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Barça: una ‘limpia’ de 300 millones podría ‘condenarlo’ a un límite salarial inferior al del Atleti

El club baraja hacer limpieza de balance y provisionar todas las operaciones anómalas en 2020-2021 para arrancar con una foto más clara en 2021-2022, pero esa maniobra lo lastrará fuertemente por las normas actuales de control económico.

barça asamblea compromisarios 2019

El FC Barcelona celebra este domingo la asamblea de compromisarios que debió ser en octubre del año pasado. Sobre la mesa, la liquidación de las cuentas de 2019-2020 con unas pérdidas récord de 97,3 millones de euros, la aprobación de un préstamo de 525 millones de euros coordinado por Goldman Sachs, la votación de la adhesión a la Superliga y, sobre todo, el presupuesto de 2020-2021. De lo que se decida sobre este último punto, también dependerá la capacidad de inversión la próxima temporada, con un riesgo claro: tener menos capacidad de gasto salarial que el Atlético de Madrid, según confirman a 2Playbook fuentes de la industria.

La razón no es otra que las actuales normas de control económico de LaLiga, que recortan el techo de gasto asignado en el importe de las pérdidas registradas el ejercicio previo. “Con la norma actual así sería; eso sólo puede cambiar si una mayoría de clubes lo aprueba”, sostienen fuentes conocedoras de los entresijos del reglamento de la asociación. Por el momento, fuentes de los clubes indican que ese giro de guion no se ha puesto sobre la mesa.

La única opción de la junta de Joan Laporta para que ese saneamiento contable no afecte a la competitividad deportiva sería una ampliación de capital para cubrir ese agujero, como sí harán el Atleti o incluso el RCD Espanyol. Los rojiblancos han puesto en marcha la captación de 181,9 millones de euros para enjugar los números rojos con que cerrará 2020-2021 y reducir deuda, lo que aún les dará más margen.

Es una opción de la que no dispone el Barça, propiedad de sus más de 144.000 socios y a los que se antoja inviable solicitar una derrama para evitar ese roto. De ahí que el Real Madrid, también propiedad de sus socios, optara por la vía del ajuste del gasto, con acuerdos individuales para reducir el salario anual de este curso en un 10%. De este modo, podrán cubrir parcial o totalmente las pérdidas antes de impuestos de 91,1 millones que preveía en diciembre.

La gestora que tuteló el club blaugrana tampoco logró alcanzar un acuerdo de estas características, y lo máximo que consiguió fue diferir el pago de 172 millones de euros en un plazo de cuatro años. Este importe, por ejemplo, es que la nueva dirección liderada por Ferran Reverter querría cargar igualmente a las cuentas de 2020-2021, de modo que para lo único que habría servido aquella negociación sería resolver los problemas de caja.

Así, las matemáticas son claras. El actual campeón de LaLiga Santander contaba con un límite de 217,3 millones de euros tras la revisión que se hizo en diciembre, cuando ya se dio por hecho que los estadios no reabrirían al nivel ni en el momento esperado. El Barça se quedó en 347,1 millones de euros porque ya arrastraba las restricciones por las pérdidas récord de 2019-2020, mientras que el Madrid lograba el techo de gasto más alto con 473,3 millones, ya que en el primer curso de la Covid-19 pudo salvar el beneficio.

Aplicadas las correcciones, Real Madrid y Atleti mantendrían o incluso podrían aumentar su margen gracias a las reducción salarial de los últimos meses y los potenciales nuevos ingresos por la explotación a medio gas del Santiago Bernabéu y el Wanda Metropolitano. El Barça, en cambio, prácticamente se quedaría con un límite inferior a los 100 millones si decide cerrar las cuentas de 2020-2021 con esas pérdidas de 300 millones que se ha ido filtrando a los medios en las últimas semanas.

“Hoy tenemos la masa salarial a un 110% de los ingresos previstos”, admitía Laporta en su primera comparecencia ante los medios desde que accedió al cargo. “La masa salarial se tiene que ajustar y se tiene que trabajar en esta dirección; es otra situación en la que tenemos que tomar decisiones para cumplir con el fair play financiero”, dijo.

La auditoría de 2019-2020 no incluye ninguna salvedad, por lo que la reformulación de cuentas sería difícilmente justificable y la única opción es cargarlo a la liquidación de este ejercicio, que sí corresponderá a la junta de Laporta. De este modo, y a efectos de contabilización de mandato, la presidencia del abogado barcelonés no debería cargar con esta mochila a efectos de avales, tras el cambio de norma aprobado por el Consejo Superior de Deportes (CSD) en el año de la pandemia.

Eso sí, todo apunta a una fuerte crítica a la gestión de la junta de Josep Maria Bartomeu aprovechando el primer punto del orden del día, reservado para el informe del presidente. Para entonces se espera que haya finalizado la auditoría de Deloitte, sobre la que Laporta se limitó a comentar que “están saliendo cosas, algunas preocupantes, otras sorprendentes y algunas complicadas que tienen solución fácil”.

Un presupuesto irrealizable para 2020-2021

De momento, lo que se aprobará este domingo es el último presupuesto confeccionado por la gestora, en el que ya se incluían numerosas incertidumbres cuyo incumplimiento dejaban en entredicho cualquier objetivo, como adelantó 2Playbook. De cumplirse, los ingresos debían caer a sólo 828 millones de euros en 2020-2021, un 3,2% menos que en 2019-2020 y un 21,8% menos respecto a ese mismo ejercicio sin el impacto de la pandemia.

Pero la realidad es aún más cruda, pues la cuadratura de las cuentas estaba supeditada a la venta del 50% de Barça Corporate por al menos 100 millones de euros, una operación que el equipo de Laporta ha rechazado ejecutar a corto plazo. Incluir esa operación, para la que ya había dos candidatos finales, hizo que se revisaran fuertemente al alza los ingresos por marketing, pasando de 281 millones a 380,3 millones de euros.

Además, se incluían 56 millones de euros por el estadio, cuando las cuotas de socios, que es lo único que se ha podido cobrar, apenas suponen 20 millones anuales; cuestión a parte es saber cuánto ha generado el museo, cerrado total o parcialmente durante buena parte de la temporada. Aún queda por resolver qué se hará con quienes pagaron el abono y no lo han disfrutado.

Donde apenas ha habido variaciones es en la partida de derechos de televisión, que se corrigió a la baja en un 1%, hasta 302,1 millones de euros. Aun así, es la cifra más alta de la historia por un motivo puramente contable: la disputa de partidos de 2019-2020 en julio y agosto hace que parte de esa factura se traslade a 2020-2021. En esta partida, donde también se incluyen los pagos de Uefa por la Champions League, el grueso sigue correspondiendo a los pagos de LaLiga, que se han estabilizado en torno a 165 millones de euros anuales.

En cuanto a las plusvalías por traspasos y otros ingresos atípicos, la gestora rebajó el objetivo, de 106 millones a 88,6 millones de euros, una corrección del 16% y para cuyo cumplimiento aún deberían materializarse salidas en las próximas dos semanas. De momento sólo se han conseguido en torno a 50 millones de euros: 30 millones con la salida de Nelson Semedo, unos 8,5 millones con Jean-Clair Todibo, 7 millones más por Luis Suárez y 3 millones por las salidas de Ivan Rakitic y Arturo Vidal.

Por la parte del gasto, y pese a los acuerdos para diferir 172 millones, el presupuesto vigente preveía destinar 506,4 millones de euros a la masa salarial deportiva, es decir, nóminas y amortizaciones por fichajes. Se trata de un recorte del 20,4% interanual, o lo que es lo mismo, 130 millones menos que en 2019-2020.

¿Por qué el ajuste en la masa salarial es inferior a lo acordado? El año pasado ya se logró una rebaja salarial de 35 millones con efectos en 2019-2020, y a eso se suma que las rescisiones de contratos como el de Luis Suárez o Arturo Vidal han exigido de indemnización, a lo que hay que añadir el regreso de Phillippe Coutinho, y el impacto en las amortizaciones de los fichajes de Pjanic, Trincao, Pedri o Dest, que suman un mínimo de 20 millones más a una partida que ya superaba los 130 millones.

Operación Goldman Sachs: 525 millones extra para liquidar el corto plazo

Toda esta difícil situación económica, una de las que más preocupa en LaLiga, es la que ha llevado al club a negociar una gran financiación a largo plazo con Goldman Sachs. Por ahora se desconocen las condiciones en cuanto a vencimientos y coste, pero los socios deberán decidir si autorizan a lograr hasta 525 millones de euros a través del banco de inversión. Con estos recursos se liquidaría la deuda más urgente con decenas de proveedores y se reduciría el número de interlocutores.

El club acumulaba 820 millones en compromisos con bancos y clubes a 30 de junio de 2020, a los que se añaden los 815 millones vinculados al Espai Barça, de los que ya se obtuvo un adelanto de 90 millones el curso pasado.

La deuda con la banca y los clubes se disparó un 48% interanual en 2019-2020, hasta 820 millones de euros, y la realidad es que no todo es consecuencia del Covid-19. Sin pandemia, la cifra habría alcanzado los 770 millones, un 39% más.

El Barça no dudó en acogerse a las líneas de liquidez habilitadas por el Gobierno para evitar el colapso del tejido empresarial, y logró pólizas de crédito por 145 millones de euros que están avaladas en un 70% por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), que ahora también ha podido refinanciar.

En total, los compromisos con los bancos han pasado de 271 millones a 480 millones de euros, de los que 266 millones debían devolverse ya en 2020-2021 de no mediar esta refinanciación. En cuanto a los compromisos con clubes, estos subieron de 261 millones a 323 millones de euros, de los que casi la mitad ya tenían que afrontarse en el presente ejercicio.

Por lo que respecta al Espai Barça, la financiación diseñada por Goldman Sachs suma 725 millones de euros, con amortizaciones anuales de 50 millones de euros durante un periodo de 25 años, a partir de 2024-2025, que es cuando se espera que finalicen los trabajos. En los primeros cinco años, correspondientes a la construcción, no se pagará nada, pues los 90 millones de euros que debería haber pagado en intereses durante este tiempo son los que se avanzaron.

 

El futuro de la Superliga, ¿en manos de los compromisarios?

El tercer punto fuerte de la asamblea será aprobar o no la adhesión del Barça al proyecto de la Superliga, una cláusula que introdujo Laporta a última hora y que eximirá al club de penalizaciones en caso de que los compromisarios voten en contra. La junta promoverá el voto favorable, pues es el único que aguanta en el proyecto junto a Real Madrid y Juventus. “No podemos estar de espaldas a los movimientos en los que están implicados los grandes clubes”, ha defendido Laporta estas semanas.

Su descuelgue, eso sí, dejaría muy tocada a la iniciativa liderada por Florentino Pérez, después de nueve clubes, incluido el Big Six de la Premier League, se desmarcara 48 horas después de su adhesión ante la fuerte oposición popular. Además, los nueve ya han firmado un pacto con la Uefa que hace inviable su regreso a esa idea.

La Premier sí ha impuesto sanciones, mientras que LaLiga de momento se muestra cauta sobre esta opción. Eso sí, su presidente, Javier Tebas, avanzó anteayer que “si alguien lleva a cabo actos que causan perjuicio económico a tu competición, pues habrá que retocar el aspecto económico de la competición. Sin sanciones, pero es fácil de entender: si los derechos audiovisuales descienden porque se crea una Superliga, el reparto debería cambiar”. Es decir, que podrían restar peso en el reparto a los protagonistas de El Clásico.

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