

Laporta-Rueda de prensa-Barça

No habrá órdago, o al menos oficialmente. Leo Messi no continuará en el FC Barcelona en 2021-2022, y aun así el club asume que deberá recortar el gasto en plantilla deportiva no sólo para cumplir las normas de control económico de LaLiga, sino preservar su viabilidad futura. La razón no es otra que 2020-2021 se acabará cerrando con unas pérdidas récord de 487 millones de euros, que se suman a los 97,3 millones que se perdieron en 2019-2020 y que frenan cualquier operación de última hora para reconducir la situación.

El presidente del club, Joan Laporta, ha recordado que son “unas pérdidas de más del doble de lo previsto” y “no queremos añadir riesgo a la situación actual”. Ahora, sin Messi “hay un pequeño margen para encontrar soluciones”, aunque todavía deba imponerse una rebaja de gasto para afianzar el futuro.

“La política salarial debe racionalizarse”, ha aseverado el rector blaugrana, que calcula que la salida de Messi les permitirá reducir la masa salarial de un 110% de los ingresos totales previstos a aproximadamente el 95%. Es decir, muy lejos no sólo de cumplir con las normas de control económico, sino también de asegurar la viabilidad de la institución en el corto plazo.

En este punto, el dirigente ha sido muy tibio en sus comentarios y ha evitado pronunciarse sobre la negativa de los futbolistas a rebajarse el salario y no únicamente diferirlo, cuando el Real Madrid sí ha logrado recortes del 10% en las dos temporadas impactadas por la Covid-19. “La dirección de fútbol ha logrado que una serie de jugadores acepte acuerdos, y con otros no es nada fácil, porque son contratos en vigor, algunos que ya han reestructurado su sueldo en anteriores negociaciones”, ha dicho.

La temporada 2019-2020 se cerró con 436,14 millones de euros de gasto en salarios deportivos tras las reducciones que se acordaron a causa de la suspensión de las competiciones, aunque los contratos en vigor rondan los 490 millones de euros anuales. A eso hay que sumar las amortizaciones por fichajes de años anteriores, que para 2021-2022 hipotecan 177 millones de euros. “Lamentablemente hemos recibido una herencia nefasta”, ha reiterado en numerosas ocasiones Laporta. En las últimas semanas se ha hablado sobre la posibilidad de dar la carta de libertad a algunos jugadores, como Pjanic o Umtiti, pero el presidente ha recordado que “romper contratos que están en vigor de forma unilateral también tiene sus riesgos”.

Por eso ha sostenido que no puede “generar falsas esperanzas; tenemos una institución de 122 años de historia que está por encima de jugadores, incluido el mejor del mundo”, ha sostenido en una rueda de prensa donde ha dejado claro que esta medida traumática será la primera de varias, pues aún se impone reducir el gasto.

El dirigente ha explicado que “hace dos días que llegamos a la conclusión de que esto no daba para más”, después de “negociaciones muy intensas” con el padre del capitán del Barça. El contrato a cinco años, de los que realmente sólo cumpliría dos como jugador, tenía el OK de las dos partes, pero no de LaLiga.

“Se nos había insinuado de forma bastante convincente que el contrato de cinco años podría entrar, pero el análisis de la comisión de control económico no lo veía claro y nos hicieron saber que este contrato tampoco entraba”, ha relatado el dirigente sobre las conversaciones con el organismo presidido por Javier Tebas.

Laporta ha intentado no excusarse en la flexibilidad o no de la gestora del fútbol profesional, pues cualquier modificación del reglamento hubiera exigido su ratificación en la asamblea de clubes, algo nada fácil. “LaLiga también tenía sus presiones porque hay otros clubes que quieren que se cumplan las normas”, ha añadido.

En este punto, el presidente ha lamentado que el único margen que les ha ofrecido LaLiga es la operación con CVC, por la que el Barça podría ingresar unos 270 millones de euros, de los que 40,5 millones irían a aumentar la masa salarial. Es decir, un salvavidas para poder inscribir a Leo Messi sin problemas.

Sin embargo, Laporta ha defendido su oposición a esta fórmula porque “recibir este dinero a cambio de hipotecar medio siglo nuestros derechos de televisión no es lo que conviene a la entidad”. De hecho, el Barça será junto al Real Madrid dos de los equipos que votarán en contra de la medida, si bien sólo los blancos han dejado meridianamente claro que acudirán a los tribunales.

Fuentes próximas a las negociaciones consultadas por 2Playbook dan otra versión de los acontecimientos, y aseguran que el club era perfectamente conocedor del proyecto con CVC. Es más, en las últimas semanas se han mantenido hasta siete reuniones entre LaLiga y el Barça, en las que se acordó el visto bueno del club. Incluso hubo una petición por parte de la junta de que la asamblea pudiera adelantarse lo máximo posible para poder anunciar la continuidad de Messi.

Las mismas fuentes lamentan el tono del Barça sobre la rentabilidad que se ha ofrecido a CVC sobre el papel, y aseguran que ha habido errores de bulto en la interpretación del club sobre las cifras de la operación, añadiendo incluso algún cero de más al retorno que recibiría el fondo. Esta mañana, y ante los medios, Laporta ha calificado de baja la oferta del fondo, considerando que el acuerdo vale el triple. Rápidamente, el presidente de LaLiga, Javier Tebas, le contestaba a través de su cuenta particular de Twitter: “Hace poco decíais que estábamos en la ruina. Ahora que nos valoran en 24.250 millones de euros y hay acceso a socios para crecer os preocupan los ingresos futuros de LaLiga que dabais por muerta”.

Ayer, algo se torció y el club se ha alineado con el Real Madrid, cuyo discurso ha sido mucho más duro y ha dejado entrever la interposición de acciones legales. Ambos están también juntos en el proyecto de Superliga, una iniciativa que claramente colisiona con el plan de LaLiga y CVC. En este punto, se desconoce si ha habido presiones económicas por parte de los involucrados en esta nueva competición.

Si las restricciones en cuanto al gasto son enormes y hay poco margen más allá del que ofrezcan los jugadores, Laporta se ha mostrado más optimista con la generación de nuevos ingresos. “El crecimiento que tenemos previsto es muy importante y optimista, porque tenemos muchas opciones en patrocinio, inversores que quieren entrar en negocios del club…”, ha adelantado.

Este último punto es probablemente el más importante, pues la cifra de negocio del Barça puede quedarse un año más por debajo de los 600 millones de euros en función de las restricciones al aforo que se mantengan en 2021-2022. En cuanto a las plusvalías por traspasos, un pilar sobre el que se cimentó artificialmente la estructura de salarios actual, continuarán bajo mínimos.

“Hemos excedido el límite salarial y no hemos tenido tiempo de reconducir esta situación”, ha concluido Laporta, que por delante tiene tres semanas para resolver la situación. Y la pelota, nunca mejor dicho, está en el vestuario y no en los despachos del Camp Nou.

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